Economía

Recesión y caída del déficit comercial, marcas de un año en crisis

Tras proyectar un crecimiento del 3% en el Presupuesto de este año, el Gobierno admitió que  la caída será de un 2,4%. La contracara: la recesión y la devaluación del dólar generaron una mejor situación en la Balanza Comercial.

En sintonía con las principales variables macroeconómicas del país, el Producto Bruto Interno (PBI) cerrará el año con una caída del 2,5% según las estimaciones, cinco puntos por debajo del crecimiento del 3% que el Gobierno había estipulado en su Presupuesto 2018.

De la mano de un derrumbe acentuado de la actividad económica, el cierre del tercer trimestre del año marcó una baja del 0,4% con respecto al anterior, lo que llevó al país a entrar oficialmente en recesión, la segunda de la gestión Macri (la primera fue en 2016), que acumula 19 meses de contracción contra 18 de crecimiento, según cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Sumado a esto, una inflación galopante que terminará el año rondando el 47,5% y que golpeó al consumo marcando una caída del 2,8% en lo que va del 2018, informó la consultora Focus Market, aportando a la mayor pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores desde el 2002.

Algunos de los factores que explican el fenómeno son la megadevaluación, con un dólar que orbita los $40 en un aumento del 100% de su valor, el fuerte incremento en la salida de capitales y la dura sequía que azotó las cosechas y llevó al país a perder u$s 8.000 millones.

En paralelo a las problemáticas locales, aparecieron las externas. La suba de tasas de los EEUU marcó un fortalecimiento de su divisa que afectó duramente a mercados emergentes como el argentino. Además, la administración Trump lanzó una dura guerra comercial con China. A eso debe agregársele la devaluación del Real en Brasil y de la lira en Turquía.

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Por su parte, el informe Perspectiva Económica Mundial elaborado por el Fondo Monetario Internacional (FMI) anticipó que el PBI se contraería un 2,6% para el fin del año dejando a la Argentina a nivel regional solo por detrás de Venezuela, que sufrirá un desplome récord del 18% en su economía.

En el mismo texto que fue aprobado por el Congreso, el oficialismo había analizado una contracción del 2,4% para este mismo año, en una perspectiva mucho más realista que la pautada en la ley de leyes del 2018.

No más auspicioso parece ser el análisis de la calificadora Moody’s, que augura un cierre de diciembre con un descenso del 2,5% interanual del PBI y una proyección a la baja del 1,5% para el año entrante.

De este modo, el 2018 significa un brusco cambio con respecto al 2017, año en que el PBI creció un 2,9% (la mayor desde 2011) según los datos difundidos por el INDEC una suba que estuvo impulsada por el crecimiento en los niveles de inversión, el sector agropecuario y un leve aumento en el consumo.

Durante el primer trimestre del 2018 el crecimiento fue del 3,6% empujado por el aumento de la inversión destinada a construcción y la compra de equipos, y al desempeño del comercio mayorista y minorista. Sin embargo, los buenos augurios apenas quedaron en eso, porque para el segundo trimestre, la cifra cayó un 4,2% demoliendo las expectativas optimistas.

Además, el FMI prevé una baja del 1,6% en el PBI del 2019 alentada por la recesión. Más optimista, en cambio, se mostró el Gobierno en el Presupuesto estipulado para el año próximo, que estima que el descenso en ese indicador será apenas del 0,5%, es decir, un 1,1% por debajo de lo anticipado por el Fondo

En el marco de esta fuerte crisis, Macri deberá encaminar los números de cara un año electoral si, tal como admitió, tiene pretensiones de ser reelecto. Por ahora su apuesta pasa por los errores ajenos más que por los logros de una gestión que no termina de encontrar el rumbo económico. Con el peronismo disperso y mirando con recelo a Cristina de Kirchner, sus chances para ser reelegido existen, pero dependerán fuertemente del contexto social.

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Balanza Comercial

En cuanto a la Balanza Comercial, si bien sus rendimientos no fueron óptimos durante el año, en septiembre registró superávit por primera vez en 21 meses, hecho que se repitió en octubre.

Tal giro llegó, en parte, gracias a la brusca subida del dólar, que generó una baja sensible en las importaciones. Durante el noveno mes del año, la balanza acusó un saldo positivo u$s 314 millones

En contraposición, las importaciones de bienes de capital se derrumbaron un 40% en la medición interanual, lo cual marca un bajo nivel de inversión y pésimas expectativas de una reactivación del aparato productivo.

El último saldo positivo databa del mes de diciembre del 2016 y había sido de u$s 55 millones. En tanto, en el mes de octubre, y también de la mano de una caída del 18,2% de las importaciones, el saldo fue superavitario por u$s 277 millones.

Según los datos del INDEC, el saldo total de la Balanza Comercial durante 2017 acusó un déficit de u$s 8.300 millones. El acumulado desde enero hasta octubre del 2018 marca un negativo de u$s 6.175 millones dado por un crecimiento del 3,3% en las exportaciones (u$s 50.988 millones contra u$s 49.375 millones en 2017) y del 3,2% en las importaciones (u$s 57.164 millones en 2018 contra u$s 55.404 millones en 2018).

Para el fin de diciembre, se espera que el 2018 acumule una baja del déficit que cerrará cerca de u$s 5.100 millones. En cuanto a las proyecciones esperadas para el 2019, Ecolatina estima que el saldo comercial otorgue un superávit de u$s 8.300 millones, con una baja del 1% en el intercambio comercial.

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