Scioli sigiloso en la Casa Rosada por cierre de alianzas de mañana

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La puja electoral la opción Alicia K. La tijera de Sabbatella. Listas en baja. Emboscada primaria

La ensoñación de las colectoras, puñal legal que Cristina de Kirchner hizo afilar para amedrentar a los caciques del PJ, empezó a oxidarse: entre intrigas y la dificultad de la primaria, el dispositivo K rumbea hacia reducir a un mínimo funcional aquel formato transversal.

Carlos Zannini se abocó ayer a hojear los papeles para anotar -entre esta noche y el mediodía de mañana-el Frente para la Victoria (FpV), sello electoral kirchnerista, que perfila la configuración última del instrumento de alineación de la Presidente.

Al mediodía, el ministro dialogó con Daniel Scioli y el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez. Esa cita se mecanizó hace semanas -se repite sistemática, en general los martes-pero adquirió, en estas horas de definiciones, un interés diferente.

Sobresaliente

El formato final que la Casa Rosada le dé a su herramienta electoral le fija límites a su osadía y autodeterminación. Dos datos sobresalen: las colectoras, a priori, serán pocas y el Gobierno terminará por rendirse ante el peso territorial que ostenta el PJ.

El marco se desglosa en varios ítems. A saber:

• El formato de las colectoras -técnicamente llamadas «listas de adhesión»- se usará, en particular, en aquellos distritos gobernados por partidos ajenos al PJ pero alineados con el Gobierno. El modelo inicial es que los partidos locales, como Ricardo Ivoskus en San Martín, Mario-Secco en Ensenada o Enrique García en Vicente López, no tengan la exclusividad de la boleta K aunque sí un trato preferencial frente a las listas que presentará, en esos municipios, el peronismo. Hay variables: Ivoskus, por caso, quieren competir en la primaria para quedarse con la boleta oficial pero lo « invitan» a que compita con su partido local, adherido al FpV. Un caso diferente sería Gustavo Pulti en Mar del Plata, que avanza con un pacto con el PJ para fundirse en una lista común. En los demás distritos, las colectoras serían muy pocas. «Ya nos ponen a Sabbatella, ¡cómo nos van a meter otras colectoras!», se quejó, ayer, un intendente del conurbano.

Aceptar una colectora no es, por imperio de la ley de internas, un trámite sencillo: hay que disponer de un partido -que le cederá el Gobierno-pero luego participar de las internas, obtenermás del 1,5% del padrón (no de los votos válidos) y lograr, además, un volumen razonable: ¿qué chances mantiene un colector K que, por afuera, obtiene el 5% contra más del 40% del postulante oficial? Las adhesiones, ante el dibujo que estableció la reforma electoral, esconden una trampa. El imaginario de 2007, cuando varios intendentes ganaron luego de ir con colectoras, ahora es brutalmente diferente.

• La alternativa, para los que quieren desafiar a los poderes locales, es competir con ellos en las primarias. En ese caso, deben superar el 25% para entrar en el reparto de lugares y quedarse con 1 de cada 4 escalones de la boleta. En estos meses, la Casa Rosada habilitó sobriamente la instalación de algunos referentes territoriales pero, pasados los meses, para contar los dirigentes con chances ciertas de competir y quitarles el 25% a los intendentes sobran los dedos de una mano. En el conurbano profundo podría haber novedades en Malvinas Argentinas -entre Cariglino y Vivonna-y San Miguel -entre De la Torre y La Porta-; hubo algún amague, que empezó a disolverse, en Tres de Febrero -Martinelli contra Curto-y rondan variantes en La Matanza -Saredi y Bruzzese, por separado contra Espinoza-y poco más. El interior puede ofrecer más novedades y seguro habrá dos boletas en La

Plata, donde Guido Carlotto enfrenta a Pablo Bruera. Allí hay matices: el intendente supera en intención de votos a Cristina y a Scioli, y está muy por encima del hijo de la titular de Abuelas de Plaza de Mayo. Se especuló que, a modo de castigo, no se le daría la boleta oficial a Bruera. No será así.

La escasez de boletas bis a nivel provincial consolida como oposición interna al espacio de Martín Sabbatella. Esta tarde, Zannini recibirá al dirigente de Morón. En esa charla terminará de despejarse la incógnita sobre si la Casa Rosada le dará o no boleta propia de senadores y diputados nacionales a Nuevo Encuentro. Sabbatella tiene, por lo pronto, lista una tira de nombres para confeccionar esos dos tramos: Ariel Basteiro, Hugo Cañón y Carlos Raimundi aparecen en el borrador. Tiene, además, apalabrados a otros dirigentes para que integren la lista de senadores.

El PJ pivotea para que Sabbatella no tenga autonomía. El diputado y candidato a gobernador da por hecho que tendrá lista propia pero observa, con reserva, una variante que le soplaron en las últimas horas: que Alicia Kirchner sea la candidata a senadora por Buenos Aires, como paso previo a presidente provisional del Senado nacional. En ese caso, Zannini podría pedirle a moronense que desista de anotar boleta propia para los parlamentarios nacionales.

• Pero ahí no se agotan las variables: un grupo de dirigentes cercanos le sugiere a Sabbatella que ante esa alternativa, en vez de fusionarse con los candidatos del FpV --lista que se «adornará» de figuras del PJ que el de Morón cuestiona-se vuelva a la vieja práctica del corte de boleta. Es decir: Sabbatella solo como candidato a gobernador, con o sin lista de diputados, sin ir colgado de Cristina pero convocando a votar por ella.

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