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Sánchez falló en su primer intento para ser reelecto

Madrid - El presidente del Gobierno saliente, el socialista Pedro Sánchez, fracasó ayer en su intento de ser investido nuevamente y deberá hacer un nuevo intento mañana, aunque antes deberá cerrar una difícil coalición con la izquierda radical de Unidas Podemos.

El candidato a su propia sucesión perdió la votación en la Cámara Baja del parlamento, al recabar 124 votos a favor, 170 en contra y 52 abstenciones. Para ser investido necesitaba una mayoría absoluta de 176 de los 350 diputados de la cámara.

Los socialistas tienen tiempo hasta mañana para desbloquear el procedimiento. Entonces le bastará a Sánchez con tener más apoyos que rechazos y las abstenciones se contarán a su favor.

Pero todo dependerá de si los suyos consiguen cerrar un acuerdo con Podemos, en lo que sería la primera coalición de gobierno de izquierda en España desde 1936, año en que estalló la Guerra Civil.

El acuerdo se dificulta ante la cuestión de qué peso tendrá Podemos en ese hipotético ejecutivo. Pese al fracaso de ayer, hubo señales de buena voluntad, empezando por la abstención, en lugar del no, decidida por la formación de izquierda radical.

“Unidas Podemos ha sido nuestro socio preferente en el último año y tenemos la voluntad de que lo siga siendo”, dijo desde la tribuna la número dos del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Adriana Lastra. Con Podemos “tenemos discrepancias profundas en algunas cuestiones importantes”, pero “sería un error histórico no conformar un gobierno progresista”, añadió, recordando que ambos partidos pactaron este año el Presupuesto del Estado, tumbado sin embargo por la oposición.

“Hasta el último segundo de nuestras fuerzas vamos a trabajar para que haya un gobierno de coalición progresista”, dijo poco antes una dirigente de Podemos, la diputada Ione Belarra.

Por su lado, Sánchez concluyó su intervención ante el hemiciclo afirmando que se necesita “gobierno, estabilidad y legislatura”.

La negociación entre el PSOE y Unidas Podemos pareció allanarse el viernes, cuando el líder de la izquierda radical, Pablo Iglesias, renunció a formar parte del futuro ejecutivo, tras el veto que le impuso Sánchez. Sin embargo, ambos líderes se enzarzaron el lunes en una batalla dialéctica en la cámara, en la que Iglesias advirtió que en el reparto de responsabilidades no se dejarán “humillar” ni serán “un mero decorado”.

Si la investidura fracasara también mañana, Sánchez tendría aún hasta el 23 de septiembre para intentar ser investido. Y si persistiera el bloqueo habría que repetir las elecciones el 10 de noviembre, en lo que serían las cuartas elecciones legislativas en cuatro años.

Agencias Télam, Reuters y AFP

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