Papa Francisco

Revelan la homilía que Bergoglio preparó antes de partir a Roma

El Arzobispado de Buenos Aires reveló este jueves la homilía que el cardenal Jorge Bergoglio había dejado escrita para la misa crismal de este Jueves Santo antes de viajar a Roma para el cónclave en el que fue elegido por sumo pontífice de la Iglesia católica. En la misma de la tarde fue leída en la Catedral Metropolitana.

En la homilía, casi idéntica a la que el Papa pronunció en la misa crismal en la basílica de San Pedro del Vaticano, el hasta entonces arzobispo de Buenos Aires hace una sencilla pero profunda catequesis del significado de la unción sacerdotal, una unción que debe estar al servicio de los pobres, los cautivos, los enfermos y los que "están tristes y solos".

"La unción no es para perfumarnos a nosotros mismos ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se nos pondría rancio el aceite... y amargo el corazón", escribió Bergoglio.

Según Francisco, "al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo".

"Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: cuando sale de la misa, por ejemplo, con cara de haber recibido una buena noticia", puntualizó Bergoglio en la homilía que, según dijo el Arzobispado de Buenos Aires en un comunicado, "así quedó impresa" antes de su partida a Roma.

Bergoglio sostiene que los sacerdotes deben "salir a experimentar" su unción "en las periferias donde hay sangre derramada, ceguera que desea ver, cautivos de tantos malos patrones".

"El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco (no digo 'nada' porque nuestra gente nos roba la unción, gracias a Dios) se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. El que no sale de sí, en vez de mediador se va convirtiendo, poco a poco, en intermediario, en gestor", advirtió.

El escrito, que fue leído por el administrador arquidiocesano de Buenos Aires, Joaquín Sucunza, estuvo guardado bajo llave dos meses por el presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, José María Arancedo, hasta que este jueves salió a la luz.

"La así llamada crisis de identidad sacerdotal nos amenaza a todos y viene montada sobre una crisis de civilización; pero que si sabemos barrenar su ola, podremos meternos mar adentro en nombre del Señor y echar las redes", señaló uno de los párrafos de la homilía leída por Sucunza.

El tanto, el nuncio apostólico, monseñor Emil Paul Tscherrig, abrió la celebración eucarística con el anuncio de que "Buenos Aires tiene nuevo pastor" y la confirmación de que el papa Francisco designó como su sucesor a monseñor Mario Aurelio Poli, actual obispo de Santa Rosa, destacó la agencia católica Aica.

La capacidad de la catedral fue sobrepasada por cantidad de fieles que vivaron la designación de Poli y en ese marco de fervor, monseñor Sucunza bendijo los santos óleos que se utilizan para los sacramentos y renovó las promesas de unos 500 sacerdotes del clero de Buenos Aires.

• Una imagen gigante

Una gigantografía de Francisco en su primera imagen como Papa saludando a los feligreses en la Plaza San Pedro de El Vaticano fue desplegada en un edificio del centro porteño.

La vicejefa de Gobierno porteño, María Eugenia Vidal, asistió junto al ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, al despliegue de la imagen sobre la fachada del Edificio Del Plata, ubicado en Carlos Pellegrini al 200.

Estuvieron también el nuncio Apostólico en la Argentina, Emil Paul Tscherrig; el administrador arquidiocesano de Buenos Aires, Joaquín Sucunza, y el titular de la Vicaría de Villas, Gustavo Carrara, entre otras autoridades.

Esta intervención urbana forma parte de "Arte en el Plata", un proyecto del Ministerio de Cultura porteño que busca sorprender a las miles de personas que transitan cada día la avenida 9 de Julio con una imagen de altísimo impacto, presentada en un tamaño inédito y en un soporte poco frecuente para exhibir arte.

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