18 de mayo 2009 - 11:25

Tres de cada diez adultos en Argentina son hipertensos

Tres de cada diez adultos argentinos sufren hipertensión
Tres de cada diez adultos argentinos sufren hipertensión
En Argentina, los especialistas señalan que el nivel de hipertensos asciende al 30 por ciento entre la población adulta, según estimó la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial (SAHA), que advirtió sobre las consecuencias de la hipertensión a nivel cardiovascular, neurológico y renal.

Tener altos valores de presión arterial representa peligros reales y potenciales para el corazón, las paredes de las arterias, los riñones y el cerebro.

De acuerdo con la SAHA, las personas hipertensas tienen un alto riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular, que en caso de no ser directamente fatal, puede provocar un daño neurológico irreversible, cuyas secuelas pueden ser una parálisis total o parcial, o una severa merma cognitiva tal como la pérdida del lenguaje (afasia).

Así se concluyó en el XVI Congreso Argentino de Hipertensión Arterial, que se realizó en la ciudad de La Plata y reunió a expertos de la Argentina y del exterior.

Según indicó la SAHA, la quinta parte de quienes padecen hipertensión arterial (HTA) pueden sufrir un daño progresivo de la capacidad cognitiva a través de mini-infartos cerebrales asintomáticos que van deteriorando prematuramente las funciones del cerebro.

Se puso de relieve que la población con mayor riesgo sería la de mayor edad.

Los valores de presión sistólica (máxima) y diastólica (mínima) que se consideran "normales" son 120 y 80 milímetros de mercurio (mmHg), en forma respectiva.

A partir de esos valores, a medida que aumenta la presión, aún a cifras bajas, el riesgo aumenta, señalan los especialistas.

"Pero el control de la enfermedad en la Argentina es bajo ya que no más de 15 de cada 100 hipertensos bajo tratamiento antihipertensivo, tiene su presión controlada por debajo de 140 y 90 milímetros de mercurio; en Estados Unidos, entre los años 2003 y 2004, se encontraba controlado el 33 por ciento de los hipertensos", señala el doctor Alberto Ré, presidente del Comité Organizador del congreso realizado en la ciudad de La Plata.

Perder la fuerza en una de las extremidades o dejar de ver, repentinamente, de uno de los ojos pueden ser síntoma de un accidente cerebrovascular (amaurosis fugaz).

Y aunque al cabo de unos minutos, todo puede volver a la normalidad, es un error no concurrir inmediatamente al médico, porque este evento puede haber sido un "aviso" de otro episodio más grave, que puede ser fatal o incapacitar a la persona de por vida, informó la SAHA.

La clave para reducir la morbilidad asociada a la HTA es reducir el riesgo cardiovascular global mediante hábitos de vida saludables, asociados cuando es necesario a tratamientos farmacológicos prolongados, para lograr un control sostenido en el tiempo, capaz de prevenir la posibilidad de vivir con severas discapacidades durante gran parte de la vida, que es uno de los grandes riesgos a que expone un accidente cerebrovascular, indican los especialistas.

Algunos de los hábitos que recomiendan mantener es tener un peso adecuado, dejar de fumar, hacer actividad física y consumir menos sal; sin embargo, los expertos advierten que el grado de riesgo y la forma más apropiada de mantener controlada la presión dependen de las características de cada persona.

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