Salvaciones individuales hacen país ingobernable

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A cuatro meses de instalado el «corralito» a los depósitos y a tres de proclamar el default, la Argentina ha derivado en algo inverso a lo que sucedió en otros países en similar situación. En otros el país afectado se cohesionó, dejó de lado ambiciones o salvaciones individuales convencidos de que no las habría -no las hay-, eliminó de raíz, aplicando cirugía mayor, los focos que llevaron a la enfermedad de caer en cesación de pagos, fundamentalmente los déficit estatales, sus habitantes se convencieron de que el sufrimiento para superar el momento era inevitable y requería sacrificios, se despertó un patriotismo general frente a la crisis extrema y sin perder tiempo se encaminaron bien de inmediato por el camino de superarla.

En la Argentina ocurre lo contrario: predomina la creencia de que cada uno individualmente puede salvarse, se disgregó la sociedad en imputaciones y agresiones individuales y sectoriales, nadie quiere sacrificar nada, se desperdiciaron cuatro meses en encontrar el camino. Sólo hay una coincidencia con esos países defaulteados como el argentino: similar sacrificio del bienestar al estallar la crisis terminal pero allí a cuenta ya del camino a la recuperación.

Aquí no. Nuestra gran pérdida de bienestar, hasta ahora, no está encaminada a nada orgánico. Estamos perdiendo el tiempo.

En los otros países al ver el sincero esfuerzo de salvación -por caso Corea al ver cerrar tal cantidad de bancos insolventes y compañías de seguro (desaparecieron casi 2.000) y grandes empresas ineficientes o mujeres coreanas aportando hasta sus joyas para recuperar «las reservas» del país (no, llegaron al default)- casi de inmediato vinieron inversiones que aceleraron notablemente la recuperación.

En la Argentina al ver el accionar individualista para zafar personalmente, la ceguera de sus políticos, la falta de valentía de sus gobernantes, el delirio de sus jueces, los capitales no se acercan. Al contrario, huyen cuando pueden, inclusive los más pequeños ahorristas que pueden recuperar algo.

Hoy por hoy como país no tenemos futuro, no estamos enfocados a ningún camino salvador aunque sea doloroso y estamos incubando violencia.

Los últimos episodios del desastre (mayor) al que nos encaminamos:

1) EL INSOLITO "BANCOS RESTITUYEN EN ENERO"

Lo anunció el viernes una breve circular del Banco Central: los bancos que puedan hacerlo -voluntariamente- pueden pagar todo o parte o arreglar formas con depósitos del «corralito» desde enero próximo, expresaba.

Fue inoportuno, es cierto, porque agravó la escasa atracción que ofrecen los nuevos bonos del gobierno que vencían el próximo 15 y ahora se prolongó hasta el 30. Ya el sábado se informó que no regirá esa circular vía que no se la reglamentaría. Pero no se la deroga -parece- con lo cual, de alguna manera, quedaría latente y más adelante o en enero de 2003 se verá. Hubo bancos que la atacaron decididamente. Otros la defendieron. Triunfaron los primeros, que son los bancos oficiales (nunca podrían competir en prestigio y valorización en el mercado con certificados cotizables o utilizables para compras en cuotas, por ejemplo, con bancos privados de más prestigio para atender cualquier reclamo), los bancos chicos y muchos bancos grandes, algunos con pérdida de prestigio hoy que tienen alto porcentaje de los 41.000 millones de dólares retenidos. Defendían la medida en primer lugar el Fondo Monetario aunque no la haya incluido ahora entre sus exigencias más perentorias pero siempre consideró «salir del 'corralito' cuanto antes mejor» (ver nota aparte). Dentro de la economía ortodoxa se considera siempre mejor que un banco se entienda con sus ahorristas, sacando el problema del Estado y de la soluciones generales que difícilmente puedan implementarse. «Por ahora nada y cuando se pueda empezar por liberar los depósitos a la vista», argumentaron ante el secretario de Finanzas Lisandro Barry. Los conformó en su pedido.

