Ambito BIZ

Santa Fe se pone a la vanguardia en desarrollo de usos medicinales 

La ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva de Santa Fe, Erica Hynes, explicó los planes para favorecer a la industria del cannabis en su provincia.

Erica Hynes es ministra de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva de Santa Fe. Detalló los planes para favorecer a la industria en su provincia.

Aplicación de la normativa en la provincia de Santa Fe

La provincia de Santa Fe cuenta con una ley provincial (Nº 13.602) que es previa a la nacional y encara el tema de cannabis para uso medicinal desde la salud pública, incorporando al formulario terapéutico provincial los medicamentos a base de cannabis y sus formas farmacéuticas derivadas. Es decir que la ley santafesina se enfoca en la cobertura de fármacos de derivados cannábicos a través de la producción pública de medicamentos en el Laboratorio Industrial Farmacéutico (LIF).

Dentro de este marco normativo, la provincia avanzó en distintas estrategias. Una de ellas fue importar material vegetal desde Uruguay y otros países como Estados Unidos o Canadá, para poner a punto el proceso extractivo del aceite de cannabis.

Cuando no prosperaron las autorizaciones ante las autoridades nacionales para el ingreso de este material tomamos una nueva estrategia coordinada entre los ministerios de Producción, Seguridad, Salud sumados a Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, dado que los objetivos de la ley nacional para permitir el cultivo de cannabis atienden por un lado a una razón de salud pública, para tratar la epilepsia refractaria, y por otro lado, una razón de investigación, por eso se habilita el cultivo en predios del INTA y del CONICET.

Investigación del cáñamo, producción de aceite, beneficios económicos de producirlo

Los propósitos de investigación son numerosos, en la provincia de Santa Fe hay grupos de investigación que tienen más de 5 años de experiencia en el tema. Por ejemplo, en la Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario el grupo encabezado por el Dr. Esteban Serra ha estado trabajando en los aspectos analíticos de los aceites y también en lo tecnológico de la extracción.

Ellos están comprometidos en este proyecto con el LIF y con la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral, donde se puso a punto una planta para extracción para otros principios activos de vegetales y se puede adaptar a la extracción de aceite de cannabis. Los procesos para extraer aceite de cannabis tienen cuestiones para avanzar desde lo técnico pero además se abre un enorme abanico de investigaciones que tienen que ver con estudios destinados a conocer otras patologías que se podrían tratar con cannabis.

A su vez, se pueden abrir líneas de investigación en temas agrobiotecnológicos para obtener cultivares con distintas proporciones de cannabinoides o plantas de cáñamo (que no contienen principios activos) con mayor biomasa para diferentes usos industriales y las fibras derivadas del mismo, incluso para suplementos alimentarios relacionados con el aceite de cáñamo. Hay una gran cantidad de estudios que se podrían abrir como problemas e hipótesis de investigación sobre el cannabis y convertirse después en proyectos.

Convenio con el INTA. Definición de predio y proyecto

Con el INTA se avanzó en la definición de un predio en las cercanías de la ciudad de Santa Fe en la localidad de Ángel Gallardo. Ese predio lo seleccionamos desde la provincia y nos parecía indicado porque pertenece al Ministerio de Producción y esta convenido con el INTA para distintos emprendimientos que tienen que ver con cultivos agroecológicos, agroeconomía familiar, acuicultura, apicultura, etc.

En ese lugar nos interesa desarrollar las etapas iniciales del proyecto. Esto debe evaluarse desde el punto de vista de la seguridad, tienen que ser predios que estén monitoreados constantemente y también desde lo técnico, para saber si es apropiado para el cultivo.

Si así no fuera existen muchas otras alternativas de terrenos del INTA en la provincia de Santa Fe. Hay antecedentes en otras provincias, en Jujuy concretamente, se autorizó un predio muy extenso, aquí no estaríamos optando por esa estrategia sino por un predio de dimensiones más reducidas porque lo que necesitamos es hacer una etapa experimental de extracción del aceite y después garantizar la cobertura de los casos de epilepsia refractaria que están declarados en la provincia y que se cubren a través del sistema de salud pública.

No tenemos intenciones de comercializar el aceite a una empresa como el caso de la provincia de Jujuy. En Santa Fe nuestros objetivos son atender los casos de salud pública que la ley permite y realizar investigación científica, otro de los grandes objetivos de la ley nacional, con el propósito de obtener evidencia para otros usos de cannabis y optimizar los procesos extractivos y analíticos sobre los productos obtenidos.

Por qué el cannabis medicinal es una temática de salud pública

La ley indica que para la epilepsia refractaria el cannabis es una alternativa farmacológica legal, para esto se aprueba la ley nacional y dar respuesta a esta enfermedad es uno de sus principales objetivos. Como este medicamento no está fácilmente disponible en Santa Fe el estado provincial lo importa y lo distribuye a los casos que tiene registrados y a través de IAPOS (la obra social provincial) se cubren tratamientos en los casos que contempla la ley.

Sin embargo sabemos que hay un uso más extendido de esta sustancia de personas con patologías diferentes a la epilepsia refractaria, que recurren al aceite en el mercado ilegal porque encuentran que les proporciona alivio. Sobre este uso se requiere más información, más evidencia y por eso desde el gobierno provincial estamos comprometidos a que aquellos actores del sistema científico-tecnológico santafesino que quieran investigar sobre los usos del cannabis, sus compuestos activos, sus efectos, y proveer evidencia para otras enfermedades, puedan conseguir el material para hacerlo, porque eso también lo garantiza la ley vigente en Argentina y desde el gobierno provincial buscamos acompañar este impulso de los sectores científicos. Si no existe la respuesta en el circuito legal a través de un fármaco o un suplemento alimentario, hay personas que buscan alternativas en otras estrategias como el autocultivo.

Esta práctica tiene por un lado ventajas, como la inmediatez de acceso al material vegetal, pero tiene también desventajas que tienen que ver con que es ilegal y las extracciones y las dosificaciones dependen de la pericia de la persona que la extrae y de las condiciones en las que creció y fue cultivada esa planta. En el caso de que el fármaco sea producido y distribuido por un organismo estatal como el LIF, se provee la seguridad de que la extracción se realiza en las condiciones adecuadas, con un control de calidad permanente, se conoce perfectamente la cantidad de sustancias activas que hay en el aceite y toda la distribución se hace con la logística y la trazabilidad de un laboratorio farmacológico que sigue todas las normas del área. Por eso consideramos que es una cuestión de salud pública y tiene que ver con la esfera del Estado.

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