Edición Impresa

Presupuesto: paranoia PRO alimenta “problema madre” y congela negociaciones

• MOVIMIENTOS CRUZADOS DE ALAS TÉCNICA Y POLÍTICA QUEMAN NERVIOS DE ALIADOS Y OPOSITORES
Provincias y legisladores quieren que aterrice en el Congreso un proyecto “acordado y cerrado”. Buscan evitar patinadas de fines de 2017 de Rogelio Frigerio, a quien le podaron la ley de gastos del corriente año y la reforma tributaria.

El Gobierno se enfrenta a un espinoso debate para sancionar el Presupuesto 2019, que tendrá reflejado en sus páginas la témpera del Fondo Monetario Internacional (FMI). Los primeros movimientos de los llamados "técnicos" y "políticos" de Casa Rosada fueron opuestos y quemaron nervios de aliados y opositores, quienes ya deslizaron que no pondrán más esfuerzo en escuchar y negociar hasta que Mauricio Macri y su equipo decidan si el objetivo es acordar o confrontar con el manual confrontativo de "gobernar siempre en campaña".

Las consultas a un ramillete de operadores de gobernadores y punteros del Congreso que integran Cambiemos o la oposición denominada "friendly" reconocieron ante Ámbito Financiero la necesidad de presentar un Presupuesto 2019 "acordado y cerrado" para evitar lo ocurrido el año pasado, donde diferentes sectores le tajearon la ley de leyes de 2018 y la reforma tributaria al ministro del Interior, Rogelio Frigerio, quien quedó golpeado tras anunciar negociaciones fructíferas sin sustento, luego arregladas con múltiples concesiones por el funcionario en el propio Parlamento y en plena discusión de las iniciativas, en modo "preceptor in situ".

"Acá hay un problema madre en el que ni siquiera entra en juego el Presupuesto, ya que es político. El Gobierno inició una cena-careo con algunos peronistas días atrás y a las 48 horas de ese encuentro, el Presidente trata al justicialismo de no confiable. Entonces, ¿Cambiemos quiere acordar o seguir con esta teoría de estar en período electoral? Hasta fines del año pasado no hubo desentendimientos graves", razonó ante este diario un histórico cabalgador de peripecias legislativas.

En esa línea, un operador del PRO aseguró: "Ahora nos acordamos de los radicales. Después vemos si negociamos todos juntos o en grupitos, con o sin PJ. Así, no tiene sentido hacer nada. Total, después llegará un proyecto y veremos si hay acuerdo de las provincias o si pasa el filtro de Diputados".

Otro puntero provincial contó a este diario la incongruencia que existe ante el actual panorama económico: "Cuando el dólar casi llega a $30, muchos oficialistas dinamitaron los teléfonos con llamadas a opositores para que salieran a poner paños fríos y se comprometieran a acompañar el ajuste y el Presupuesto. A esos mismos después los tratan de la misma manera que a Cristina. Un golazo".

La expresidenta se encuentra en período olímpico de silencio. "Quizá la explicación está en esta insistencia de mantenerla y jugar con la grieta, que sirve tanto al macrismo como al kirchnerismo. Pero una cosa son picardías y estrategia con la economía tranquila y otra, con turbulencias financieras. No vaya a ser cosa de levantarla demasiado. Además, Cristina juega gratis por tres motivos: no gobierna, sabe que si habla pierde votos, y el peronismo está descontrolado y sin candidato", alertaron desde el Congreso.

El Gobierno tiene dos meses para enviar el Presupuesto. Debe ajustar luego de perder dos años con un carísimo gradualismo que, de manera insólita, aspira a mantener. En silencio espera el chavismo K para negar cualquier ley de gastos y mantener la puja electoral con el macrismo -al fin y al cabo, lo único que le importa es el poder-, un peronismo desorganizado y movimientos sociales que aprovechan las patinadas de la economía para pujar por millonarios fondos de escaso control.

A estas disputas ya clásicas le antecede una cuestión urgente para atravesar el segundo semestre: Casa Rosada, que tanto ama sus "mesas" y "alas" técnicas y políticas, debe acomodar primero su propio tablero. También tendrá que abandonar sus delirantes minibatallas de comunicación: esta situación enfrenta, entre otros, a la Jefatura de Gabinete y al Ministerio del Interior, dos carteras obsesionadas por el guiño de los medios.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario