10 de septiembre 2005 - 00:00

Relevaron al enviado de Washington para asistir a las víctimas de Katrina

Se trata del titular de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA), Michael Brown. Había sido blanco de fuertes críticas. De esta manera el gobierno de Bush busca descomprimir el escándalo desatado por la tragedia.

Relevaron al enviado de Washington para asistir a las víctimas de Katrina
Nueva Orleans (Reuters/Afp) - El gobierno estadounidense intentó ayer apaciguar el escándalo desatado por las tareas de auxilio tras la devastación del huracán Katrina reemplazando al jefe de los servicios de emergencia, mientras equipos de rescate continuaban recuperando cuerpos en Nueva Orleans.

El secretario de Seguridad Interior, Michael Chertoff, informó que nombró al vicealmirante Thad Allen, jefe de Gabinete de la Guardia Costera de Estados Unidos, para hacerse cargo de las operaciones de rescate en Louisiana, Mississippi y Alabama.

Chertoff también anunció que retiró del cargo al titular de la Agencia Federal de Manejo de Emergencias (FEMA, por sus siglas en inglés), Michael Brown, para enviarlo a Washington a coordinar la respuesta del gobierno a otros posibles desastres.

"Debemos tener una interacción fluida con las fuerzas militares", dijo Chertoff en una conferencia de prensa en Baton Rouge. "Mike Brown hizo todo lo que pudo para coordinar la respuesta federal a este desafío sin precedentes. Valoro su trabajo, igual que todo el mundo aquí."
   
Brown fue el blanco de fuertes críticas de republicanos y demócratas por la lenta respuesta inicial del gobierno tras el paso del huracán y muchos en ambos bandos pidieron que sea despedido.

Pero, el presidente Gorge W. Bush elogió la semana pasada a Brown al decir que hizo "un gran trabajo".

El mandatario estadounidense tenía previsto realizar mañana su tercera visita tras el paso del huracán por la Costa del Golfo y el vicepresidente Dick Cheney viajará hoy por segunda vez a la región afectada.
   
• Búsqueda de los muertos

En Nueva Orleans, la esperanza creció al conocerse que el número de muertos podría no ser tan catastrófico como se previó. Los rescatistas recién acaban de comenzar una búsqueda metódica casa por casa para encontrar los cuerpos de las víctimas.

Se teme que miles estén atrapados en los barrios pobres de clase trabajadora, donde la gente no tuvo los medios para autoevacuarse antes de la tormenta del 29 de agosto.

"Hay cierto aliento en las recorridas iniciales (...) Las cifras (de muertos) hasta ahora son relativamente menores comparadas con las proyecciones extremas de 10.000", dijo el coronel Terry Ebbert, director de Seguridad Interior de la ciudad de Nueva Orleans, en una rueda de prensa con otros funcionarios.

La inundación cedía y funcionarios locales dijeron que Nueva Orleans estaba ahora "completamente asegurada", con 14.000 soldados patrullándola para evitar los saqueos. Algunos vecindarios mostraban signos de recuperación.

El gobernador de Louisiana, Mitch Landrieu, dijo que, al revés de lo que indicaban los reportes previos, nadie estaba siendo forzado a dejar la ciudad.

Sin embargo se teme que miles de personas estén resistiendo la evacuación, algunos en vecindarios todavía inundados en un caldo fétido de escombros, bacterias, cuerpos en descomposición, productos químicos y petróleo, sin electricidad ni agua potable.
   
• Del rescate a la recuperación

" La búsqueda de personas con vida en la ciudad ya está desplegada", dijo Ebbert. "Lo que estamos comenzando hoy (...) es el operativo de recuperación, una operación de recuperación para buscar calle por calle, mediante una cuadrícula, el resto de las personas que hayan fallecido".
    
Hasta ahora, la cifra oficial de muertos confirmados en Louisiana es de 118; y de más de 300 si se incluye Mississippi y Alabama. Unos 250.000 residentes de Louisiana, Mississippi y Alabama fueron alojados en refugios a lo largo del país.

Alrededor de Nueva Orleans, los evacuados estaban volviendo a St. Charles Parish, un área suburbana ubicada al oeste de la ciudad. La electricidad estaba volviendo en St. Tammany y Washington Parish hacia el norte.

En St. Bernard Parish, a lo largo de la Costa del Golfo, un periodista de Reuters vio calles cubiertas por una gruesa capa de petróleo y sedimento de una refinería. Perros salvajes corrían alrededor del lugar, buscando basura. Un equipo encargado de
trabajos peligrosos estaba tratando de lidiar con la situación.
   
Bush, quien enfrenta su peor crisis desde los ataques del 11 de septiembre del 2001, juró que superará el desastre.

"Estados Unidos es una nación fuerte y resistente. Nuestra gente tiene el espíritu, los recursos y la determinación para superar cualquier desafío", dijo el mandatario en una ceremonia en el Departamento de Estado, antes de que Brown fuera enviado a Washington.
    
Mientras hablaba, Bush enfrentaba renovadas críticas por esta medida y su aprobación caía a un 40 por ciento, cuatro puntos porcentuales por debajo de lo registrado en julio y el peor nivel consignado por el Centro de Investigación Pew.

El Washington Post reportó que cinco de los ocho principales funcionarios de FEMA llegaron a sus puestos de trabajo prácticamente sin experiencia previa y que ganaron los cargos por sus lazos políticos con Bush.

Brown es amigo del ex director de campaña de Bush, Joe Allbaugh, el jefe anterior de FEMA, que fue un gran recaudador de fondos del presidente estadounidense.

La semana pasada, mientras las críticas por su respuesta a la crisis aumentaban, Bush le dio un voto de confianza público al decir: "Brownie, estás haciendo un gran trabajo".

Funcionarios de la administración de Bush estaban ocupados enviando nueva ayuda a la región mientras trataban de apaciguar la tormenta política por la respuesta al desastre que, con un estimado de entre 100.000 y 200.000 millones, podría ser el desastre natural más costoso de la historia de Estados Unidos.

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