Política

Preocupación más allá de la grieta: ¿cuál es el futuro de la salud?

El actual secretario de Salud Adolfo Rubinstein debatió con el exministro sanitario nacional Daniel Gollán y su par bonaerense, la exfuncionaria Zulma Ortiz. Aunque con discrepancias, coinciden en que los problemas de nuestro sistema son estructurales.

La cambiante situación económica no sólo parece monopolizar los titulares y los graphs de los principales medios de comunicación, sino que también se muestra como el principal protagonista en los debates de cara a las Elecciones 2019. Pero una sala llena en el anexo de la Cámara de Diputados (con gente fuera), en donde la Red Argentina de Periodismo Científico (RAdPC) convocó al actual secretario de Salud Adolfo Rubinstein, a la exministra de Salud bonaerense Zulma Ortiz y al exministro de Salud Daniel Gollán para debatir sobre “El futuro de la salud” evidenció cómo la temática debería ser central en la agenda política y que existe un interés creciente del votante frente a la incertidumbre.

El primero en exponer fue Gollán, quien fue Ministro de Salud de la Nación en 2015 durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner, quien expresó que “la situación económica genera un deterioro importante de la salud” por distintos factores, entre ellos “el financiamiento, ya que existen presupuestos decrecientes”, y las “subejecuciones”, a la par de “una caída importante del programa Remediar + Redes (Hoy Programa de Medicamentos Escenciales CUS)”.

A su vez, Gollán habló de situaciones preocupantes, como “el aumento de la sífilis, que alcanza el 400% y el de la sífilis congénita, que llega al 500%”, el desfinanciamiento de las obras sociales ya que “los aumentos son menores a los costos de los productos médicos” y la “decisión política de no tener un Ministerio de Salud”.

Por su parte Rubinstein, el actual Secretario de Salud de la Nación se defendió al decir que no se le pueden “atribuir todos los males a las políticas sanitarias” actuales, con las que “se avanzó en la construcción de una estrategia de salud digital y en la ampliación de la cobertura con la Cobertura Universal del Salud”.

Por otra parte, indicó que “los problemas sanitarios en nuestro país son estructurales”, consecuencia de determinantes profundos como la segmentación y la pluralidad en el financiamiento, lo que repercute en la efectividad y la calidad”.

A su vez remarcó que hubo un 50% de mejoras en el control de los niños, pero más tarde una pediatra preguntó que "si en verdad los programas funcionan, ¿cómo se explica el aumento de sífilis congénita?" A lo que Rubinstein contestó: “Las cifras escandalosas de sífilis comenzaron en el 2012 y responden a diversos factores (entre ellos el relajo en el uso del preservativo, en parte por la eficacia en los tratamientos para el VIH). La sífilis congénita es causal del aumento de la incidencia y de la falta de realización de los estudios al comienzo del embarazo”.

Pero la participante que más está en contacto con la salud materno infantil es la doctora Ortiz, quien antes de ser la ministra de Salud bonaerense entre 2015 y 2017, al inicio de la gestión de la gobernadora María Eugenia Vidal, se desempeñó como asesora de Salud en Unicef Argentina y fue una de las principales impulsoras de la llamada “Semana del Prematuro”. En esa línea durante el debate reclamó por el seguimiento de esos chicos “a los que se les realizan intervenciones millonarias y después vuelven a hogares que no están preparados o no tienen los recursos para darles los cuidados necesarios, en ese sentido, el Estado debe estar presente”.

Ortiz coincidió en que “la situación actual de la salud es muy grave, ya que existen una cantidad infinita de problemas y los recursos son finitos”, a la par que resaltó: “Nos debemos un debate real sobre el rol de un Ministerio de Salud”, quien debería “mezclarse con otros subsesctores para hablar del financiamiento”.

Urgente e importante

Luego de exponer y antes de abrir el espacio de preguntas al público, el actual secretario de salud y los exfuncionarios contestaron sobre preguntas puntuales realizadas en conjunto por la RAdPC. Una de ellas fueron las principales prioridades que adoptarían en el hipotético caso de que les tocara estar al frente de un Ministerio de Salud.

