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Schwartzman, gigante: bajó a Thiem y está en su primera final del Argentina Open

Un grito desgarrador atravesó todo el estadio principal del Buenos Aires Lawn Tennis Club. Después de dos horas y media de una batalla memorable, intensa y cargada de tensión, Diego Schwartzman se desahogó. Después de once partidos, el austríaco Dominic Thiem, campeón defensor del Argentina Open, perdió su cetro. Todo gracias a la tenacidad de un “Peque” gigante, que tuvo la fortaleza para ganarle y meterse en su primera final en Buenos Aires, donde enfrentará al italiano Marco Cecchinato, vencedor del bahiense Guido Pella.

En el segundo turno, ya con el estadio casi repleto, y sin que el calor dé tregua, Schwartzman salió a la cancha con la dura misión de desbancar a Thiem y sacarlo de otra definición en la parada porteña del ATP World Tour. Si bien el austríaco volvió al circuito en este certamen tras una infección contraída en Australia, la diferencia de jerarquía (11 puestos de distancia) no pesó y “Peque” se llevó el encuentro por 2-6, 6-4 y 7-6 (5).

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Fue un choque tan cambiante como intenso. Desde el inicio el “Peque” buscó cargar sobre el revés del máximo preclasificado, para evitar sufrir la derecha, su golpe más potente. Pero el crédito local estuvo muy errático en el primer capítulo, incluso muy poco sólido con el primer saque (45%, ganando tres de nueve con ese golpe).

El primer parcial se le escapó muy rápido, pero el campeón defensor dio muestras de no pasar por una gran tarde. El segundo set arrancó con el número 19 del mundo en gran estado, jugando profundo y atacando. Logró un quiebre rápido, aunque la ventaja se le fue escurriendo de la mano hasta quedar 2-4. Partido casi sentenciado.

Con el público totalmente de su lado, el surgido de Hacoaj volvió a enfocarse sostenido por un pasaje de enorme efectividad con su servicio: 91% de primeros, el 56% ganados con ese golpe. Desde el fondo construyó una recuperación formidable, con tiros muy profundos que obligaron a fallar a Thiem, que seguía sin estar en su zona. “Peque” pasó del 2-4 a llevarse el set por 6-4.

Ya con casi dos horas de partido, ambos salieron a jugar el acto final en busca del último partido y no empezó de la mejor forma para el segundo mejor argentino del ranking. Arrancó con errores, desaciertos infrecuentes en su tenis.

Thiem rompió el servicio de su rival en el cuarto game y parecía, otra vez, encaminar el pasaje al match del domingo, pero casi como una repetición terrorífica, su cómoda ventaja de 4-1 se desarmó. O peor aún: la hizo implosionar.

En una versión muy poco usual, el nacido en Wiener Neustadt hace 25 años se perdió en una maraña de fallos que lo desencajaron. Casi como un golpe de nocaut, Schwartzman lo quebró para ponerse 3-4 y encarrilar cuatro games seguidos.

Hizo encender el court Guillermo Vilas con winners que lo llevaron a sacar para meterse en la final, pero la tarde del Buenos Aires escondía otro entrevero más. Cerrar un partido nunca es fácil y menos en casa. El europeo empezó a levantar el nivel, se transformó en otro rival y todo lo que terminaba afuera comenzó a entrar.

El destino de la segunda semifinal no podía tener un desenlace mejor. Para uno de los mejores encuentros del Argentina Open 2019, acaso el más atractivo, la definición más adecuada era un tie break, que terminó siendo, literal, un “mini set”. Varió todo el tiempo, fluctuó en emociones, hubo errores de ambos lados y los dos se intercambiaron el liderazgo.

A la postre, Schwartzman asestó los golpes letales por tener más constancia y una mentalidad de hierro para sobrevivir a los momentos adversos. De esa forma, le quitó el invicto al austríaco, que fue campeón en 2016 y 2018 y ahora había ganado sus dos choques.

No hubo otro partido para el recuerdo para Pella. Si los cuartos ante el español Jaume Munar fue el de la épica y la batalla, la semifinal ante Cecchinato terminó siendo un escalón demasiado alto para subir. El tercer favorito se impuso por 6-4 y 6-2.

El bahiense no estuvo lejos en cuanto a rendimiento tenístico, pero fueros evidentes las secuelas del desgastante partido ante el mallorquín que duró tres horas. Mostró síntomas de reacción y apostó por sus mejores tiros, aunque no le alcanzó.

Nacido en Palermo, Sicilia, en septiembre de 1992, Cecchinato alcanzó su primera final en Buenos Aires, y es el primer jugador de su país en pugnar por el título desde Fabio Fognini en 2014, confirmando su predominancia sobre polvo ladrillo.

El semifinalista del último Roland Garros siempre tuvo la iniciativa y se notó en la forma en que lo llevó cada vez más a Pella detrás de la línea del fondo. Saque agresivo, tiros rápidos y con cercanía a las líneas, fueron armas muy difíciles de contrarrestar para el argentino, que no pudo jugar golpes profundos para recomenzar la estrategia.

La experiencia del campeón de la Copa Davis con Argentina en 2016 en los dos torneos locales deja un saldo positivo. Fue finalista en Córdoba y se le escapó el título ante Juan Ignacio Londero, y en el Buenos Aires Lawn Tennis Club alcanzó su primera semifinal. Su próxima parada será en el ATP 500 de Río de Janeiro.

Para el “Peque” es su primera final en club de Palermo, y el primer argentino desde Juan Mónaco en 2015. El ATP porteño no tiene un campeón nacional desde 2008 cuando se coronó David Nalbandian. Ahora hay un gigante que quiere reclamar su lugar.

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