Abran pista, llegó el tiempo del esquí

Secciones Especiales

Escribe Martín Garrido

El menú del invierno en la Argentina abre el apetito a propios y extraños. Para los esquiadores es estar a un paso de las nubes, por algo la palabra se acerca a sky, que en inglés es cielo. Con nieve es una fiesta a tiempo completo y, sin ella, también porque podemos elegir diversiones para mañana, tarde y noche sin correr por las pistas. Para el esquí, haciéndola corta digamos ski, es el momento de la hora 25.
Porque las 24 horas del reloj no alcanzan para el despliegue de adrenalina de los elementos convencionales, tradicionales, y de los recientes tan apasionantes como el snowboarding. Sin hablar del après-ski (después del esquí) con su festival gourmet y el toque de discotecas con el último grito en música y ropa.
Tenemos nueve centros último modelo porque la mayoría se modernizó al compás del auge de la actividad. Hay que pasar el invierno y pasarlo lo mejor posible. Con el estímulo de la competencia del lado chileno que es muy fuerte en calidad y precio.
Repasemos nuestro repertorio comenzando por la naturaleza de los Andes que deja chica cualquier comparación con los Alpes, que es la referencia obligada. La publicación «The National Geographic» eligió el paisaje desde las cumbres argentinas como uno de los diez más imponentes del mundo. La sucesión de pistas se inicia desde el Norte en la vecindad del Aconcagua, el techo de las Américas con 6.992 metros y culmina en Ushuaia, en el confín más austral del mapa.

GEOGRAFIA AL GUSTO

Hay centros aislados, que parecen brotados de un encantamiento como Las Leñas (imaginado por el pionero Ernesto «Tito» Lowenstein en 1984).
Otros cercanos a pequeños pueblos andinos con encanto muy particular (Penitentes), bajar por la ladera de un volcán (Coviahue) o un parque de nieve en una villa mapuche entre bosques de pehuenes (Batea Mahuida). Otros mayores son vecinos a ciudades como San Martín de los Andes (Chapelco), Villa La Angostura (cerro Bayo), San Carlos de Bariloche (Catedral), Esquel (La Hoya) o Ushuaia (cerro Castor).

DE JUNIO A OCTUBRE

La riqueza de la oferta es similar en actividades. En todos, por supuesto, hay pistas con nieve propia y seca, con máquinas para apisonarlas o crear los copos artificiales si hacen falta porque la meteorología puede ser caprichosa. Antes de decir «buenos días», la pregunta es si nevó lo suficiente. Generalmente, la respuesta es positiva y la temporada se puede alargar hasta setiembre/octubre. Hace frío, aunque no demasiado y el sol exige pantallas de protección porque una cosa es volver tostado en invierno y otra ir al Instituto del Quemado.
A mayor altura, menos grados hasta que en el extremo sur donde la cordillera se hace petisa gozamos días de primavera. Hay pistas para principiantes, expertos, avanzados y fuera de serie. Cada uno determina su nivel de exigencia desde los más chicos, en los jardines de nieve (equivalentes a jardines de infantes para aprender) hasta los grandes sin límite de edad. Por ejemplo, Akio Morita, el fundador de Sony, se hizo aficionado a los 80 años y le gustó tanto que después siguió un curso de pilotaje de aviones. Esquiar ya no es lo que era. Si bien la mayoría prefiere el vértigo bien afirmado sobre los dos esquís, otros se inclinan por el snowboarding, que se convirtió en disciplina olímpica en 1998. En esta materia también hay que acostumbrarse al inglés, que es la lengua franca de la globalización. Porque podríamos decir esquí de tabla, ya que es eso, una base más grande que la de un monopatín que dio lugar al skate.
Así como hay escuelas de esquí, también existen las de snowboarding para los corredores (riders) y circuitos reservados para las distintas modalidades.
Una lista incompleta consta de Halfpipe para practicar dentro de un medio tubo de nieve en forma de U con paredes altas, quarterpipe para usarlo en forma de trampolín hacia arriba, el freestyle para todo tipo de piruetas, freeride para descender sobre lugares extremos fuera de pista, más el back- country, boardercross, snowboard de fondo, con tablas especiales llamadas splitboard, etcétera.

LA NOVEDAD: HELI-ESQUI

El catálogo no hace otra cosa que aumentar porque otra gran novedad que es el Heli-Esqui (con helicóptero) se suma a las motos de nieve, las raquetas forradas de piel de foca para caminar sobre nieve virgen, trineos con perros huskies siberianos, diferentes estilos de esquí alpino, de fondo, travesía, trekking, senderismo, montañismo, mountain bike, parapente, aladeltismo y lo que se le ocurra mientras le dé el físico.
De paso, antes de viajar, puede visitar a su cardiólogo y repasar su capacidad deportiva en una clínica de esquí, aunque la hora de la verdad es calzarse las botas y colocarse las antiparras y sentir que allá vamos.

WI-FI y GPS EN LOS CERROS

La modernización llegó multiplicando los medios de elevación que acortan la espera entre bajar y bajar usando hasta tarjetas magnéticas para dejar las manos libres porque leen a través de la campera o el bolso.
Se incorporaron zonas de Wi-Fi entre los cerros para los que no pueden vivir sin laptop o celulares e incluso un GPS personal para localizarlo en cualquier parte. Esto se une al cuidado extremo con la seguridad de que no es un chiste en la nieve y hay patrullas especializadas y lugares de observación para evitar lo evitable. Uno de los riesgos es cruzar las pistas aunque estén bien señalizadas.

DESPUES DEL ESFUERZO

Aunque no tenemos la concentración de celebridades de Gstaad en Suiza ni el pueblo tirolés de Lech en Austria, que era el favorito de Lady Di y sigue siendo el del rey Juan Carlos, las novedades mayores se producen después del esfuerzo. El après-ski (después del esfuerzo) comienza al atardecer y no para hasta la trasnoche. Desde el imprescindible tazón de chocolate caliente hasta los masajes son los ritos previos que llevan a las reuniones para tomar y comer.
En algunos centros hay restoranes gourmet siguiendo la tradición de Las Leñas, donde el chef inicial fue Francis Mallmann. Hay cocina francesa con toques suizos, italiana y hasta japonesa sin dejar de lado el aporte singular de los platos típicos de los Andes. Las discotecas frenéticas estilo Ibiza que abundan con estrellas disc jockey invitadas para rivalizar con el i-POD o los MP3 que llevamos grabados.

DE LAS CALZAS AL LEGGING

Y si uno o una, por los motivos que fueran, no esquía, igual la pasa muy bien. Lo confieso en primera persona por la cantidad de programas que se pueden seguir al margen de la nieve. Desde la piscina climatizada que suele tener paso del interior al exterior sin salir del agua con solario en el deck (para un tostado fuera de época). Con un desfile de modas que es continuo porque las calzas (ahora leggings) se van transformando a lo largo del día desde proteger del frío a las piernas bien apretadas hasta ser acompañadas por túnicas, brillos y stilettos altísimos. De la misma forma que pasaron del uso en los gimnasios y las clases de yoga al ultralujo de las que lanzó Chanel cambiando la textura del lycra por el cuero. No son fáciles de llevar, pero Sarah Jessica Parker las estrenó después de filmar ''Sex and the City''.

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