Gollán –luego de decir que la contestación de esa pregunta es meramente teórica – insistió en reabrir el Ministerio de Salud y el de corregir el acceso a medicamentos y vacunas (luego de las distintas noticias sobre faltantes denunciadas por hospitales y fundaciones, con muchos de sus representantes en el evento). “Está cortada la cadena de pago, por lo que faltan los insumos en hospitales, por lo cual el sistema de salud argentino debe ser reorganizado”. A su vez destacó darle mayor prioridad al Consejo Federal de Salud (COFESA), integrado por los ministros sanitarios de las provincias, y la importancia de desarrollar políticas de salud con perspectivas de género.

"Hoy se están desmantelando los centros de atención primaria y el Estado tiene que poner el doble de los recursos de los q ponía cuando nosotros estábamos", completó.

Ortiz, quien tiene un enorme historial en participación de acciones por la salud de la mujer, indicó que tener como prioridad políticas de género “no debería estar atado a las distintas gestiones de gobierno” y destacó que preocupa el financiamiento.

Por otra parte, entre sus prioridades dijo que pondría el foco en las Enfermedades no Transmisibles (ENT), que representan 7 de cada 10 muertes en Argentina, con especial foco en el el cáncer, que en muchos casos se puede prevenir.

A la vez, la médica epidemióloga remarcó que para mejorar la atención primaria, “primero deben verse los problemas de los distintos lugares del país, ya que hay localidades que ni siquiera cuentan con una sala de salud donde la persona se pueda realizar un simple análisis clínico”. En ese sentido, apeló que se debe aplicar el concepto de “glocalización”, es decir, aplicar las agendas globales a cuestiones locales.

Rubinstein destacó que como proviene de la atención primaria, existen avances en materia de la meta propuesta de alcanzar 6.000 equipos en materia de Salud familiar. “Llegamos al 10% de ese objetivo, algo que puede parecer modesto, pero seguimos trabajando”. A su vez, luego de decir que Argentina tiene que asemejarse al sistema de Salud de Cuba o Costa Rica, donde la cobertura es Universal opinó: “Confío en que vamos a tener que volver a tener un Ministerio de Salud, pero más allá de esta categoría, insisto en que lo que importan son las competencias”.

Por último destacó estar al corriente de las principales preocupaciones y estar trabajando para tal fin. Por empezar dijo que “por primera vez desde 2010 se realizó un censo en salud mental donde se reconoció que faltan dispositivos intermedios” para evitar internaciones, ya que a casi 10 años de la Ley de Salud Mental, aún existen en el país cerca de 162 manicomios públicos y privados, con más de 12.000 internados.

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Responsabilidades, inquietudes y tensiones

Si bien tanto Gollán como Rubinstein comparten la idea de que los problemas de salud son estructurales, el último de los exministros de Salud del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner opinó que “el Estado debe ser el principal garante de la Salud y eso no se puede dejar en manos de los municipios”, mientras que para Rubinstein “se debe abandonar la idea de un ‘estado niñera’ y aceptar que cada jefe y subjefe tiene sus responsabilidades”.

Otros momentos que evidenciaron el interés y la preocupación por temas sanitarios fueron cuando distintos empleados del Subte de Buenos Aires pidieron al actual secretario de Salud que hablara sobre los peligros de los asbestos presentes en los vagones adquiridos a Madrid. Rubinstein aseguró desconocer sobre la existencia de enfermedades vinculadas al asbesto por utilizarlos, mientras que Gollán remarcó sobre la necesidad de realizar un estudio para evidenciar los peligros. Por otra parte, empleados despedidos del Hospital Posadas denunciaron vaciamiento y persecución, por lo que buscaron exponer su situación y pedir respuestas.

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La concurrencia estuvo compuesta por periodistas, representantes de instituciones médicas, colectivos con problemas concretos, farmacéuticos y ciudadanos, que recordaron con su convocatoria y participación la necesidad de los debates si de cuidados se habla.

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