Economía

Se despidió Draghi del BCE con las tasas sin cambio

Puerta abierta a incrementar estímulos. La entidad ve un panorama económico debilitado, con baja inflación.

Fráncfort - El Banco Central Europeo (BCE) dejó sin cambios ayer su política monetaria, tal como se esperaba, pero mantuvo la puerta abierta a incrementar sus estímulos ya que la economía de la zona euro sigue sufriendo el impacto de una desaceleración global.

El presidente del BCE, Mario Draghi, defendió su política monetaria ultraexpansiva en momentos en que su período al frente del organismo finaliza exactamente como empezó: tratando de unificar a un bloque monetario cada vez más alienado. Su salida del BCE dista de ser tan grandiosa como lo hubiera esperado.

En 2012, Draghi prometió “hacer lo que sea necesario” para salvar al euro, una frase que finalmente evitó el derrumbe de la moneda al sugerir que la entidad rescatara a los países endeudados. Pero ahora, el crecimiento económico se mantiene apenas y el panorama sigue oscureciéndose.

Mientras la inflación languidece en menos de la mitad de la meta del BCE y con poca esperanza de un repunte inmediato, Draghi dejó la puerta abierta a lanzar más estímulos, días antes de entregar las riendas del banco central a Christine Lagarde.

Draghi insistió en que los beneficios de la política monetaria ultralaxa superaban lejos los riesgos y rechazó la sugerencia de que la división pública entre las autoridades del BCE había manchado su legado.

“Me siento como alguien que intentó cumplir con su mandato de la mejor manera posible”, dijo Draghi, que durante su período como presidente del BCE jamás anunció un alza de tasas de interés, en su última conferencia de prensa en Fráncfort.

“Estos desacuerdos que a menudo se divulgan no son tan así (...) de modo que he tomado esto como parte del debate y las discusiones que se producen”, declaró.

Aunque reconoció que el banco estaba atento a cualquier consecuencia imprevista de las tasas de interés muy bajas o negativas -como el caso del tipo de depósitos bancarios en -0,50%-, Draghi afirmó que estas medidas claramente habían estimulado la economía al elevar los flujos de financiamiento y alentar el empleo.

“Para nosotros ha sido una experiencia muy positiva”, dijo.

Consultado sobre qué recomendación le daría a Lagarde, la exdirectora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) que no participó en la decisión de ayer del BCE, Draghi respondió: no necesita ningún consejo. Lagarde tomará la presidencia del BCE el 1 de noviembre.

La disputa entre funcionarios conservadores y más flexibles al interior el Consejo de Gobierno del BCE restó brillo a un legado destacable de Draghi, quien lideró el organismo en su experimento inédito de lanzar una política monetaria excepcional para evitar una deflación en la zona euro y detener la crisis de deuda, que en 2012 parecía salirse de control.

Buena parte de la atención del jueves se centró en la decisión de seguir adelante con el esquema de compras de bonos que atarán las manos de su sucesora en los próximos años, a pesar de la oposición de un tercio de los miembros del Consejo de Gobierno.

En su reunión de ayer, el BCE dejó sin cambios la tasa de depósitos bancarios y ratificó que el programa de compras de bonos que comienza en noviembre es indefinido. El BCE adquirirá deuda a un ritmo de 20.000 millones de euros por mes “por el tiempo que sea necesario”.

Agencia Reuters

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