Economía

Se multiplican los conflictos

… que, mientras se agudiza la sequía en distintas zonas del país, afectando a los trigos ya implantados y frenando la siembra de los granos gruesos, el tembladeral político, económico y financiero en el que se debate el país ya se trasladó plenamente al sector privado, y las actividades productivas son las primeras en acusar recibo. El contexto, más que adecuado, está haciendo recrudecer los conflictos de toda índole que, en el campo, se manifiestan en la cada vez más tensa relación entre los ganaderos y los frigoríficos (especialmente los exportadores); en el estratégico sector aceitero que ahora vuelve a soportar un conflicto gremial que amenaza frenar totalmente la actividad y, por ende, el ingreso de divisas por exportaciones; o el cada vez más fuerte malestar entre productores de granos e industrializadores de biocombustibles por la errática política oficial en materia de energía que viene castigando fuertemente las inversiones en combustibles bio, al punto que varias empresas ya se vieron obligadas a cerrar. Y los problemas están lejos de terminar ahí.

… que el multitudinario XXX Congreso Internacional del Azúcar que tuvo lugar hasta ayer en la histórica Sociedad Rural de Tucumán reunió a cerca de 2.000 empresarios, productores y especialistas de 53 países del mundo, y fue la caja de resonancia de uno de los productos más conflictivos e intervenidos del mercado mundial. Sin embargo, justamente una de las conclusiones en plenario fue que “aranceles, sostenes, barreras y restricciones son negativos a largo plazo”. La gran pregunta es: ¿cómo se desmantelan?. Lo concreto es que el azúcar tiene precio relativamente bajo a nivel mundial (unos 14 centavos de Libra promedio vs. 14-17 centavos de costo de producción), pero como se la protege se sigue produciendo y, por lo tanto, los precios continúan flojos. Para los especialistas, incluidos los locales, la respuesta pasa por mejorar al máximo la productividad, diversificar los productos y buscar nuevos mercados de nichos. En ese contexto, una de las principales alternativas (en todo el mundo) son los biocombustibles, tanto de maíz como de caña, en los que Brasil también es líder con 9 millones de hectáreas de caña implantada y 650 millones de toneladas de cosecha (de caña) vs las 365.000 hectáreas de la Argentina, y unas 2 millones de toneladas de cosecha. Aún así, las expectativas de mediano-largo plazo son buenas, y no sólo por la recuperación que se espera en el consumo de un alimento natural como el azúcar, hoy desplazado parcialmente por edulcorantes sintéticos, sino también por la creciente inquietud ambiental que lleva a un permanente aumento en la demanda de energías no fósiles, o alternativas, dado que las tradicionales se estiman en un costo de u$s0,40 por litro quemado, el impacto negativo. De ahí que tanto el alcohol, como el vapor y la energía eléctrica generadas a partir de la caña se estén transformando en opciones con una participación cada vez mayor, y de ahí que el nombre de este congreso haya sido: “Cultivando energía”. Sin embargo, en el plano local no todo es tan lineal y las quejas a la política oficial no se hacen esperar, e incluyen el “manoseo” del precio de los biocombustibles; el “incumplimiento” de lo pactado; la falta de estabilidad de las políticas públicas, y hasta el “ataque” a la propiedad privada por las medidas contrapuestas, por ejemplo, con los combustibles tradicionales y Vaca Muerta, en detrimento de los biocombustibles y sus también cuantiosas inversiones (incluyendo capitales internacionales).

… que, por supuesto, el titular de Energía, Gustavo Lopetegui, no parece demasiado enterado de todo esto y ayer mismo, en el CCK, donde se desarrollo la 4a Jornada de Jonagro de CRA, aseguró que “el proceso (de importación de energía) se está revirtiendo gracias a la política de incentivos llevada adelante por el actual Gobierno”, y puso como ejemplo justamente, las inversiones hechas en Vaca Muerta. Pero también ahí el titular de CRA, Dardo Chiessa, aludió a otro conflicto serio: la tensión creciente entre ganaderos y exportadores, debido al bajo precio relativo que están pagando la hacienda, cuando la exportación les está permitiendo márgenes muy amplios, en tanto que la hacienda sigue con precios “planchados” desde hace más de un año. De ahí que Chiessa, además de la reforma tributaria, solicitó “una legislación que regule los procesos de formación de precios”. “Cuando se producen abusos de posiciones dominantes, nuestros productores quedan en posiciones de sumisión”, dijo Chiessa frente a un tema que, seguramente, va a generar más de una controversia. La misma que se sigue reiterando entre los exportadores de granos y subproductos y algunos gremios, sobre todo en épocas pico (como esta) cuando sale buena parte de las exportaciones de elaborados y el gobierno tiene los ojos puestos en el ingreso de divisas. Esta vez es la Federación de Aceiteros la que amenaza con prolongar la medida de fuerza que paraliza las actividades. Al respecto, la industria aceitera señala que se había acordado con la Federación, otorgar $ 15.000 a cada trabajador, y volver a las negociaciones en octubre para evaluar la inflación, y realizar el ajuste de salarios. Ahora, los sindicalistas condicionan cualquier acuerdo al “reconocimiento de retroactividad e inflación proyectada”, mientras que la industria destaca la fuerte carga impositiva que le impide recuperar rentabilidad, y condiciona cualquier posibilidad de diálogo, al levantamiento de las medidas de fuerza.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Dejá tu comentario