Edición Impresa

Rumania: el Papa pidió perdón a los gitanos en nombre de la Iglesia

"Pido perdón en nombre de la Iglesia, al Señor y a ustedes", señaló Francisco. Presidió una misa ante 60.000 fieles en su despedida de ese país.

Blaj, Rumania - El papa Francisco pidió “perdón” a los gitanos en nombre de la Iglesia por “las discriminaciones, las segregaciones y los malos tratos” ayer en un encuentro con representantes de esa comunidad en Rumania.

“Pido perdón en nombre de la Iglesia, al Señor y a ustedes, por las veces en que, en el curso de la historia, los hemos discriminado, maltratado o mirado mal”, declaró el Papa en un discurso dirigido a la comunidad gitana de la ciudad de Blaj, ubicada en el centro de Rumania.

“No somos cristianos, mucho menos humanos, si no sabemos ver a la persona antes que sus acciones, antes de nuestros juicios y prejuicios”, dijo el pontífice.

“Siempre, en la historia de la humanidad, existen varios Abel y Caín. Está la mano extendida y la mano que golpea. Está la apertura del encuentro y la cerrazón del desencuentro. Existe la bienvenida y el descarte. Está quien ve en el otro a un hermano y quien ve un obstáculo en su camino. Está la civilidad del amor y la del odio. Cada día nos ofrece elegir entre Abel y Caín”, añadió.

“Todos los días tenemos frente a nosotros una elección decisiva: recorrer el camino de la reconciliación o el de la venganza”, advirtió Jorge Bergoglio.

Subrayó que “el camino de Jesús cuesta trabajo, pero es el que conduce a la paz. Y transcurre a través del perdón”. “No nos dejemos llevar por el odio que nace de nosotros: nada de rencor. Porque ningún mal soluciona otro mal, ninguna venganza satisface una injusticia, ningún resentimiento hace bien al corazón, cerrarse nunca nos acerca”, concluyó.

El papa Francisco, en la última etapa de su viaje de tres días a Rumania, se reunió con miembros de la minoría gitana que cuenta con entre uno y dos millones de personas en un país con 20 millones de habitantes, donde constituyen una comunidad pobre y marginada.

El Papa fue recibido por miles de personas en el barrio de Barbu Lautaru, construido alrededor de una calle estrecha de casas pequeñas adosadas.

Tras saludar a una familia con un niño que le entregó flores, Francisco se dirigió a los fieles de una pequeña iglesia de barrio pidiendo a los gitanos que “asuman su rol preponderante”, sin “tener miedo a compartir y ofrecer esas notas particulares”, que son parte de su identidad, citando su sentido “de la familia, de las solidaridad, de la hospitalidad”.

En Europa, el número de gitanos se estima en entre 10 y 12 millones.

En tanto, unos 60.000 fieles se reunieron ayer en el Campo de la Libertad de Blaj, donde el pontífice argentino presidió la Divina Liturgia para la beatificación de siete obispos greco-católicos mártires.

Entre las autoridades presentes, se encontraban el presidente de Rumania, Klaus Iohannis; la premier, Vasilica Viorica Dancila, y otros miembros del gobierno, junto al alcalde de Blaj, Gheorghe Valentin Rotar.

Agencias AFP y ANSA

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario