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Santiago vivió otra noche de toque de queda y no cede la revuelta

Multitudes desafiaron el estado de excepción y colmaron plazas en varias ciudades. Se repiten las refriegas y persiste el temor a saqueos.

Santiago - Las autoridades militares extendieron ayer por tercer día consecutivo el toque de queda en Santiago, medida que hasta ahora no logró frenar las protestas sociales, muchas de las cuales derivaron en saqueos, incendios y enfrentamientos.

La intendenta de la Región Metropolitana, Karla Rubilar, actualizó la cifra de muertos a 11 personas, todas ellas víctimas de incendios durante saqueos en distintas comunas. Cinco hombres murieron tras el incendio de una bodega de una empresa textil, cuatro en supermercados y dos a un local de artículos de la construcción.

El ministro de Salud, Jaime Máñalich, informó de su lado que hay 239 civiles heridos, ocho de gravedad. Mientras, la cartera de Interior dijo que 50 policías y soldados también resultaron heridos y la Fiscalía informó de 2.151 detenidos en todo Chile.

“Necesitamos nuevamente decretar toque de queda, el que regirá para toda la región metropolitana” donde está Santiago, anunció el general Javier Iturriaga, a cargo de la autoridad militar en Santiago.

Estará vigente, como en días anteriores, entre las 20.00 y las 6.00 (hora local), tras lo cual se volverá a evaluar la situación.

“Esta mañana (por ayer) comenzó lenta, con servicios parciales y durante el día la ciudad se fue normalizando”, pero según avanzaron las horas “se registraron nuevamente actos de vandalismo”, explicó. “Seguiremos trabajando para recuperar la normalidad de la región lo más pronto posible”, aseveró.

Miles de personas coparon desde el mediodía la céntrica plaza Italia desafiando el estado de excepción decretado por el presidente Sebastián Piñera el viernes a la noche, en lo que fue la mayor manifestación en ese lugar desde el inicio de las protestas. “Que se vayan los milicos”, gritaron a coro los manifestantes. “Esto no para; esto no para, hermano”, afirmó una manifestante, cuando los chilenos abordaban el primer día laboral tras el estallido de las protestas, las más violentas desde el retorno de la democracia en 1990.

Las manifestaciones se repetían en ciudades como Valparaíso y La Serena, donde también se extendió el control militar. Mientras que en Concepción, los manifestantes prendieron fuego al edificio de la Corte de Apelaciones.

Ayer por la tarde, el Senado aprobó por 39 votos a favor el proyecto de ley enviado por Piñera que deja sin efecto el alza de la tarifa en el transporte público, el detonante de la crisis, pero eso no calmó los ánimos. Durante las primeras horas del día, se registraron largas filas en supermercados, farmacias y estaciones de servicio de Santiago. Los comercios estuvieron cerrados hasta la llegada de carabineros que los custodiaron para evitar saqueos.

En algunos sectores de la ciudad los supermercados se organizaron y permitieron el ingreso de unas pocas personas por turnos para realizar sus compras y poder abastecerse.

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