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PRO aumenta témpera PJ: Pichetto acompañará a Macri en la fórmula 2019

"Inmediatamente dije que sí", reconoció el legislador rionegrino ante el ofrecimiento que le realizó ayer el jefe de Estado. Sus intervenciones para aportar gobernabilidad ante la crisis de los últimos 12 meses y el viaje de abril pasado a los Estados Unidos, clave en la decisión presidencial.

Las tormentas que atravesó el Gobierno en los últimos 12 meses -aún se busca salir de ese pozo- limaron a un Gobierno sin mayoría en ninguna de las cámaras del Congreso. Cuando el dólar se disparaba y los mercados dudaban, y ante el juego a las escondidas de decenas de oficialistas a lo largo de todo el país, desde Casa Rosada y distritos como Buenos Aires tuvieron que llamar a la línea más firme de gobernabilidad -para calmar las aguas- que había en la oposición “racional”, el hasta ayer jefe del PJ en el Senado, Miguel Pichetto, quien se convirtió en las últimas horas en el compañero de fórmula 2019 con el que el Presidente buscará la reelección.

“Inmediatamente dije que sí. No hubo duda -del ofrecimiento que le hizo ayer Macri por teléfono-, ya que primero está el coraje ante el desafío impresionante de la Argentina”, aseguró Pichetto en una conferencia que dio ayer a la tarde, ante periodistas acreditados en el Congreso y otros medios, en el salón Eva Perón del Senado. El legislador rionegrino remarcó, entre otras cuestiones, que “nunca es bueno volver al pasado”, que “la visión capitalista no se discute más en el mundo” y, por sobre todas las cosas, que el presidente es quien “tiene los votos, la autoridad y el poder”.

Durante las preguntas no faltó la indicación sobre los pedidos de desafuero contra Cristina de Kirchner. Pichetto mantuvo su postura sobre el debido proceso penal y la sentencia firme. Más tarde, habló de “procesos exagerados” y reiteró, como en varias ocasiones, que la lógica “perversa” de ese tipo de situaciones llevará a la política “a los peores, a los que no tengan nada que perder”. Lo escucharon con atención el legislador y titular del PRO nacional, Humberto Schiavoni (Misiones), los diputados radicales José Cano (Tucumán) y Luis Petri (Mendoza) y la senadora Lucila Crexell (Movimiento Popular Nequino).

Todas las respuestas que ofreció Pichetto fueron respaldadas más tarde por el propio jefe de Gabinete, Marcos Peña. “No le pedimos que cambie. Él en sus ideas ha sido muy claro en estos años y ha marcado un compromiso con el rumbo de una Argentina que se consolida en torno a una democracia más fuerte, con instituciones más fuertes, y al mismo tiempo con la posibilidad de avanzar hacia el futuro, hacia la integración al mundo y hacia el desarrollo económico”, dijo el resbaladizo funcionario.

En medio de esta orgía de precandidaturas y operaciones siniestras que ocurren en la Argentina, el prospecto de Pichetto trae un desafío lógico en el corto plazo y una potencial buena noticia para el mediano plazo ante una victoria de Macri: la maquinaria oficialista primero debe ganar la elección nacional para luego soltar al legislador rionegrino como comandante del Senado y exprimir todos los acuerdos posibles para las reformas a las que apuesta el jefe de Estado -con la lupa del Fondo Monetario Internacional- ante un segundo mandato.

Sobre este último punto dio un indicio en los últimos días Peña en un informe de Gobierno al Senado, en el que deslizó que el macrismo “claramente ha tenido problemas para acordar sobre cuestiones básicas del desarrollo económico”, como por ejemplo, “los mecanismos y legislaciones para crear empleo formal y de calidad”. Hacia allí apuntó Pichetto en un formulario de presentación previo a la conferencia de prensa, en el que destacó “el valor moral y material del trabajo concebido como una dignificación del hombre y la mujer, ejercido legalmente en blanco, sobre las bases contractuales aptas para las exigencias del siglo XXI”. Días atrás, el legislador presentó un proyecto para crear el “Consejo Económico y Social de la República Argentina, integrado por representantes del Poder Legislativo, el Poder Ejecutivo Nacional, las centrales sindicales de trabajadores, las organizaciones empresariales, de la sociedad civil, la Iglesia Católica y otras instituciones representativas de la vida económica y social del país”.

Definiciones

Tras más de 16 años, Pichetto anunció ayer que dejó la titularidad de la presidencia del PJ en el Senado, y su bloque agita una reunión para las próximas horas. El cristinismo aspira a que sus lazos con legisladores que integran esa bancada y que, a su vez, tienen conexiones con los ahora gobernadores “albertistas”, dinamiten ese espacio. Difícil que eso ocurra: uno de los vicepresidentes es el cordobés Carlos Caserio -el otro, el formoseño José Mayans-, quien responde al poderoso mandatario provincial Juan Schiaretti. También se deberán activar definiciones sobre la silla que ocupa el rionegrino en el Consejo de la Magistratura.

Lecturas

Pichetto se convirtió en un lector casi enfermo de la historia francesa, estadounidense y argentina. Nació en Banfield, es abogado, y desde Río Negro comenzó a aparecer en la vida política como intendente (Sierra Grande), para luego ser legislador provincial y aterrizar a Diputados en 1993, en pleno menemismo. En 2001 pasó al Senado y se quedó en 2003 con la presidencia del bloque PJ que dejó el sanjuanino José Luis Gioja. Allí aplicó el verticalismo justicialista para defender las polémicas iniciativas que envió el Frente para la Victoria durante 12 años y, a fines de 2015, se sintió en libertad de acción para machacar todos los errores de las gestiones anteriores.

La sinceridad que atraviesan sus alocuciones son tan naturales como su característico malhumor. Pichetto llegó a reconocer que se levanta así por las mañanas y que ese sentimiento lo acompaña hasta que terminan sus días. “¿Qué pasa, viejo?”, es una de sus frases de cabecera durante sus jornadas laborales. El uso irónico de “maravilloso” también forma parte de su repertorio. Si bien el PRO coqueteó desde inicios de mandato sobre un vicepresidente 2019 peronista, el viaje del senador a Estados Unidos -a fines de abril pasado- para hablar con inversores y banqueros terminó de “enamorar” a Macri.

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