Villarreal culpó a Callejeros

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Raúl Villarreal, el colaborador de Omar Chabán procesado por 193 homicidios a raíz de la tragedia de Cromañón, responsabilizó a la banda Callejeros por el uso de pirotecnia en los shows y dijo que no cree que deba regresar a prisión, ya que peleará para que la causa sea recaratulada como estrago.

En una entrevista con radial, Villarreal, excarcelado hace pocos días bajo fianza, aseguró que no es un asesino, dijo que le gustaría abrazar a los padres de las víctimas y manifestó que la única culpa que siente es no haber tenido fuerza física para rescatar a más personas del boliche de Once, el 30 de diciembre último.

El procesado se refiró en varios tramos de la conversación a su "amigo" Chabán, a quien defendió en varios aspectos, a pesar de que tomó distancia en cuanto a las responsabilidades que tenía cada uno en Cromañón: "Yo no soy Chabán y Chabán no es Villarreal, él ejercía otra responsabilidad, mayor", expresó.

Tras escuchar parte de la entrevista, el padre de una de las víctimas de Cromañón y querellante en la causa, José Iglesias, consideró que los dichos de Villarreal forman parte de su "discurso de defensa", ya que "él tenía casi el mismo poder que Chabán", por lo que "es uno de los que creó las condiciones para que los chicos muriesen".

"No me agrega nada, son frases que están contradichas por pruebas y testimonios. Este señor era la mano derecha y tenía casi el mismo poder que Chabán, podría haber tomado decisiones, podría haber abierto las puertas de seguridad, haber detenido el show, que haya sacado chicos es un tema distinto a la responsabilidad previa", añadió Iglesias.

Desde el estudio de su defensor, Albino Stefanolo, Villarreal reiteró hasta el cansancio que no mató a nadie y que le gustaría "tener nuevamente en vida a todos", aunque a la hora de hacer una autocrítica, aseguró que no se siente "culpable de nada".

Si bien el procesado no se refirió a aspectos puntuales de la causa en la que está involucrado, volvió a negar haberse desempeñado como jefe de seguridad de Cromañón, dijo que nunca le pagó coimas a la policía y apuntó a los músicos de Callejeros, ya que a ellos "les gustaba ese show de las bengalas".

"Yo les decía: 'Chicos´ basta, el show son ustedes, ustedes son los artistas, no son las bengalas, terminen, aparte pueden quemar a otros chicos, ustedes son los que tienen que tener manejo del escenario, no pueden seguir con eso, ya está, basta'", agregó.

Villarreal también cargó contra los bomberos de la Policía Federal, al recordar que Chabán los hizo llamar por un empleado para que realizaran una inspección para renovar la habilitación del boliche, aunque "nunca" fueron.

"Omar era muy obsesivo, quería tener todo en regla, es su modo de vida y veía que la licencia se estaba por vencer y le avisa a la gente de Lagartos (firma propietaria del local), que se hace cargo y solicita que vengan los bomberos. Se encargó un empleado que estaba en el tema, que llamó un montón de veces y los bomberos no venían, no venían", recordó.

El procesado dijo que si bien él y Chabán tenían responsabilidades diferentes, aseguró que no había discrepancias en cuanto a que ambos siempre trataron de "hacer lo mejor para cuidar a los chicos".

Y tras manifestar que no es un asesino, dijo que no cree que tenga que regresar a prisión, ya que va a pelear para que la causa deje de estar caratulada como homicidio y pase a estar calificada como estrago.

"No creo que suceda que tenga que ir nuevamente a prisión, estoy peleando por el cambio de carátula y estoy muy seguro", concluyó.

Villarreal fue excarcelado el lunes último, tras pasar 131 días detenido por 193 casos de homicidio con dolo eventual a raíz de la tragedia del boliche de Once y se instaló en un departamento del barrio porteño de Constitución.

Al igual que Chabán, Villarreal fue escrachado por familiares de las víctimas, quienes reclaman que ambos regresen al penal de Marcos Paz y permanezcan allí hasta el juicio oral.

Según dijo su abogado días atrás, se evalúa pedir al juez de la causa, Marcelo Lucini, que le permita radicarse en la provincia de Río Negro, donde tiene posibilidades de trabajo y contención familiar.

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