Negocios

Round decisivo para la cadena española Dia

Se reúne este miércoles el directorio de la empresa para definir quién tomará las riendas. ¿Quiénes van por el control y qué proponen para salvarla?

¿La dirección actual o el ruso Mikhail Fridman? En una junta general que se anuncia tensa, los accionistas de Dia deben decidir este miércoles en quién confían para rescatar la cadena española de supermercados de sus dificultades.

El fondo LetterOne (L1 Retail) del millonario ruso Mikhail Fridman, propietario del 29% de Dia, y el consejo de administración actual están fuertemente enfrentados desde que el primero anunció a primeros de febrero una OPA.

En el camino hacia la junta general de accionistas, ambas partes se han lanzado a criticar la estrategia contraria a través de un intercambio de comunicados.

La actual dirección de Dia, encabezada por Borja de la Cierva, quiere hacer aprobar el miércoles una reducción del capital social y una recapitalización de 600 millones de euros a la que LetterOne se opone categóricamente.

El fondo con sede en Luxemburgo, que amenaza con renunciar a tomar el control de Dia si se aprueba esta medida, repite a los accionistas que esta operación puede reducir su participación a la mínima expresión.

LetterOne promete su propia ampliación de capital, de 500 millones de euros, pero únicamente si su OPA, que todavía necesita la luz verde de la autoridad bursátil española, tiene éxito. La dirección, por su parte, anunció en la víspera de la junta general un acuerdo con los bancos para retrasar a 2023 el vencimiento de más de 900 millones de deudas pero condicionado a la aprobación de su propuesta de recapitalización.

"Es un choque de trenes por el control de la compañía", resume Aitor Méndez, analista en IG Markets entrevistado por la AFP.

"A Fridman le interesa ser el único gallo del corral (...) y en la compañía siempre han recelado de los movimientos de Fridman", uno de los 100 hombres más ricos del mundo en 2018 según Forbes.

En febrero de 2016, una de las empresas participadas mayoritariamente por su fondo, el operador de telefonía móvil Vimpelcom, fue condenado a pagar una multa de unos 800 millones de dólares tras una investigación en Estados Unidos por un caso de corrupción en Uzbekistán.

Pero mientras se libra la batalla, el tiempo se agota para Dia: de su deuda de 1.450 millones de euros, en la situación actual más de 300 millones deben ser reembolsados este año. Los resultados tampoco acompañan: en 2018 perdió 353 millones de euros.

Incluso su patrimonio neto es negativo. Y las agencias Standard&Poor's y Moody's redujeron la calificación de su deuda al nivel "extremadamente especulativo".

"Cuando tienes un problema de endeudamiento tan grande y cuando no generas recursos propios para hacer frente a tus acreedores, existe un riesgo importante de entrar en quiebra", advierte Aitor Méndez. Conocida antes por sus bajos precios y su presencia en zonas desabastecidas, la cadena de supermercados sufre desde el fin de la crisis española para adaptar su modelo de negocio ante la competencia del líder español Mercadona, de Lidl o de Carrefour, explica a la AFP Florencio García, especialista de distribución en la consultoría Kantar.

Ante esta situación, tanto la dirección actual como Fridman presentan, según él, proyectos "bastante similares" buscando "ser más agresivos con precios bajos" y concentrarse en nuevos formatos de tienda y en los productos frescos.

El grupo podría también tratar de desarrollarse en Brasil en detrimento de Portugal, donde también tiene presencia exterior, señala García.

Con el objetivo de salvar el abismo, la dirección ya anticipó su intención de separarse de las cadenas de productos de belleza Clarel y de venta al por mayor Max Descuento, así como el despido de 2.100 trabajadores.

Para volver a flote, la cadena deberá "atacar directamente problemas como la pérdida de confianza del consumidor, volver a ganar cuota de mercado", asegura Méndez. Pero "a día de hoy, la deuda es el principal problema".

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