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Santa Fe: final cerrado para una elección crucial

El cierre de las campañas llega con encuestas cruzadas que anticipan un recuento agónico.

El superjunio de elecciones cierra este fin de semana con cuatro votaciones a gobernador que completan la renovación casi total del mapa político. Pero una de ellas, la de Santa Fe, concentrará sin duda todas las miradas por ser, además, el tercer distrito electoral del país.

La expectativa para el domingo está centrada también en si se mantendrá la lógica de triunfos oficialistas que se viene materializando desde que arrancó el calendario electoral desdoblado 2019.

El escenario santafesino está dividido en tercios. Por un lado, el Frente Progresista Cívico y Social, que es gobierno desde 2007 y que busca continuar en el poder de la mano de Antonio Bonfatti; por el otro Juntos, la expresión local del peronismo que postula al senador nacional Omar Perotti; y en tercer lugar la alianza Vamos Juntos (Cambiemos), que lleva como candidato al intendente de la capital provincial, José Corral.

La definición provincial -vía boleta única- juega un rol clave, incluso, en el nuevo tablero político que comenzó a definirse esta semana con el cierre de alianzas a nivel nacional de cara a las PASO de agosto y las generales de octubre. El socialismo santafesino está alineado -al menos en el plano presidencial- con la fórmula que ahora integran Roberto Lavagna y Juan Manuel Urtubey, por lo que un potencial triunfo de Bonfatti podría ser interpretado como un envión a las aspiraciones del exministro de Economía.

Por el lado del peronismo, un batacazo de Perotti no podrá esquivar el pegoteo con la fórmula de Alberto Fernández-Cristina de Kirchner, máxime teniendo en cuenta el apoyo explícito que le dio al senador la expresidenta en la antesala de las PASO locales en las que, pese a haber protagonizado un duelo interno con María Eugenia Bielsa, el PJ como fuerza logró superar en votos al oficialismo santafesino. De esa argamasa numérica se agarra, precisamente, el peronismo para confiar en un triunfo este domingo.

En los cuarteles del socialismo, en cambio, se aferran a una lógica que se viene repitiendo en las últimas elecciones: “Hasta ahora los resultados de las PASO provinciales se dieron vuelta en las generales”, repiten casi como un mantra en el entorno de Bonfatti que fue, en rigor, el candidato más votado en las Primarias junto con el actual gobernador Miguel Lifschitz, que encabeza la lista de diputados.

Y aportan un dato inobjetable. En 2015, la polarización entre Miguel Lifschitz y el cómico Miguel Del Sel arrojó un escenario adverso para el socialismo en las Primarias, que mutó luego en las generales por un triunfo ajustadísimo por una diferencia de 600 votos que provinieron, fundamentalmente, de aquellos sectores peronistas que viendo lejanas las chances de una victoria -entonces también de Perotti- jugaron sus fichas por la continuidad del Frente Progresista. Una apuesta “por el menos malo”.

Cuatro años después el escenario es distinto. Sin una variable eclipsante como lo fue la postulación de Del Sel, Cambiemos juega con un aspirante radical (Corral) con pocas chances de quebrar la polarización entre Bonfatti y Perotti que devuelve, en rigor, la lógica electoral histórica de duelo socialismo vs. PJ.

A horas de la votación y en medio de los cierres de campaña, en ambos bandos reconocen que se trata de una elección cerrada con final incierto. Y agitan encuestas que muestran tanto un empate técnico, como otras que aportan una diferencia de dos puntos según el caso. El candidato de Cambiemos, en tanto, aparece en todos los sondeos clavado en el tercer puesto por una distancia de cerca de 15 puntos.

Arrastre

Tampoco ayudó a las pocas posibilidades del intendente de la capital provincial la mala imagen que acarrea Mauricio Macri en la provincia, que pareció tener un respiro en las legislativas 2017 cuando Cambiemos logró una amplio triunfo sobre el peronismo y que exhibió como una fuerte avance político en el país. Pero la “ola amarilla”, fruto de la crisis económica de los últimos años, se destiñó no solo en Santa Fe.

La variante de un Cambiemos relegado al tercer puesto ubica al peronismo en un camino más claro, y que aprovecha también el desgaste natural que podría tener la gestión del Frente Progresista, castigada muy especialmente por el fenómemo del narcotráfico y sus ramificaciones en los distintos niveles de la Policía y la Justicia provinciales. Por caso, no es sólo una anecdota que Perotti haya elegido como compañera de fórmula a la exjueza Alejandra Rodenas, responsable de haber librado una notable batalla judicial que terminó con la detención del líder de Los Monos.

Es la misma lógica que buscan extender a la ciudad de Rosario -cuna del socialismo y epicentro de la mayor guerra contra los delitos ligados al narcotráfico-, en la que el peronismo buscará vencer al actual concejal Pablo Javkin, del Frente Progresista, con la postulación de otro edil, Roberto Sukerman. Ambos, a pesar de sus diferencias partidarias, comparten una misma visión: la de una necesidad de cambio para dinamizar a la principal ciudad santafesina a partir de lo que consideran un ciclo agotado.

El resultado del domingo en Rosario será determinante no solo por el impacto en términos de cantidad de votos sino por las implicancias políticas. Si el peronismo gana en la ciudad, será un shock nacional: la única vez que hizo pie en ese distrito fue en la década del 40 durante la presidencia de Juan Domingo Perón. La ciudad reclama un nuevo perfil productivo. El Frente Progresista asegura haber cumplido con creces la etapa de regeneración en el plano social y va por un cambio drástico de gestión, mientras que el peronismo señala la incapacidad del Gobierno de Mónica Fein (FpCyS) para administrar los recursos propios lo que lo convirtió en un municipio provincia dependiente.

La otra ciudad en pugna es la capital santafesina. Allí, el socialismo se esperanza con recuperar el poder que hoy ostenta Cambiemos, luego del contundente triunfo en las PASO de abril del periodista Emilio Jatón sobre Albor Cantard, el exponente del oficialismo nacional. De confirmarse la diferencia a favor de Jatón, la Casa Rosada anotará la cuarta derrota en una capital provincial. Una elección plena de matices y lecturas nacionales que, sin duda, potencian su atractivo particular.

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