Se complican ahora provincias por tener que dar aumentos

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Imposibilitadas de seguir el ritmo que dicta la Nación, las provincias hacen cuentas y comienzan a temer un 2006 con resultado deficitario en sus balances financieros.

La advertencia lanzada por diferentes consultoras privadas durante el primer trimestre empezó a cristalizar en el discurso de varios funcionarios del interior: las masivas subas salariales -avaladas e impulsadas desde el gobierno de Néstor Kirchner- absorben el aumento en los ingresos y parece haber llegado el fin del superávit primario que ilustró los ejercicios de años pasados.

De hecho, mal que les pese, los ministros de Economía provinciales comienzan a emitir mensajes que recuerdan los de los tiempos de la crisis de 2001 y principios de 2002, cuando los ingresos públicos no daban abasto para cubrir la demanda. «Hay ya hoy algunas provincias que están comenzando a tener problemas de caja», advirtió un funcionario del interior que, además, lanzó un mensaje para los gremios: «Vaya esto para la gente que cree que los fondos provinciales son interminables y que la caja es de goma».

Subyace en este techo que pareciera tocar la economía provincial, tras cuatro años de crecimiento sostenido, un problema de distribución de los ingresos (Régimen de Coparticipación-Federal) en el cual la Nación lleva la mejor parte a costa de provincias cada vez más ajustadas. «Se hace imposible cumplir con la Ley de Responsabilidad Fiscal, la Ley Federal de Educación y los planes de infraestructura con el modelo de reparto actual», indicó a Ambito Nacional un ministro del interior, en referencia a los recursos que manejan las provincias, por debajo del nivel nacional.

Es en este contexto que consultoras privadas como Economía & Regiones y IERAL advirtieron que en caso de que las provincias intenten aplicar las subas salariales que promueve Nación para los sectores público y privado (en torno de 19%), para regresar a la participación de los sueldos que tenían en 2001, harían falta unos $ 6.900 millones anuales. Esto significaría superar en más de 50% el superávit con que habrían cerrado el ejercicio 2005 las provincias. Es decir, pasar de superávit a déficit fiscal. Cabe además resaltar que 50% de los presupuestos de provincias tienen como destino el pago de sueldos, en tanto que para la Nación significa alrededor de 10%.

«Tenemos más ingresos; pero el año pasado estábamos pagando $ 50 millones mensuales de salarios y hoy, completa, la nómina de salarios supera los $ 90 millones, ésa es la realidad», ilustró días atrás el ministro de Economía del Chaco, Roberto Dell'Orto.

La situación se hace extensiva al resto de las provincias. Por caso, en Buenos Aires entre las subas otorgadas en 2005 y este año se habría superado el 19% en cuestión, según indicó el titular de la cartera económica bonaerense, Gerardo Otero, a este diario, reconociendo además que el distrito no está en condiciones de dar nuevos aumentos este año si no quiere perjudicar el Presupuesto 2006, que, de hecho, será equilibrado, sin superávit.

Tierra del Fuego, por caso, puede citarse como uno de los ejemplos más complicados, ya que el distrito estuvo envuelto en una grave crisis política que derivó en la destitución de su gobernador Jorge Colazo y la posterior asunción del vice, Hugo Cóccaro, que, en su primer-balance anual y a un mes de tomar el cargo debió admitir que las cuentas estaban en rojo. Para este año, el gobierno fueguino prevé un déficit en torno de los $ 90 millones, lo que disparó la polémica en el austral distrito.

  • Pagos

    Otra pintura de la situación la ofrece Río Negro, distrito radical que únicamente después de recibir asistencia financiera de la Nación para los pagos de deuda pudo cancelar pagos atrasados con proveedores. Por medio del Programa de Asistencia Financiera (PAF), la Nación refinancia los vencimientos de deuda de una decena de provincias, y en el caso rionegrino enviará unos $ 180 millones para cubrir buena parte de los $ 270 millones que vencen en 2006. Sólo así el ministro de Economía Pablo Verani pudo levantar la suspensión que pesaba desde fines del mes pasado para todos los pagos a proveedores y constructoras con el fin de obtener los $ 60 millones necesarios para cumplir con el cronograma de sueldos de marzo.

    Estos problemas de caja se han convertido en tema obligado de debate entre ministros provinciales. Recientes foros que contuvieron este tipo de inquietudes fueron la reunión del Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal (CFRF), de la Comisión Federal de Impuestos (CFI) y el Foro Permanente de Directores de Hacienda y Presupuesto, que se realizaron la semana pasada en El Calafate, Santa Cruz.
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