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Quién es Marichuy, la indígena que peleará por la presidencia de México

Cuando el próximo año los mexicanos elijan nuevo presidente (por primera vez en la era Trump), cerca de 12 millones de indígenas acudirán a las urnas. No es un dato menor si se tiene en cuenta que la población total estimada en ese país es de casi 120 millones, y que los integrantes de pueblos originarios tienen presencia en prácticamente todos los estados.

Pero esa no será la única particularidad del hecho electoral, ya que por primera vez, los indígenas se constituyeron como cuerpo político y se presentarán a elecciones formales. Como si esto fuera poco, en un país donde se cuentan cinco femicidios por día, y todas las líneas de subte cuentan con un vagón rosa vedado a los hombres, el Concejo Nacional Indígena (CNI) redobló la apuesta y llevará a una mujer como candidata.



"No esperaba que me eligieran". Sus palabras todavía dan cuenta de su asombro, pero su tono es tranquilo y seguro, y es que María de Jesús Patricio Martínez, o "Marichuy", como la apodaron en su pueblo de Tuxpan, en Jalisco, venía desempeñándose como delegada de su comunidad, antes de que la nombraran vocera.

Sin embargo, Marichuy es consciente de que las nuevas responsabilidades la mantendrán alejada de su cotidianeidad al menos por un tiempo y, en diálogo con ámbito.com, admitió que ya no se ve retirada de la actividad política, atendiendo solamente las labores de la casa, cuidando niños, o enfermos.

Si quisiera hacerlo, sabe cómo. Y es que la candidata a la presidencia por el CNI, heredó de sus tías y abuelas los conocimientos de la medicina ancestral, lo que le permitió desempeñarse como médica "no tradicional" en su comunidad.

"Crecí viendo cómo ellas curaban en la casa, y cuando fui mayor me compartieron sus saberes", sostuvo Marichuy. Basadas en la herbolaria y medicina alternativa, las curaciones de su comunidad constan de "limpias" de cuerpo, a base de ungüentos y plantas que, según explicó, "se esparcen sobre el cuerpo de los enfermos".

Susto, espanto, empacho, bilis, mal de ojo, y parálisis, son algunas de las dolencias que Marichuy aseguró haber curado sin recurrir a las drogas tradicionales. Una sola condición le puso una vez una curandera de su comunidad: si realmente quería que funcione, Marichuy no podía lucrar con esta actividad, puesto que sino, "la luz" que la protegía "se extinguiría".

Comienzos

María de Jesús Patricio Martínez nació un 23 de diciembre de 1963 en la comunidad nahua de Tuxpan. Desde que tiene uso de razón, su pueblo rige su calendario según las festividades, en las que se combina la celebración de santos religiosos, como la invocación de ánimas.



Madre de tres hijos, la vida de Marichuy dio un vuelco en 1994. Ese año, mientras la dirigente trabajaba al frente de una casa de salud pública, al sur de México, más precisamente en Chiapas, un levantamiento armado de pueblos originarios copó las cabeceras municipales el mismo día que entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, más conocido como NAFTA por sus siglas en inglés.

Se trataba del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), que tuvo así su bautismo de fuego dándose a conocer a México y el mundo. Sin perder tiempo, ese mismo año realizó su primer foro de comunidades indígenas en San Cristóbal de las Casas, lugar a donde Marichuy viajó en representación de su pueblo.

Allí entró en contacto con comunidades de otros estados de México, y conoció realidades similares a la suya.

En 2001 brindó su primer discurso político en público, cuando en el Congreso de la Unión, nombre con que se conoce a las cámaras de diputados y senadores mexicanos, habló en nombre de las mujeres "para dejar en claro que el proceso de reconstitución integral de los pueblos indígenas del país es una tarea que incumbe tanto al hombre como a la mujer, en una misma lucha por lograr nuestra plena liberación".

En México, el primer Congreso Indígena de Gobierno, tuvo lugar en 1996, planteándose ser "la casa de todos los pueblos indígenas", y un espacio de reflexión de los pueblos originarios, con sus propias "formas de organización, de representación y toma de decisiones".

Campaña

"Ella será quien contenderá por la Presidencia de la República. Ella será quién lleve la voz del Concejo Indígena de Gobierno a todo el país, a todo el mundo. Ella será quién lleve la voz de los pueblos y de la sociedad civil. Ella será nosotros, nosotras".



La declaración de principios que nombró vocera a Marichuy surgió en octubre de 2016 cuando, al celebrarse el 20 aniversario del Congreso, los pueblos conformaron el Concejo Indígena de Gobierno. Allí, más de 1200 delegados se declararon en asamblea permanente y decidieron que el nuevo cuerpo político estaría conformado por concejales: una mujer y un hombre de cada lengua de las diferentes regiones en donde se encuentran los pueblos y tribus. Además, declararon que impulsarían a una mujer como vocera porque "durante siglos no sólo ha vivido la violencia de este sistema capitalista sino también de este sistema patriarcal que le ha impuesto los lugares del silencio sin voz ni voto en su casa y en su comunidad, de la obediencia al varón, de la negación a decidir sobre su vida y sobre su cuerpo".

