Un sismo en Chile hizo temblar a 6 provincias: pánico en la Capital

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Un sismo de 6,5 grados en la escala abierta de Richter, que se registró en el centro de Chile, sacudió ayer a seis provincias argentinas y causó pánico en ocupantes de los más altos edificios de la Capital Federal. La onda expansiva del movimiento telúrico cruzó los Andes e impactó en las bases de los rascacielos ubicados en la zona porteña de Catalinas Norte, en el microcentro y en Villa Lugano. El temblor se sintió en las torres del BankBoston, Bouchard, IBM, Techint, HSBC y Pérez Companc, donde se produjo la rotura de varios vidrios y desprendimiento de azulejos en los baños. No hubo heridos. El inusual fenómeno también causó alarma en La Rioja, Mendoza, San Juan, Rosario, Bahía Blanca y Córdoba.

Un sismo de 6,5 grados en la escala abierta de Richter provocó pánico en el centro de Chile y sacudió a seis provincias argentinas. La onda expansiva se sintió en la Capital Federal, donde decenas de personas abandonaron los edificios más altos temerosos de un derrumbe.

El sismo tuvo epicentro en Ovalle, a 411 kilómetros al norte de Santiago con duración de 40 segundos, con una profundidad de 75 kilómetros y una intensidad máxima de 6 a 7 grados en la escala modificada de Mercalli de 12.

El fenómeno fue el tercero en la zona de la Cordillera de los Andes en tres semanas, aunque el más grave para la Argentina fue el 28 de mayo, de 5,3 en la escala Richter, con un saldo de 27 heridos y medio centenar de viviendas destruidas en La Rioja.

La onda expansiva del temblor cruzó los Andes, afectó a Mendoza y dos minutos después llegó a Buenos Aires, en la orilla del Atlántico, a casi 1.500 km de distancia del epicentro chileno.


En Mendoza hubo daños menores en edificaciones y en Buenos Aires, donde los temblores son de rara ocurrencia, se evacuaron varios rascacielos.

En Chile, las mayores intensidades, de entre seis y siete grados Mercalli, se observaron en las ciudades de Combarbalá, Ovalle e Illapel, que distan entre 250 y 300 km de Santiago.

En esa ciudad, los informes policiales reportaron agrietamientos y caídas de cornisas en construcciones viejas, al igual que el pánico generalizado entre la población, aunque según la Oficina Nacional de Emergencia (ONEMI) no se registraron personas heridas.

En los hospitales de la Cuarta Región atendieron a personas con ataques de nervios y los colegios locales suspendieron las clases, mientras retornaba la tranquilidad.

En la Argentina, el temblor se sintió con fuerza en Mendoza, San Juan y La Rioja y con menos intensidad (aunque no con menos temor) en Córdoba, Rosario, Buenos Aires, Capital Federal y Bahía Blanca.


•Evacuaciones

La amplitud del fenómeno hizo que decenas de empleados abandonaran precipitadamente los edificios más altos, temerosos de una tragedia.

El gobernador de La Rioja,
Angel Maza, y otros altos funcionarios provinciales «tuvieron que abandonar de urgencia» la sede gubernamental durante el temblor, según confió el jefe de Policía, Antonino Bonano.

En la Capital Federal, otra decena de trabajadores bajaron atemorizados por escaleras internas y ganaron la calle en torres de oficinas de la zona de Catalinas Norte donde funcionan empresas multinacionales, tras sentir la oscilación. Lo mismo hicieron empleados de los edificios más elevados de Retiro, del microcentro porteño, y los vecinos de las torres Lugano I y Lugano II en Villa Lugano
.

Claudio Andrili
, director del operativo de SAME comentó que el primer llamado que recibió ese organismo de asistencia fue del edificio de IBM. Al lugar concurrieron tres ambulancias y dos móviles de supervisión.

Sólo tres personas sufrieron crisis de nervios, como consecuencia del movimiento telúrico.

«Nos autoevacuamos con el susto, nunca había pasado esto», dijo una de las empleadas que esperaba una orden para volver a su puesto de trabajo al pie de una torre de Catalinas Norte.

Varios personas comentaron que tras el sismo se produjeron grietas en algunas paredes de las modernas torres del barrio que creció en la década del '70 y concentra a una mayoría de grandes compañías extranjeras, entre ellas BankBoston e IBM.

«Bajé del tercer piso
(de Catalinas) porque la gente de los pisos superiores sintió el movimiento y venía avisando mientras bajaba. Así que salimos todos», dijo Matilde Herrera, empleada bancaria.

La Embajada de Israel
, que funciona en dos plantas de una torre a cinco calles de Casa de Gobierno, decidió una autoevacuación, sin que se hayan registrado heridos ni víctimas.

En la torre de Pérez Companc el sismo produjo la rotura de varios vidrios, que cayeron a la vereda sin causar heridos, y también se desprendieron azulejos en los baños; pero en ambos casos la evacuación fue ordenada y en ningún caso hubo escenas de pánico, informaron voceros policiales.

En Córdoba, donde el registro midió 3 grados en la escala de Mercalli, también se vivió una situación similar y varios edificios altos fueron evacuados en forma preventiva. En las localidades del Valle de Punilla y Traslasierra el temblor llevó a los habitantes a saturar las líneas telefónicas de las radios comentando el inusual suceso.

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