Se duplicó la venta de maquinaria agrícola

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Alcanzaron el año pasado las ventas del sector las 18.878 unidades. En 2002 se habían vendido 9.429 máquinas. Lo relacionan con la "alta rentabilidad de la soja".

Las ventas de maquinarias e implementos agrícolas alcanzaron las 18.878 unidades en 2003 por un valor de 1.657 millones de pesos contra las 9.429 unidades por 613,3 millones de pesos facturados en 2002, alentadas por el buen momento del sector agropecuario, informó ayer el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

La encuesta, realizada entre las 50 principales empresas del sector, incluye tanto a las fábricas nacionales como a las firmas representantes de productos importados y demuestra que mientras el número de unidades vendidas se duplicó el monto de las operaciones creció casi tres veces el año pasado en relación con 2002.

"La alta rentabilidad de la soja", que en algunas zonas supera los 300 dólares netos por hectárea, "fue el gran motor de la venta de maquinarias", señaló a Télam Rodolfo Gratoni de la empresa Agro Pla, ubicada en la localidad de Las Rosas, Santa Fe.

El empresario destacó que "cosechadoras y tractores" llevaron la delantera de las ventas y estimó que "en tanto se prolonguen las actuales condiciones" el 2004 "se proyecta con la misma perspectivas de crecimiento que el 2003".

La mayor participación correspondió a las sembradoras con 4.845 unidades de las cuales sólo 11 fueron importadas, seguidas por los 4.102 tractores que se distribuyeron entre 3.553 importados, mayoritariamente de Brasil, y 549 de producción nacional.

También los implementos (fumigadores, pulverizadores y acoplados) tuvieron una destacada intervención con 7.616 unidades, 6.268 construidos en el país y 1.348 importados, mientras que las cosechadoras acumularon ventas por 2.345 unidades con 379 de origen nacional y 1.966 importadas.

En facturación, en cambio, la delantera correspondió a las cosechadoras que contabilizaron 653,5 millones de pesos, con el segundo lugar para los tractores, 400,6 millones de pesos; las sembradoras, 365,6 millones de pesos y los implementos, 179,6 millones de pesos.

El informe consigna que mientras en 2002 el 63 por ciento de las ventas correspondió a maquinas fabricadas en el país, en 2003 la proporción cayó al 42 por ciento

No obstante, el número de máquinas nacionales vendidas durante el 2003 fue un 80 por ciento superior a las del 2002, al pasar de 387 unidades a 698, aunque las ventas de unidades importadas se incrementó en un 324 por ciento, de 226 a 959 unidades.

La reactivación del sector tiene un indudable impacto en las economías de diferentes regiones del país ya que el 47 por ciento de las fábricas de maquinarias agrícolas se encuentran en la provincia de Santa Fe, el 24 por ciento en Córdoba y el 20 por ciento en el interior de Buenos Aires.

Rafael Tosco, de la firma Metalfor de Marcos Juárez en la provincia de Córdoba, dijo que a pesar del "buen comportamiento de los implementos" los "tractores y cosechadoras" marcaron el rumbo del mercado "porque era el sector más atrasado" del parque de maquinaria que "no se renovaban desde 1996 ó 1997".

El directivo señaló que el "aumento del 5 al 8 por ciento registrado en el último bimestre en los precios de chapa y acero (componentes esenciales de las maquinarias) provoca incertidumbre" en el mercado, pero admitió que "las perspectivas del 2004 son de pleno crecimiento, como en el 2003 o mejor".

Otra muestra de interés es "la creciente participación de los bancos que están realizando ofertas de crédito aunque a tasas todavía muy altas (16 ó 18 por ciento anual) que no encuentran fáciles tomadores".

A su vez, Pablo Betarte Diaz, de Agrical-Zanello, de San Andrés de Giles, consideró que "la demanda de tractores volverá a crecer en el segundo semestre del año cuando termine la cosecha y los productores resuelvan renovar las unidades".

Como tendencia del mercado, indicó que "cada es cada vez mayor el interés por la incorporación del control satelital (GPS) y los sistemas de computación para el control de siembra, fumigación y cosecha con tecnologías que aseguran eficiencia, menos pérdida de granos y reducción de costos".

Los productores argentinos "incorporaron mucha tecnología en los últimos años pero todavía hay mucho para crecer y si las condiciones se mantienen 2004 y 2005 serán años de franca expansión" concluyó.

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