"El objetivo de participar en este proceso es la organización de los pueblos indígenas junto con la sociedad civil, que vayamos articulando las diferentes luchas con un fin de quitar este sistema que está dando muerte a las comunidades", dijo Marichuy a este medio.

Periodista.: ¿No es ganar?

María de Jesús Patricio Martínez:
No. El objetivo no es ganar. Nuestra prioridad es organizarnos, organizar a la comunidad.

P.: ¿Por qué ahora?

M. P. M.:
Decidimos que era hora de participar porque ya no podemos seguir viviendo de acuerdo a lo que nos imponen los más ricos. En 2016 entendimos que emitir un comunicado no serviría de mucho, porque de por sí la gente no lee. Por eso se analizó que no había otra salida y que era esta la única forma de poder hacer visible nuestra problemática. Dijimos entonces, ´vamos a participar metiéndonos en estas herramientas que tiene el poder´. Es necesaria nuestra organización por el despojo que está habiendo en las comunidades. A nivel nacional, en las ciudades también, tantas muertes, tantos encarcelados, tantos desaparecidos, es un tema muy general, que no sólo es para México, sino también hacia afuera de México. Están queriendo acabar con el territorio de las comunidades indígenas. Están despojándolos de sus riquezas.

P.: ¿Cuánto influyó la asunción de Donald Trump como presidente de Estados Unidos en la presentación del CNI a elecciones?

M. P. M.:
Trump quiere acabar con nosotros, eso estuvo clarito desde el momento en que asumió. Nuestra lucha va también contra él. Sabemos que no es fácil. Pero debemos articular las fuerzas.

P.: ¿Tienen apoyo de los electores que no forman parte de las comunidades originarias?

M. P. M.:
De muchos de ellos sí. Es necesario dar este paso con el fin de seguir existiendo. Nuestra lucha no es sólo para los pueblos, es para todo México.

P.: ¿Cuál fue la reacción de los partidos políticos tradicionales?

M. P. M.:
Los partidos políticos no representan a los pueblos originarios. Sí los usan en tiempos electorales, pero luego los descartan. No hemos visto que realmente quieran proteger la vida de los pueblos originarios, al contrario. Decidimos organizarnos y participar de estas herramientas que tiene el poder, pero no para ser como ellos, sí para que se conozcan nuestras problemáticas. Por eso decidimos ir solos, de manera independiente, pero con el fin de trabajar para todos los mexicanos.

Para poder oficializar su candidatura, Marichuy necesita recoger un millón de firmas, y a tal fin, junto a los delegados del CIG comenzó una gira por distintos estados mexicanos. "Hay presencia indígena en casi todos los lugares de México, así que sí, nosotros pensamos que existe esa posibilidad", señaló.

• "La que trenza en su cabello la memoria del pueblo"

Según las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México (Inegi), entre 2000 a 2015 se cometieron 28.710 femicidios en ese país, es decir, cinco por día. La tasa se incrementó un 85%: mientras que en 2000 se registraron 1.284 femicidios, en 2015 hubo 2.383.



Fue en México, más precisamente en el estado de Ciudad Juárez, donde nació la consigna que dio nombre al movimiento local "Ni Una Menos", en homenaje al poema "Ni una muerta más", que la poetisa Susana Chávez, escribió en 1995, para protestar contra la tasa de homicidios contra mujeres de esa localidad. Años más tarde, en 2011, Chávez fue asesinada y mutilada en la colonia Cuauhtémoc.

Para Marichuy, "también hay discriminación hacia las mujeres en los pueblos originarios". "En todo México hay, sin embargo, entre nosotros no se ven grandes casos de violencia. Nosotros entendemos la importancia de que la mujer participe, aunque tengamos que hacerlo cargando a nuestros hijos", afirmó.

A diferencia de la vida política del resto de México, donde el género masculino es mayoría pese a que en 2013 se incorporó el criterio constitucional de paridad, el CNI está conformada por concejales hombres y mujeres en partes iguales: uno y una de cada lengua de las diferentes regiones en donde se encuentran los pueblos y comunidades.

En estados donde está presente el EZLN, como es el caso de Chiapas, las mujeres no sólo participan en igualdad de condiciones de la vida política, también del trabajo, y las armas. En ese lugar de la selva mexicana, desde su fundación la agrupación ha otorgado cargos de general y generala en igual manera.

En este marco, Marichuy afirmó que "no" dejará de lado una agenda "en defensa de las mujeres". "Es una lucha constante de todas. La idea es que caminen juntos, hombre y mujer", remarcó la vocera, a quien el CNI bautizó como que "la que trenza en su cabello la memoria del pueblo".

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