Economía

REM: esperan inflación de 55,6% y dólar a $65 para fin de año

Se espera un mayor ritmo en la suba de precios, pero se frenaron las expectativas de devaluación, producto del cepo hard. Además, la tasa de interés de referencia bajaría al 60% anual (-13 p.p.).

Las expectativas de inflación para 2019 volvieron a acelerarse en octubre, al subir 0,7 puntos porcentuales frente al reporte anterior a 55,6%, informó ayer el Banco Central. El organismo presentó los datos del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), en el cual los analistas estimaron una caída del 3% en la actividad económica para todo el año, mientras que anticipan un dólar a $65 para diciembre (se mantuvo con respecto al último informe), con tasas de interés en 60% (-13 p.p.).

La entidad que dirige Guido Sandleris publicó el REM pocos días después de anunciar el endurecimiento del cepo cambiario, a través del cual limitó el cupo para la compra de dólares en el MULC de u$s10.000 a u$s200 mensuales. Esta medida tiene un impacto directo negativo sobre la demanda de dólares en el segmento oficial, lo que ayuda a atenuar las expectativas de depreciación del tipo de cambio (y de inflación), al menos en el corto plazo. A pesar de ello, la variación esperada para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) subió 0,2 p.p. al 48% para los próximos doce meses, dado que el próximo Gobierno deberá avanzar sobre las distorsiones de precios relativos, dado que la gestión actual decidió postergar los aumentos tarifarios, mientras que para los próximos 24 meses se redujo ligeramente (-0,5 p.p.) al 30%. Esto significa que, al menos en los primeros dos años de gestión de Alberto Fernández, la inflación continuará en niveles elevados.

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Una de las principales problemáticas que se desprende de mantener una inflación elevada es la dificultad para realizar proyecciones dentro de una economía. Es que los precios crecen a una velocidad distinta, lo que afecta las decisiones de inversión y producción de las empresas y al mismo tiempo, a las de consumo, en el caso de los hogares. Cuanto mayor sea la tasa de inflación, más amplio será el margen de error en las expectativas de los agentes, al tiempo que el rol informativo de los precios será menos efectivo. Esta situación termina llevando a que se acorten los plazos de los contratos. Mantener una inflación elevada, además, termina impactando principalmente sobre los sectores de menor poder adquisitivo. Por un lado, este grupo de la población suele tener empleos que son considerados como más precarios y los ingresos suelen crecer a un ritmo menor al de los trabajos registrados. Pero además, suelen tener una menor capacidad de ahorro, de modo que la suba de precios tiene un mayor impacto.

Los especialistas anticiparon, además, que la inflación de octubre cerraría en 4,2% (-0,2 p.p.), mientras que para noviembre esperan un 4,1% y un 4% para diciembre, reforzando la (ligera) tendencia descendente. Recién se ubicaría cerca del 3% en abril, ubicándose en torno al 3,2% mensual. Por su parte, el tipo de cambio crecería a un menor ritmo gracias al cepo, que mantendría dentro de todo estable al dólar oficial. Donde se vería diferencia será probablemente sobre los tipos de cambio alternativos, como son el blue, el contado con liqui o el MEP, de modo que se vería un impacto (creciente) sobre la brecha. Esto, además, permitirá que el Banco Central continúe con su proceso de baja de tasas, una de las (cuestionadas) medidas prometidas por Fernández durante la campaña electoral. En tanto, los analistas esperan un déficit fiscal primario de $177.100 millones para 2019. Lo cierto es que el Gobierno entrante parte de una situación complicada, dado que en los primeros meses de gestión deberá sortear varios de los problemas heredados, pero al mismo tiempo deberá continuar ordenando los distintos desequilibrios de la economía. Una tarea difícil, pero necesaria.

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