Solá decretó el "estado de emergencia de seguridad" en el conurbano bonaerense

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Rige desde anoche. La nueva política es la de "saturar de policías" la provincia. Unos 1.000 efectivos que realizan actividades administrativas pasarán a patrullar las calles. Se sumarán 300 miembros de Infantería y Caballería. Además solicitó al Congreso la desfederalización de los delitos vinculados al tráfico de drogas, entre otras medidas.

En su primer reacción tras la multitudinaria marcha del jueves en reclamo de seguridad, el gobernador de Buenos Aires, Felipe Solá decretó anoche la emergencia de seguridad en el conurbano bonaerense y solicitó al Congreso la desfederalización de los delitos vinculados con el tráfico de drogas.

Solá dio estos pasos luego de haber admitido durante el día de ayer que los pasos dados por su gestión en materia de seguridad "no han sido suficientes", y de haber recibido incluso un llamado del presidente Néstor Kirchner urgiéndolo a definir el nombre de quien ocupará el Ministerio de Seguridad bonaerense, al frente del cual ayer asumió interinamente la vicegobernadora, Graciela Giannettasio.

Entre las medidas anunciadas anoche, el gobernador anunció el aumento de la prevención del delito con la incorporación de cerca de 300 efectivos de infantería y de otros 1.000 que se sumarán a las tareas de patrullaje luego de ser desafectados de las comisarías donde cumplen tareas administrativas.

También serán desafectados el personal policial que actúa como auxiliar de la justicia y se incorporarán cerca de 1.000 patrulleros que fueron compradas por la provincia.

Entre las medidas anunciadas por Solá figura también solicitar a las autoridades nacionales, a través del Consejo de Seguridad, el auxilio de 1.400 efectivos de las fuerzas de seguridad para reforzar la vigilancia en las zonas más difíciles o calientes.

Acompañado por la vicegobernadora y ministra de Seguridad interina, Graciela Giannettasio y el presidente del bloque del PJ, José María Díaz Bancalari, Solá señaló que "necesitamos desfederalizar la lucha contra el narcotráfico y eso le pedimos especialmente a los diputados nacionales".

También anunció que propuso a las ministros de justicia y presidentes de las cámaras provinciales modificaciones al Código Procesal Penal que serán tratadas el miércoles en la legislatura, con el objetivo de "agilizar procesos, obtener condenas y evitar excarcelaciones".

Consultado sobre si el gobierno nacional evadía la responsabilidad con el tema de la seguridad en la provincia, Solá dijo: "no creo que exista esa actitud de parte del Presidente, que no se sacó el lazo en ninguno de los temas que tuvo que abordar desde que asumió el cargo. El teléfono rojo en la seguridad ha funcionado y volverá a funcionar".

"No se le pide al gobierno que comparta la responsabilidad en la seguridad -aclaró- porque eso es de responsabilidad del gobernador de la provincia".

Ayer, y en dos ocasiones, el presidente Néstor Kirchner se había comunicado con Solá, desde Tierra del Fuego, reclamándole mayor premura en la designación del nuevo ministro de Seguridad, a partir de que la actuación de Graciela Giannettasio a cargo de esa cartera se extendería por el término de dos semanas.

"Es demasiado tiempo para resolver algo tan urgente" confiaron fuentes del gobierno a la agencia Télam, al tiempo que revelaron su preocupación porque esa indefinición pueda ser interpretada como que el gobernador "no puede manejar un nombramiento".

La percepción del gobierno es que el problema es grave para la provincia pero también lo es para la Nación y por eso el presidente decidió "jugar a fondo" y demandó a Solá que no deje pasar el tiempo.

Consideran que este es el primer gran problema que puede afectar al gobierno nacional y se alarman con la idea de que "la sangre que ya salpicó al gobierno provincial pueda llegar a manchar al nacional".

Solá también tomó nota del tenor del problema, ya que realizó ayer una fuerte autocrítica. "Lo que hicimos hasta ahora, aunque nos hayamos esforzado mucho, no ha sido suficiente de parte nuestra ni de parte de los funcionarios nacionales (...) en muchos casos hay que admitir eso, hay que admitir que uno se ha equivocado", manifestó el gobernador durante el acto de asunción de sus ministros en la Casa de Gobierno bonaerense.

La inclusión de "lo nacional" como parte del mea culpa del gobernador no fue necesariamente la respuesta esperada hasta ahora desde el gobierno central.

La otra cuestión que preocupa al gobierno nacional es que se repita un episodio como el de Axel Blumberg o incluso un nuevo reclamo en la forma de un "cacerolazo", lo que podría leerse como algo que excedería la responsabilidad del gobierno provincial.

"(Eduardo) Duhalde y Kirchner no están en malos términos y la única salida es una reforma a fondo", confiesan en la trastienda de gobierno nacional, mostrando que la cuestión preocupa a unos y otros por igual.

El otro punto que se suma a estas especulaciones se refiere a los posibles reemplazantes de Raúl Rivara.

Uno de los nombrados aunque desechado en algunas fuentes de gobierno es el propio ministro del Interior, Aníbal Fernández, sobre quien se pudo averiguar que Solá le pidió permiso a Kirchner para sumarlo a su gabinete pero el presidente se negó concretar "el pase".

Aunque quienes lo impulsan, especialmente a nivel provincial, estiman que el cargo podría ser una buena plataforma para las aspiraciones de Fernández a la gobernación.

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