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Reforma de Carta Orgánica del Banco Central suma críticas en el Congreso

El Gobierno envió al Senado la iniciativa que empujó el FMI, pero tiene destino de siesta por el clima electoral. Advertencias por quite de competencias al ámbito legislativo.

El Gobierno envió, días atrás, la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central que le pidió el Fondo Monetario Internacional para quitarle el mote de “apéndice del Tesoro”, algo que aprovechó el cristinismo durante sus años de gestión. Si bien el articulado de la iniciativa apunta hacia ese objetivo fundamental, desde el Congreso comenzaron a aparecer fuertes críticas en informes reservados por las modificaciones que harán en la estructura del organismo, las competencias del directorio para moderar la política monetaria y la quita de poder al ámbito legislativo en diferentes zonas del proyecto.

La ley fue enviada al Senado el viernes 1 de abril pasado. “Lo mandaron obligados por el FMI, pero ni siquiera tiene posibilidades”, aseguró a Ámbito Financiero un histórico cabalgador de peripecias legislativas, quien además agregó: “Estas reformas no se pueden hacer con un Gobierno que está en el último tramo de su mandato. Excede la puja política. Sí lo podrá hacer si reelige o, en un eventual caso, a quien le toque gestionar el país, si es que mantiene los acuerdos realizados por el macrismo con el FMI”. Un problema serio que tendrá este proyecto en el Congreso es el artículo 6, que modifica el 7 de la actual Carta Orgánica y que señala: “El presidente, el vicepresidente y los directores serán designados por el Poder Ejecutivo Nacional con acuerdo del Senado de la Nación; durarán cinco años en sus funciones pudiendo ser designados nuevamente. El Poder Ejecutivo Nacional podrá realizar nombramientos en comisión durante el tiempo que insuma el otorgamiento del Acuerdo del Senado de la Nación. Se considerará que el Acuerdo ha sido otorgado si transcurriera un período completo de sesiones ordinarias sin que el Senado de la Nación hubiese rechazado los nombramientos en comisión”.

“Es un delirio que un acuerdo para el presidente del Central quede fijo en el cargo si no tiene los votos del Senado después de un año, más allá de que muchos quedan largos períodos en comisión. Eso nunca pasó y nunca va a pasar ni con la actual conformación de la cámara, ni con las futuras. No se puede sacar esa competencia al Congreso”, vomitaron en un despacho legislativo. Desde Diputados pincelaron un ejemplo contundente: “¿Recuerdan a Daniel Reposo, el excandidato a jefe de fiscales que propuso el cristinismo y cuyo pliego fue retirado por graves inconsistencias en su currículum y por la paliza que recibió en las audiencias? Bueno, para este caso un Reposo, un Mickey Mouse, un Pato Donald o un Mazinger Z podrían estar un año sin acuerdo y después mantener su estatus cuatro años más. Inviable”.

Más allá de la siesta en la que entró el proyecto, en filas de la oposición e incluso en algunas oficialistas deslizaron ante este diario la nula comunicación del Ejecutivo a la hora de evitar trifulcas infantiles dentro del Congreso. “Ningún canal de comunicación funciona. La secretaría de relaciones parlamentarias del Gobierno -que comanda Lucía Aboud, mano derecha de Marcos Peña- no explica nada antes del aterrizaje de leyes y es muy difícil de defender temas que encima nos pegan de lleno a nosotros”, lanzó un operador top de Cambiemos. Otros creen que estas “picardías” son pequeñas trampas para darle el gusto al antimacrismo a la hora de retocar la iniciativa.

Otra crítica apunta a la remoción de los miembros del directorio. En la ley actual, “será decretada por el Poder Ejecutivo nacional cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público, debiéndose contar para eso con el previo consejo de una comisión del Honorable Congreso de la Nación”. En esa línea, se detalla: “La misma será presidida por el presidente de la Cámara de Senadores e integrada por los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Economía de la misma y por los presidentes de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y de Finanzas de la Cámara de Diputados de la Nación”.

El proyecto del Ejecutivo, sin embargo, establece la remoción con “acuerdo previo del Senado” por “incumplimiento de las disposiciones contenidas” en la Carta Orgánica, por “inhabilidades” o “cuando mediare mala conducta o incumplimiento de los deberes de funcionario público”. Nada dice de la comisión especial que plantea la actual ley y de allí el temor de legisladores. También dudan sobre los amplios significados que podría tener una “mala conducta” o “incumplimiento de los deberes de funcionario público”.

Un combate más técnico y espeso se dará -si es que en algún futuro no muy lejano se discute la iniciativa- es la incorporación del artículo 9 bis a la Carta Orgánica, que expresará: “La formulación de la política monetaria estará a cargo de un Comité de Política Monetaria integrado por el presidente, el vicepresidente, el vicepresidente segundo, el subgerente general a cargo del área de investigaciones económicas y un director designado a tales fines por el directorio. El director designado durará un año en funciones, pudiendo ser elegido nuevamente. Los integrantes del Comité permanecerán en funciones durante el tiempo que conserven sus respectivos cargos en el Banco”.

“Esto concentra las decisiones en un tema muy sensible y es algo muy negativo, dado que excluyen a siete directores en esta decisión. No se comprende, por ejemplo, por qué no participa el gerente general del BCRA en esta decisión. Los otros siete directores quedan pintados”, manifestaron con enojo desde una usina opositora no K en Diputados.

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