Espectáculos

Prudencio Hernández: vencer la incomunicación

“Vivo la mitad de mi vida en el campo y la otra mitad en la ciudad”, dice a este diario el artista plástico Prudencio Hernández. “Y mi pintura, que en los últimos tiempos se basa especialmente en el tema de la incomunicación entre los seres humanos, es urbana. Son personas que viven, por ejemplo, en un mismo edificio, e intentan comunicarse a través de las ventanas. Hay mucha angustia. En el campo, en cambio, dos comadres pueden vivir a cierta distancia una de otra, y odiarse, pero si se enferma una allí estará rápido la otra para asistirla. Es completamente distinto”.

Mañana a las 19, dentro del marco de MIRÁ, Festival de Arte organizado por el curador Julio Sapollnik, se inaugurará en el Centro Cultural Borges una muestra de pinturas de Hernández, artista de trayectoria que ha recibido, entre otros premios, los de la Fundación Givré y Fundación Arché, el Nacional de Pintura Naif, el de Pintura Naif de la Asociación Latinoamericana de Artistas Plásticos y el primer premio de Artistas en pequeño formato.

La muestra, curada por Sapollnik, está integrada por una serie de pinturas que retratan edificios urbanos, cuyas siluetas apenas se divisan entre la bruma colorida. “El color es fundamental”, agrega Hernández. “En una de las pinturas, cuyos edificios se ven distorsionados, hay un aro amarillo dentro del cual hay una significación específica, y fuera de él otra”. “Las sucesivas trasparencias permiten penetrar la tela y destacar la imagen –dijo el curador-. No hay nada de ingenuo en la resolución plástica que propone, todo está pensado y se forja trabajando la pintura. La única inocencia es la que sobrevuela el sentido de la composición. Hernández transita un mundo donde sobrevive el más fuerte y, sin embargo, en sus pinturas no existe la cólera. Una y otra vez se adentra en una creación donde personajes solitarios anhelan comunicarse”.

Además de dedicarse a la pintura desde su juventud, el artista es uno de los grandes referentes de los carruajes en nuestro país y posee una única e importante colección de carruajes históricos. “Siempre se habla de mi colección”, señala “pero no se trata sólo de eso. Yo he sido campeón nacional de tiro de cuatro caballos en 2007, ganador del concurso de elegancia en la Exposición Rural de Palermo, y subcampeón del Campeonato Nacional de attalage deportivo en 2008. La elegancia es parte de mi vida. No entiendo por qué un artista debe lucir descuidado o zaparrastroso, como el clisé de la bohemia nos ha hecho creer”, concluye riendo.

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