Querían «liberación a cargo de los bancos» otros interesados en ganar mercado. Los bancos brasileños por caso. No quieren traer nuevos capitales ahora para que se los devore un Estado argentino que se niega a hacer ajuste del gasto público. Pero los traerían si eso les significara un golpe de credibilidad en la plaza de ahorristas que le permitiría ampliarse. Al banco Paribas que tiene pocos depósitos del «corralito» no le significa nada devolver 5 millones de dólares retenidos a depositantes si ganara así respeto y penetración en la plaza bancaria local. También lo querían así algunos bancos grandes norteamericanos que recuperarían posiciones frente al fuerte avance de la banca española en la Argentina.

¿Consecuencias de decirlo primero y rectificarlo después? Puede cambiar el sentido de los cacerolazos. Puede no haber tantos ahorristas que le echen la culpa del «corralito» a Cavallo cuando ahora gobierno y algunos bancos lo asumieron a pleno. También se afectaría favorablemente cierta recuperación de confiabilidad en algunos bancos si éstos tenían actitud de arreglar con sus depositantes.

A todas las entidades se les prohibió hacer manifestaciones sobre cuáles sí y cuáles no estaban dispuestas a liberar o al menos arreglar en enero. Pero en tema tan sensible como el dinero y con público tan irascible por ahorros retenidos trascenderán las posiciones de cada entidad. Cuidado: algunos, como igual a todos les queda prohibido ahora hacerlo en enero, podrían alardear de que ellos estaban de acuerdo «para arreglar».

2) LOS DUHALDE VAN POR MEJOR IMAGEN

Eduardo Duhalde y su esposa Chiche ven cada día más oscura la llegada de ayuda en serio del Fondo Monetario (por ejemplo ya nadie habla en el gobierno de fin de abril y sí de mayo para una solución). «Ayuda en serio» significa «plata fresca» y no sólo los 8.000 o 9.000 millones para que el país pague los vencimientos de este año con organismos internacionales. Aquí el Fondo anotaría «salida» hacia la Argentina y recibo de pago de organismos internacionales saldados para el año 2002. O sea simples asientos contables sin envío de dinero.

Este «aporte» se producirá porque si el gobierno argentino -o cualquier gobierno en cualquier país- no pagara a los organismos internacionales de crédito el Fondo Monetario tendría la obligación estatutaria de expulsarlo.

Por eso Duhalde ya no confía en el aporte de 2.000 millones de dólares del Banco Mundial, parte del cual se destinaría a «planes sociales» y el resto a prefinanciar exportaciones (crédito que se necesita para las próximas cosechas, de cobro seguro porque se toma directamente de las ventas externas). Aceptó Duhalde subir retenciones precisamente para asegurarse esos planes sociales y, por las dudas que un agudizamiento de la crisis lo vaya a desalojar del poder, se encarga con su mujer Chiche de crear precedentes para sus próximos discursos políticos, en el gobierno o en el llano: hacen giras a lugares seguros del interior donde inician las anotaciones para que las familias puedan recibir $ 150 por mes para consumos mínimos y dejan bien aclarado que ellos, los Duhalde, son los autores de esta iniciativa, aunque la aplicarán luego otros organismos en cada provincia. Socializar en el país la «imagen Duhalde», aunque no pueda expandir sus «manzaneras» bonaerenses, es la meta «de mínima» del matrimonio presidencial. Hacen su juego, como todos, en este individualismo ciego ante la crisis, que tanto asombra y molesta a la Iglesia y sus intentos de «acuerdo nacional».

Los planes de mínimo apoyo social son necesarios. Pueden dar origen a muchas trampas. No es cotejable si es desocupado o no alguien que recibirá 150 pesos y tiene un trabajo en negro, por ejemplo, como casi 50% de la fuerza de trabajo en la Argentina. Esto se lo advirtió un radical inteligente, Carlos Maestro, de Chubut.

