Ambito Nacional

Provincias: dispar reacción ante el posible retorno de la paritaria nacional docente

Más allá del signo político, en algunos despachos provinciales insisten en que la fijación de una pauta salarial nacional complicará las negociaciones locales. Otros distritos se muestran proclives al retorno del mecanismo y destacan que garantiza un auxilio de fondos para gobiernos que no llegan al piso nacional. Un tercer lote se muestra a priori más prescindente de la decisión final que adopte el Frente de Todos.

La posible resurrección de la paritaria docente nacional que Mauricio Macri derogó en 2018 -una avanzada que gremios federales ponen en boca del electo Alberto Fernández- reavivó la discusión sobre el futuro formato de la negociación salarial de los gobernadores con los maestros, una pulseada clave de todos los comienzos de año porque de ella depende tanto el normal retorno a clases como la vara que se aplicará luego en las discusiones con los otros gremios locales.

Más allá de los alineamientos de los mandatarios en el plano político -tanto con el peronista Fernández como con el saliente Macri-, un sondeo desplegado ayer por Ámbito Financiero por despachos provinciales (muchos de ellos con continuidad en 2019/2023) mostró a priori:

  • que ese mecanismo de negociar un piso salarial de los maestros a nivel país con una pauta nacional sigue generando incomodidad en varios distritos de distintos signos políticos por la imposición externa de porcentajes de subas que -afirman- “enrarecen” la discusión local, atada a particularidades propias, y que en los hechos terminan funcionando como un piso “porcentual” de aumento a partir del cual discutir, incluso en los distritos con sueldos más altos.
  • que en otras provincias (en general, más dependientes de las urgencias de caja) hay un interés en que vuelva la operatoria, aunque ligado en buena parte a la conveniencia de asegurar un flujo de fondos nacionales para las que no puedan llegar a ese mínimo y
  • que un tercer lote de distritos se muestra más prescindente respecto de un potencial retorno de la paritaria nacional, al contar con sueldos mínimos muy por encima del piso y ofertar porcentajes que en los últimos años siempre estuvieron por arriba del promedio nacional.

“No corresponde una paritaria nacional cuando son empleados de las provincias; distorsiona porque las situaciones son muy diferentes y no tiene sentido una negociación centralizada”, aseguró a este diario un ministro que milita en el primer lote de provincias.

“Para las provincias es mejor sin paritaria nacional porque son muy distintas las realidades”, coincidió un colega de otro distrito.

En sintonía, otro funcionario sostuvo ante Ámbito Financiero que “la pauta nacional siempre funcionó como una suerte de piso y la verdad es que luego se discute el margen sobre ese piso; depende de la seriedad con la que se defina esa pauta nacional, porque es difícil desmarcarse de eso”.

Un cuarto ministro puso sobre la mesa la conflictividad. “La paritaria nacional en muchos casos fue causa de conflicto en las provincias con actores gremiales de poca presencia local”, dijo.

En tanto, desde los distritos que se sienten identificados con el segundo bloque -el proclive a un retorno de la paritaria docente nacional-, un funcionario remarcó que el sistema era mejor “porque definía un número y, si la provincia no llegaba, como se fijaba desde afuera la ayudaban con el Fondo Compensador y con el Fondo de Incentivo Docente”.

En esa línea, desde otra provincia coincidieron en hacer foco en que “cuando el Gobierno nacional hace un compromiso, puede ayudar a financiar”.

“La paritaria nacional aseguraba que los que quedaban por debajo recibían una compensación para llegar a lo que se fijaba”, recordaron desde un tercer distrito, de color político diferente al de los dos anteriores.

En enero de 2018, un decreto de Mauricio Macri le puso fin al formato de paritaria docente -salarial- nacional, por el cual el piso de sueldo de los maestros a nivel país era definido en una negociación en el Palacio Sarmiento, en tierra porteña, a la que se sentaban el Ministerio de Educación nacional y los gremios docentes con representación federal. Una mesa de discusión dispuesta en la Ley de Financiamiento Educativo, sancionada a fines de 2005, durante el Gobierno de Néstor Kirchner.

Hilvanado a ello, Macri definió además la aplicación de una cláusula para que, de manera automática, ese sueldo mínimo de los maestros esté siempre 20% por encima del salario mínimo vital y móvil.

En rigor, la administración nacional de Cambiemos ya aplicó ese formato en 2017, por lo que 2016 fue el último año en que se activó la paritaria federal como se la conocía.

En las últimas horas, y frente a la posibilidad de que la ingeniería sea reactivada, el ministro de Educación nacional, Alejandro Finocchiaro, defendió la estrategia aplicada por Macri.

“En realidad, la idea de empezar a derogar la paritaria nacional docente surgió de los gobernadores peronistas en 2016; se reunieron con el entonces ministro de Economía (Alfonso) Prat Gay y se quejaron de que eso distorsionaba sus arreglos provinciales”, dijo, en diálogo con Infobae. “En el período anterior al nuestro, de cuatro paritarias sólo pudieron cerrar una”, recordó, en referencia a los tiempos en los que rigió la paritaria nacional.

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