Economía

Primer trimestre: el momento en el que las exportaciones volvieron a crecer

Las exportaciones argentinas estuvieron mostrando cierto estancamiento en las ultimas mediciones anuales.

Hace veinte años (1997) rondaban los 27.000 millones de dólares, habiendo subido luego a unos 56.000 millones hace diez años (2007). Pero el año último (2017) rondaron los 58.000 millones, por lo que en el último decenio han mostrado poco dinamismo y la diferencia entre 2007 y 2017 fue mínima.

Durante este periodo de diez años subieron hasta 83.000 millones en 2011 -alentadas sobre todo por altos precios internacionales más que por méritos locales- pero ya desde ese momento comenzaron un movimiento descendente que las colocó en 2017 en niveles apenas superiores que 10 años antes. Desde 2011 en adelante descendieron en primer lugar (hasta 2015) por condiciones externas más complicadas y políticas domésticas desalentadoras y restrictivas, y luego desde 2016, últimamente, por problemas varios, pero aun en medio de reformas actuales que -sin embargo- todavía están en proceso de maduración -como reducción de retenciones, eliminación de ROE, ordenamiento macroeconómico, unificación del mercado cambiario, facilitaciones regulatorias o administrativas y mejora en las relaciones exteriores).

La debilidad argentina en materia de comercio exterior es casi crónica (nuestro país explicaba 0,8% del total de exportaciones mundiales hace 50 años y explicó solo poco más de 0.3% del total mundial en 2017).

Sin embargo, hasta 2016 la balanza comercial había mostrado casi siempre superávits, porque nuestro país ha sido una economía muy cerrada y exportó poco pero también importó poco: es las 4ta más cerrada del mundo comparando el volumen del comercio exterior con el PBI según el Banco Mundial (la debilidad exportadora se ataba a restricciones importadoras). Pero los superávits, con alga excepción, se lograron hasta 2016, y en 2017 Argentina padeció un inédito déficit en la balanza comercial de bienes de casi 8.500 millones de dólares (además, el déficit de la balanza de servicios fue incluso aun algo mayor).

Pero estamos ahora ante una buena novedad. El reciente primer trimestre de 2018 ha mostrado un dinamismo que no se veía hace mucho, y que parece modificar (al menos en el corto tiempo del trimestre) esta tendencia reciente de dificultad de crecimiento (ya en los últimos meses de 2017 los resultados parciales auguraban alguna mejora).

El citado primer trimestre de 2018 muestra un crecimiento de las exportaciones medido en dólares de casi 13% comparándolas con el primer trimestre de 2017 (llegaron en el periodo a 14.397 millones de dólares). Lideradas por el alza de las exportaciones de manufacturas de origen industrial, que crecieron en casi 700 millones de dólares; y seguidas de cerca por las exportaciones de productos primarios, que se elevaron sobre el nivel del mismo periodo del año anterior en casi 600 millones de dólares; las exportaciones arrojaron crecimientos hasta en combustible y energía (más de 250 millones de dólares). Aunque, paradójicamente, arrojan un leve descenso en las ventas externas de aquello en lo que Argentina más exportaciones logra en cada medición anual: las exportaciones de manufacturas de origen agropecuario (descienden algo más de 100 millones de dólares).

En el pasado 2017 (como ocurre cada año desde hace no poco tiempo), el conjunto de exportaciones de bienes (primarios o manufacturados) de origen agropecuario explicó 65% del total de ventas externas.

Este crecimiento se justifica ahora por mayores volúmenes despachados en 9,4% y a la vez los mejores precios explican otra parte del crecimiento (7,1%), pero este crecimiento permite llevar el nivel de ventas externas de bienes en el trimestre a niveles que no se lograban desde hace 5 años.

Es difícil predecir sí esta intensidad de crecimiento se mantendrá. Es posible que se modere, en la medida en que comenzaran a hacer efecto las menores exportaciones agropecuarias por razones climáticas; pero el alza de la demanda de Brasil (con una economía en recuperación) y un comercio total mundial que crece robustamente (alrededor de 4% el año pasado, y con una predicción de 3,5% para 2018) y que crece impulsado tanto por mercados emergentes como por desarrollados pese a las discusión mundial sobre restricciones al comercio transfronterizo que no han hecho mella hasta ahora en los resultados del comercio global, son grandes auxilios. Esto permite aprovechar una demanda internacional mas generosa que la que vivimos en años anteriores recientes. De hecho, en el primer trimestre han crecido fuerte las ventas al Mercosur, pero también a Asia y al norte de África (todos mercados emergentes).

Pero la otra cara de la moneda está en que, a la vez, y como consecuencia de una economía que crece, las importaciones, que ya en 2017 habían superado a las exportaciones en unos 8.500 millones de dólares, están creciendo a un ritmo mayor que el de las exportaciones, y por ello están mostrando un déficit comercial que se engrosa en relación con el del mismo periodo de 2017.

Las importaciones argentinas en las últimas mediciones anuales están concentradas en tres grandes orígenes (que explican la mitad del total) que son China, Brasil y Estados Unidos.

Las importaciones en el trimestre crecieron 21,3% y la enorme mayoría de ese crecimiento se explica por mayores volúmenes (18,1%). De los 16.892 millones de dólares importados, los bienes intermedios (insumos para a la producción) son por lejos el principal componente (4.899 millones de dólares), aunque también se destacan (en niveles algo inferiores) las de bienes de capital y las de piezas y partes (ambos destinados a la producción), que en cada caso ascienden a unos 3400 millones.

El 80% de lo que Argentina importa desde todo el mundo son bienes que se utilizan para la producción, por lo que cuando la economía crece (como en 2017 y en 2018) las importaciones crecen.

Las exportaciones (que por primera vez en mucho tiempo crecieron en el mes de marzo mas que las importaciones) seguramente terminarán 2018 con un crecimiento en un nivel que no se ve desde hace años (aunque mas bajo que el mostrado en el reciente trimestre), y las importaciones se elevaran también y en un ritmo algo superior, por lo que es probable que en 2018 otra vez la economía argentina padezca un déficit comercial (que no será menor que en 2017).

Sin embargo, si la tendencia se mantiene Argentina podrá mostrar que ha comenzado a abandonar un fenómeno que padece dese hace tiempo: su comercio exterior crece menos que el comercio mundial, lo que la ha llevado a ser uno de los países con menor ratio comercio internacional / PBI del mundo (la ratio que corresponde a Argentina es menor a la mitad de la ratio que exhibe el mundo en su totalidad y considerablemente más baja que la que logra Latinoamérica).

Cuando Argentina logre una sistemática mayor inserción externa, constatará que los países con más comercio exterior generan mejor producción y oferta de bienes y servicios, crean empleo de más calidad, logran mejores tasas de inversión, padecen menos crisis cambiarias y acceden a tecnología y conocimiento de manera más eficaz.

*Especialista en negocios internacionales.

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