3) SALVARSE CON LEY DE QUIEBRAS ANOMALA

El monopolio «Clarín» lanzó ayer una serie de declaraciones fuertes de legisladores contra el gobierno que dejó la sensación de un país anárquico donde el presidente no es electo -lo conocido porque lo designó el Congreso- y ahora está peleado con el Parlamento para sanción de leyes clave que exige el Fondo Monetario para brindar ayuda. Amén de tener apenas de un hilo la relación con la Corte Suprema que en cualquier momento, si no adopta una medida a tiempo, podría dejar con exigencia judicial que dispongan jueces 140.000 pedidos de amparo de gente con ahorros retenidos en el «corralito» para que los liberen. También aquí la Corte colabora para un beneficio propio: que se enfríe su pedido de juicio político en Diputados. Pero tiene más justificativo porque de seguir el «goteo» se caen bancos o crece la emisión (y la inflación).

Ya publicó este diario que hay legisladores que dicen «rige el estado parlamentario en la Argentina aunque constitucionalmente el régimen sea presidencialista. Puesto que designamos nosotros a Duhalde y no el voto, es un primer ministro, nada más que aquí lo llamamos presidente».

Pero ahora se iría más allá inclusive de un «régimen parlamentario trucho»: directamente los legisladores -y «sus asesores que son mucho mejor que la mayoría de los funcionarios del gobierno», expresó «Clarín»- quieren coadministrar el Estado en una especie de «megagobierno». En definitiva, crisis, default y más anarquía con un «gobierno de todos», prácticamente, como en los cantones suizos. Sin dirigentes suizos, claro.

«El gobierno de Eduardo Duhalde es nuestro gobierno»
, (Parlamento). «No debemos negociar de rodillas (con el Fondo)»: incluyó «Clarín» ayer la frase de Humberto Roggero, presidente del bloque de Diputados del PJ.

«La UCR quiere aprovechar
el protagonismo que tiene la política para imponerse a los intereses sectoriales y construir una política social y económica que defienda los intereses de la gente. Duhalde tiene que consensuar políticas con todos los bloques y no limitarse a comunicarlas.» Leopoldo Moreau de la UCR.

«La actuación del Congreso es normal. Las discusiones tienen un límite. No podemos ni queremos complicar al gobierno porque no hay alternativas a este esquema de poder.» José Luis Gioja, jefe del bloque de senadores del PJ.

«Al gobierno le falta sintonía con el Parlamento, en especial con su propio bloque que hace aprobar iniciativas que después no avala el Ministerio de Economía. El gobierno actúa en su relación con los gobernadores. El Congreso perdió protagonismo y hay una actitud crítica respecto de ser sólo convalidadores de los acuerdos con las provincias. Hoy parece que todo el poder político se asienta en los gobernadores». Jorge Yoma, senador PJ.

Los radicales Moreau y Maestro directamente quieren coparticipar en el gobierno con Duhalde. Jorge Yoma, que ganó la minoría en La Rioja, hace su interna y se lanza contra el gobernador de su provincia al que aspira sustituir. Gioja, más suave, igual quiere más relevancia del Congreso aun cuando es parte del mismo gobierno y Roggero, un cordobés populista siempre doliente ahora por lo que hace Duhalde en su misma línea, directamente quiere declararse
«dueño del gobierno designado».

Todas estas alarmantes declaraciones, incluidas en la edición de ayer, tienen en el monopolio «Clarín» un destino claro: debilitar al gobierno Duhalde frente al Congreso que debe tratar la derogación total de la Ley de Quiebras, precisamente llamada «ley Clarín» que prácticamente significaría la quiebra de esa empresa endeudada en el exterior por casi 2.000 millones de dólares. A los extranjeros no es posible lobbiarlos pero sí a los políticos argentinos aunque derogar esa absurda Ley de Quiebras sea una exigencia clave del Fondo Monetario. A «Clarín», en busca de sus fines particulares, nunca le preocupó que lo que hacía pudiera afectar al Estado o al país. Ahora quiere, por sus intereses, mantener la Ley de Quiebras aunque por eso no venga la ayuda del Fondo y se destruya la Argentina.

Pensemos que tiende a afirmarse cada día más la convicción de que la insólita detención por el juez Julio Speroni hacia el ex ministro Domingo Cavallo es una nueva estrategia del diario monopólico de Magnetto-Noble para recuperar su alicaído prestigio por sus enormes deudas. Vía medios que domina habría sido decisivo en esa detención de Cavallo. La Sala B de Penal Económico que ordenó al juez Speroni que «profundice» el tema armas es pro «Clarín» (Marcos Grabivker, quien preside esa sala, es «columnista» del diario y saca fallos a favor del monopolio); la denuncia a «profundizar» la aprovechó Ricardo Monner Sanz, un abogado habitual operador de «Clarín»; el tema en sí, la invención del «delito» de contrabando la realizó «Clarín» y lanzó todos sus medios en estos días en programas parciales (en «Canal 13», en «Todo Noticias») a favor de su tesis sobre ese «delito». Claro, no es el fin último del monopolio estrictamente Cavallo -tampoco le interesó nunca sacrificar personas o funcionarios amigos- sino que a partir de Cavallo se quiere volver a operar sobre Carlos Menem y el resto del justicialismo siempre con el mismo fin: meter miedo en el peronismo y lograr su apoyo para mantener la insostenible Ley de Quiebras que es hoy la espada de Damocles capaz de terminar de derrumbar a «Clarín».

Los legisladores tipo Moreau dudan e introducen cizaña en el Congreso con «no sabemos si aprobándole las leyes nos va a dar la ayuda el Fondo». Ignoran lo dicho anteriormente:
no es negar ayuda la última opción que tiene el Fondo contra un país como la Argentina. También puede ser el único país expulsado de ese organismo mundial y automáticamente debe hacerlo si no se les paga tampoco a los organismos internacionales. Una expulsión significaría directamente que se pueden ir las empresas multinacionales de aquí, consiguiente desempleo y caída de la producción. A su vez, no hay para la Argentina forma de pagar esos 8.000/9.000 millones de dólares sin que el propio Fondo nos lo preste so pena de que nos puede eliminar. Por eso el proyecto de presupuesto de Domingo Cavallo no contenía pagos de deuda privada excepto 10.000 millones para organismos internacionales. O sea lo mínimo.

Podríamos quedar no ya aislados del mundo sino también separados con puertas de hierro cerradas y vallados de alambres de púa electrificados.

El dominio que quería el Congreso sobre el Ejecutivo Nacional es inviable, además de inconstitucional. Pueden trabarle la sanción de leyes -o amenazar a Cavallo para conseguir ventajas- pero Duhalde domina la mayor fuerza individual del Congreso, 62 legisladores, con lo cual puede impedir cualquier formación de dos tercios para que el Parlamento se imponga sobre sus vetos como titular del Poder Ejecutivo. Lógicamente, también esa fuerza propia puede ayudar a destruir, como nadie, cualquier otro intento parlamentario de sustituirlo aunque le signifique caer en el llamado a elecciones generales. Si lo complican demasiado Duhalde puede ir hacia esta amenaza. Esto aterra a Moreau -lo ha dicho públicamente- y en general a los radicales que jaquearon ya a dos gobiernos debilitados, De la Rúa y Duhalde, pero temen que si no pasa más tiempo antes de los comicios y no se destruye también un gobierno justicialista o dos si sumamos el de Rodríguez Saá -para eso operan casi diariamente- sus chances en elección abierta son casi nulas, más de lo que lo fueron en octubre del 1999 en los últimos comicios. La táctica de recuperarse del radicalismo envenenando el Congreso es nefasta hoy para la Argentina y la posibilidad de salir de su actual crisis terminal.

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