Opiniones

Reducir el riesgo país, el "termómetro" más importante para los inversores

El economista dijo que eso es "lo más importante" para el mercado pese a que las urgencias "parecen estar orientadas a buscar un equilibrio entre la tasa y el dólar".

Más allá de que las urgencias parecerían estar orientadas a la nueva política monetaria, en donde se busca un equilibrio entre la tasa y el dólar, lo más importante para los inversores pasa por que se pueda lograr una sustancial reducción del riesgo país desde los actuales elevadísimos niveles.

Ocurre que las autoridades siguen transitando una gradual descenso en la tasa de las Leliq, de más de 13 puntos porcentuales que ya la ubican en el 60% anual, y podría quebrarse una vez que se confirmen las expectativas de desaceleración de la inflación en los últimos meses del año.

Aún frente a dicho escenario de menores rendimientos en pesos, el ¨carry-trade¨ sigue vigente ya que reconoce que las tasas aún resultan muy elevadas en términos reales, lo cual conlleva a estimar una más acelerada contracción en los próximos meses a fin de darle aire a la actividad económica.

A pesar de ello, la demanda de dinero podría experimentar una retracción a medida que las tasas reales van normalizándose, al eliminar el excesivo premio que exigió la dura estrategia de ¨base monetaria cero¨, más cuando las miradas siguen todavía muy atentas a la alicaída marcha del dólar.

Ello se debe a que la divisa en el mercado mayorista una vez más se encuentra bordeando el límite inferior de la banda, una situación que en la anterior oportunidad se autoreguló sin intervención del BCRA dado que la demanda privada rápidamente reapareció en escena.

Si se considera que los desafíos económicos siguen siendo complejos en su implementación, con restrictivas políticas fiscales y monetarias sumada a una recesión aún en marcha, y a ello se suma el riesgo político que implican las elecciones del 2019, una mayor dolarización de carteras no debería tardar en recomponerse entre los inversores, más cuando se va incubando otro atraso cambiario.

Más allá de algunos amagues recientes, la demora de dicho proceso se explica principalmente por factores externos como son el tono más ¨dovish¨ de la Reserva Federal, lo cual anticipa que la suba de las tasas podría próximamente entrar en una pausa, y ello ha despertado un renovado apetito por monedas emergentes ante el ingreso de capitales que también tuvieron lugar en nuestra plaza.

A pesar de la más ordenada transición de la pulseada ¨dólar vs. tasa¨, los inversores no deberían descuidar la evolución de la variable más importante, que actúa como ¨termómetro¨ dentro del actual proceso de ordenamiento de los desequilibrios económicos, y es justamente el riesgo país -el cual lejos de acompañar la mayor calma financiera doméstica- escaló hasta los 700 pb.

Ello se debe a que resulta urgente una sustancial reducción del mismo a fin de poder bajar el costo de financiamiento y así recuperar el acceso al crédito voluntario externo a la mayor brevedad, aún cuando durante el 2019 las necesidades financieras ya estarían cubiertas por el acuerdo 2.0 del FMI.

Aún así, es de destacar que los fondos del organismo sólo deberían ser utilizados como ¨puente¨ para poder hacer los deberes económicos que permitan recuperar la confianza inversora, dado que con posterioridad deberá haberse podido regresar al financiamiento en los mercados externos.

resu Resulta urgente una sustancial reducción del riesgo país". (Gustavo Quintana, economista)

En vista a las dudas que existen sobre el programa financiero del 2020, toda vez que los recursos del FMI ya no resultarán suficientes, es que la actual curva de rendimientos se presenta ¨quebrada¨, con tasas del orden del 4% hasta el 2019 que luego saltan al 10% ante dichas crecientes preocupaciones.

Resulta crucial no sólo mostrar cumplimiento en los desafíos económicos, más en un año donde las elecciones elevan el ruido político, sino también generar incentivos a los inversores -por ejemplo en la reglamentación de la renta financiera- que permitan que el previsible proceso de dolarización se produzca a través de una mayor demanda de títulos públicos, con la asociada reducción de las altas tasas, y no a través del mercado de cambios con el tradicional atesoramiento de dólar billete.

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