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Salvini, centro de las críticas por el uso político de símbolos religiosos

Roma - El líder ultraderechista italiano Matteo Salvini fue blanco de críticas ayer por sus “provocaciones” al usar emblemas religiosos nada menos que en el Senado poco antes de la caída la víspera del Gobierno liderado por Giuseppe Conte.

En un delicado discurso, tras desatar la crisis de Ejecutivo en el que participaba como ministro del Interior, el líder de la Liga besó un rosario, invocó a la Virgen María y a San Juan Pablo II ante el pleno de los senadores.

Después de anunciar su renuncia al cargo de primer ministro, Conte lo acusó de quebrar varios principios de una república laica.

“Los responsables políticos deben evitar, durante las manifestaciones, asociar símbolos religiosos con lemas políticos. Matteo, en mi evaluación, estos comportamientos no tienen nada que ver con el principio de libertad de conciencia religiosa y se corre el riesgo de ofender los sentimientos de los creyentes y oscurecer el principio de laicismo”, le recriminó.

Su actitud generó resentidas reacciones, sobre todo de la Iglesia y de una parte de la clase política irritada por su lenguaje y sus besos al rosario en una ocasión oficial, transmitida por televisión.

“Fuimos testigos de una instrumentalización de rosarios, crucifijos, imágenes queridas por la devoción de los creyentes, que son sacados de su contexto para ser esclavos de la propaganda”, comentó el religioso jesuita Antonio Spadaro, en una entrevista al diario La Repubblica.

El director de la revista Civilità Cattolica, cercano al papa Francisco, recordó los sentimientos poco católicos de Salvini, quien invoca con frecuencia a la Virgen María, pero no le tiembla la mano cuando firma la prohibición para que migrantes rescatados desembarquen en los puertos italianos.

El ministro, que se dice ‘orgulloso’ de cargar un rosario siempre, es un amigo de los enemigos ultraconservadores que conspiran frecuentemente contra el pontífice.

Salvini no fue recibido por el Vaticano en los 14 meses que fue ministro y suele desafiar a distancia al Papa, por su defensa de los migrantes y sus críticas a la indiferencia de Europa con respecto al fenómeno.

El 9 de agosto, justo antes de que Salvini desatara la crisis, Francisco criticó el “soberanismo” por conducir “a guerras” y estimó que el populismo no refleja “la cultura popular”, en una entrevista publicada por el diario La Stampa. “Escuchamos discursos que se parecen a los de Hitler en 1934. ‘Primero nosotros. Nosotros... nosotros...’: son pensamientos aterradores”, dijo.

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