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Reino Unido y la UE, más cerca de acordar el brexit

Bruselas - La Unión Europea (UE) y Reino Unido consideraron ayer que es “posible” llegar a un acuerdo sobre el brexit esta semana que aleje el temido divorcio sin acuerdo el 31 de octubre, aunque todavía quedan puntos por cerrar.

“Las conversaciones no han parado durante el fin de semana y lunes, y aunque parezca cada vez más difícil, es posible lograr un acuerdo esta semana”, dijo el negociador europeo Michel Barnier a su llegada a una reunión con ministros de la UE para informarles sobre la situación.

Desde Luxemburgo, el ministro británico para el brexit, Steve Barclay, que no estaba invitado a la reunión de los ministros de Asuntos Europeos, también consideró “muy posible todavía” un acuerdo, precisando que las “discusiones siguen en curso”.

Los rumores sobre un avance en la negociación en Bruselas hizo progresar la libra británica frente al euro y al dólar, tras ganar más de 1%.

A primera hora de la noche, una fuente europea consideró “prematuro” decir que se había llegado a un acuerdo, aunque afirmó que la situación es “prometedora”. El desenlace llegará el miércoles “como muy tarde”, antes de las reuniones de la Comisión Europea y de los embajadores de los países de la UE, aventuró.

Desde Dublín, el primer ministro irlandés, Leo Varadkar, señaló que “al parecer” la negociación iría en la “buena dirección”, pero dejó planear las dudas sobre alcanzar un acuerdo de retirada “a tiempo para la cumbre” de mandatarios de mañana y el viernes que se anuncia crucial.

El primer ministro británico, Boris Johnson, tiene como “prioridad” sacar a su país de la UE a fin de mes, tres años después del referéndum en el que los británicos votaron a favor de abandonar el bloque, confirmó la reina Isabel II la víspera, al presentar el programa gubernamental.

Johnson heredó de su predecesora Theresa May, que no logró que el Parlamento británico aprobara su acuerdo cerrado en noviembre con sus 27 socios europeos, el principal escollo: cómo evitar una frontera para bienes entre Irlanda, país de la UE, y la provincia británica Irlanda del Norte.

Los dos puntos de desacuerdo son la manera de evitar la aplicación de controles aduaneros y el derecho de control dado a las autoridades de Irlanda del Norte sobre el acuerdo de divorcio, que debe salvaguardar el mercado único europeo y los acuerdos de paz de Viernes Santo de 1998.

“Los británicos quieren un acuerdo y se han movido sobre la cuestión de las aduanas y sobre el derecho de control otorgado a las autoridades locales de Irlanda del Norte. Hay que ver si es suficiente para ser convertido en un texto legal”, explicó un diplomático.

La prudencia se mantiene. Según el canciller de los Países Bajos, Stef Blok, “Reino Unido tomó algunas medidas, pero no las suficientes para garantizar la integridad del mercado común”, advirtiendo contra un escenario de “competencia desleal” a través de la frontera irlandesa.

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