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Sánchez esquiva la presión conservadora y no interviene Cataluña

El presidente español en funciones defendió el derecho de manifestarse de forma pacífica de los soberanistas. Mantiene un tenso equilibrio en el conflicto para no verse perjudicado en las elecciones del 10 de noviembre.

Madrid - El presidente en funciones del Gobierno español, el socialista Pedro Sánchez, se comprometió ayer a garantizar “los derechos de todos en Cataluña desde la firmeza, la moderación y la unidad”, luego de mantener reuniones con los líderes de las principales fuerzas opositoras.

En un mensaje desde el palacio de La Moncloa, Sánchez afirmó que garantizará el derecho a manifestarse de todos los que quieran hacerlo pacíficamente contra la sentencia del Tribunal Supremo español -que condenó a los dirigentes independentistas catalanes por el referéndum de 2017- pero actuará para mantener el orden frente a “grupos violentos perfectamente organizados”, informó el diario El País.

El presidente en funciones reiteró el llamado al presidente regional, Quim Torra, para que condene la violencia “sin excusas”. No obstante, rechazó los pedidos de la derecha española para aplicar la ley de seguridad nacional o el artículo 155 de la Constitución. “Nos quieren exaltados y divididos, nos deben encontrar firmes, serenos y unidos. No vamos a sobreactuar”, dijo.

Sánchez convocó reuniones urgentes con Pablo Casado, del Partido Popular (PP); Albert Rivera, de Ciudadanos, y Pablo Iglesias, de Podemos, con el objetivo de transmitirles personalmente su posición frente a la irrupción de violencia en Cataluña.

Casado afirmó que “es el momento de mandar un requerimiento” a Torra para que cese sus “graves” declaraciones “contrarias a los intereses de España”.

El requerimiento es el primer paso para aplicar el artículo 155, como ya hizo Mariano Rajoy (PP) en pleno intento secesionista hace dos años. La medida, sin embargo, llevó a unas nuevas elecciones en las que los independentistas revalidaron su mayoría.

También pidió “aplicar ya” la “Ley de Seguridad nacional” (que pondría en manos del Estado las competencias en materia de seguridad de Cataluña), y que la Fiscalía actúe contra los llamados Comités de Defensa de la República (CDR) para evitar que la huelga convocada en Cataluña para el viernes “se convierta en una nueva jornada de violencia y de disturbios”.

Rivera, cuyo partido es de origen catalán antiindependentista, se sumó a la exigencia del artículo 155.

En cambio, Iglesias aboga por reconducir el conflicto por medio de un diálogo con los secesionistas y no descarta medidas de apaciguamiento, como la adopción de indultos.

Poco después de los disturbios, el Gobierno español dijo que “una minoría está queriendo imponer la violencia y quebrar la convivencia en Cataluña”, y advirtió que si era necesario actuaría para evitarlo, en un mensaje velado que apunta a la posibilidad de una intervención en la región.

Tras las reuniones, Sánchez insistió en que todos los partidos deben estar unidos, informó El País. “Nos deben encontrar como exige la gravedad del momento: firmes, serenos y unidos”. “Estoy convencido de que vamos a superar estos episodios de violencia. Y no les quepa ninguna duda de que más pronto que tarde se restablecerá la convivencia en Cataluña”, insistió.

A poco más de tres semanas de las elecciones legislativas del 10 de noviembre, las cuartas en igual número de años, Cataluña volvió al centro del debate político en España y, según analistas, podría impactar negativamente en la campaña del socialista y beneficiar a los grupos de derecha.

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