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Recuerdos de infancia que tienden al culebrón

La historia es la de una madre abandonada y un padre manejador en la mirada de su hija de fines de los 50. Destacables las interpretaciones.

Chateauroux, pequeña ciudad en el medio de Francia, 1958. Una dactilógrafa bonita pero apocada, carente de padre, se enamora de un hombre culto, rico y manejador. Se le entrega toda enamorada, pero después él se niega a reconocer a la criatura. Madre soltera, hija ilegítima, no es fácil. Aun así, la nena tiene una linda infancia. Y la madre sigue enamorada. ¿Qué pasará cuando su hija entre en la adolescencia y el padre, siempre manejador, le haga ver la historia desde su punto de vista? Algunos jóvenes, a esa edad, suelen desdeñar el sacrificio de las madres.

Esto, que parece un novelón finisecular o una telenovela mexicana de otros tiempos, pertenece a Catherine Anglot, autora contemporánea que suele inspirarse en sus propios recuerdos familiares, poniendo el acento en la crueldad de los seres queridos. Catherine Corsini (“Tiempo de revelaciones”) hace una adaptación fidedigna, un poco extensa y lógicamente inclinada a la misandria, pero con buenos momentos de emoción e inteligentes observaciones sobre el carácter humano, las debilidades del corazón, las diferentes formas del amor y sus frágiles relaciones con el egoísmo y aún con la perfidia.

Muy elogiables, las actuaciones de la belga Virginie Efira, la chiquita Estelle Lescure, Niels Schneider, el malo de la película y, para la última parte, la rockera Jehnny Beth como la hija ya crecida. También, el buen uso de la narración en off, la dirección de arte ambientando sucesivas décadas, y el bolero “Historia de un amor” dulcemente cantado en francés.

“Un amor imposible” (“Un amour imposible”, Francia-Bélgica, 2018). Dir.: C. Corsini. Int.: V. Efire, N. Schneider, E. Lescure

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