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Preocupa a EE.UU. la tensión entre Seúl y Tokio

Washington - Estados Unidos manifestó ayer una “gran preocupación y decepción” después de que Corea del Sur anunciara que terminaría un acuerdo de intercambio de inteligencia militar con Japón en medio de una disputa comercial y diplomática.

“El Departamento de Defensa expresa su gran preocupación y decepción porque la administración Moon se abstuviera de renovar el Acuerdo de Seguridad General de Información Militar (GSOMIA) de la República de Corea con Japón”, dijo el vocero del Pentágono, teniente coronel Dave Eastburn, en un comunicado.

“Estamos totalmente convencidos de que la integridad de nuestra defensa mutua y de nuestros lazos de seguridad deben mantenerse, a pesar de la fricción en otras áreas de las relaciones entre Corea del Sur y Japón”, agregó. “Mantendremos la cooperación de defensa bilateral y trilateral con Japón y Corea del Sur hasta que sea posible”, dijo.

De acuerdo al Gobierno estadounidense, “todos nosotros somos más fuertes y el noreste asiático es más seguro cuando Estados Unidos, Japón y Corea del Sur trabajan juntos y con solidaridad y amistad. El intercambio de inteligencia es vital para el desarrollo de nuestras políticas comunes y estrategias de defensa”.

Ayer, el Gobierno surcoreano anunció que “decidió poner punto y final” al acuerdo.

Japón ya había sacado a principios de agosto a Corea del Sur de una lista “blanca” de países que reciben un trato preferencial a nivel de exportaciones “sin justificarlo”, criticó Kim You-geun, primer director adjunto la Oficina de seguridad nacional surcoreana.

“En una situación como esta, decidimos que no es de interés nacional mantener este acuerdo firmado para intercambiar información sensible a nivel militar”, afirmó.

Japón y Corea del Sur firmaron este acuerdo de cooperación militar en noviembre de 2016, con el apoyo de Washington, en respuesta a los ensayos nucleares de Corea del Norte.

Por su parte el ministro japonés de Asuntos Exteriores, Taro Kono, rechazó “con vehemencia” la decisión de Corea del Sur y aseguró que es un gesto “muy desafortunado”.

“Tengo que decir que se trata de un gran error de juicio de la situación de la seguridad regional y resulta muy desafortunado”, declaró.

Las relaciones entre Japón y Corea del Norte están afectadas desde hace décadas por contenciosos heredados de la época en que la península estuvo ocupada por Japón (1910-1945).

Ese conflicto latente es un problema para Estados Unidos, que cuenta con la cooperación entre Japón y Corea del Sur para apoyar su política en una región particularmente tensa por la amenaza nuclear norcoreana y el aumento de la potencia de China.

La tensión entre Japón y Corea del Sur se agravó en las últimas semanas, luego de que los tribunales surcoreanos exigieron a empresas japonesas que indemnizaran a surcoreanos que fueron forzados a trabajar en sus fábricas durante la ocupación japonesa hasta el fin de la Segunda Guerra mundial.

Japón respondió el 2 de agosto decidiendo borrar a Corea del Sur de una lista de países que tienen un tratamiento preferencial, medida percibida como una sanción por Seúl, que replicó de inmediato con una medida similar.

Japón y Corea del Sur son economías de mercado aliadas de los Estados Unidos frente al incremento del poder chino y la actividad nuclear de Corea del Norte. La importancia geopolítica de ambos países en la zona en enorme.

El secretario de Estado estadounidense Mike Pompeo sostuvo conversaciones trilaterales con sus homólogos japonés y surcoreano este mes en Bangkok, pero en un ambiente gélido, ya que los funcionarios de los países asiáticos no estrecharon sus manos ni posaron para las fotos tras la reunión.

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