Al encuentro de duendes, hadas, botas y ponchos

Secciones Especiales

Quien hace por su cuenta objetos de uso doméstico imprimiéndoles un sello personal a diferencia del obrero fabril» es considerado, según el diccionario de la Real Academia Española, «modernamente» un artesano. Es esa impronta que dejan en su tarea, un oficio que lleva horas de trabajo y dedicación, la que buscan los compradores, sobre todo en esta época, para agasajar a algún ser querido con un bien diferente, algo «único». Por esa razón es que hasta el domingo más de 700 artesanos de la Argentina y el mundo estarán en la Feria Internacional de Artesanías que se lleva a cabo en el predio de La Rural esperando a todos los visitantes que deseen conocer el fruto de su tarea.
Esta muestra se viene realizando desde 1983 en la ciudad de Córdoba y fue debido a su incesante crecimiento que los organizadores decidieron mudar la sede del encuentro a Buenos Aires, con el fin de poder albergar a una mayor cantidad de expositores y asistentes (se espera que lleguen a alrededor de 80 mil).
Madera, tejidos,
juguetes
La exhibición fue dividida en varios sectores. Así, los visitantes pueden caminar por la calle del cuero, la avenida de los tejidos, el barrio de la madera o bien perderse por los rincones de los juguetes, del cuero, del metal o del vidrio y aprender también una parte de sus secretos y sorprenderse con las diversas técnicas. Eso es lo que ocurre en el puesto de Juan Esteban Jaures, que mediante el taraceado ha logrado transformar la madera en un pincel, y durante 15 años ha ido formando diversas figuras (como caballos) con diferentes pedazos de madera en distintas tonalidades, consiguiendo dignas obras de arte.
Un condimento especial son las historias que se entremezclan en los pasillos de esta feria, en la que no sólo se tejen ponchos sino también relaciones entre los participantes. «Aquí nos conocemos todos de estar siempre juntos», comenta Eduardo Aguirre, de Córdoba, quien junto a su esposa Noemí y su hijo Gastón conforman una de las familias que se dedican al rubro de las artesanías (son unos de los tantos a los que los porteños les compran «souvenirs» de sus vacaciones en Villa Carlos Paz o en la Fiesta Nacional de la Chaya en La Rioja). Este puesto se destaca por las lámparas en madera de algarrobo y las bordadas por Noemí.
Después de las botas de cuero, llaveros, boleadoras, mates y ponchos, aparece el stand de Horacio Jáuregui Lorda, otro cordobés pero de Villa Giardino, que se dedica a los hilados artesanales y a la fabricación de equipamiento. «Hace 20 años que estoy en este rubro. Mi bisabuela y mi abuela conocían el oficio. Mi mamá no, porque ya era de otra generación. Yo terminé enseñándole el uso de la rueca», afirma, al tiempo que sonríe al recordar la experiencia.
Llama la atención también la presencia de muchos jóvenes, cada uno con sus virtudes para plasmar sus ideas valiéndose de las manos. Como Andrea González, de Capitán Sarmiento, provincia de Buenos Aires, cuya familia se dedica a la soguería, pero ella decidió abocarse a la talabartería. Pacientemente, mientras golpea la tira de cuero para dejar su grabado en lo que luego -tras dos meses de trabajo- será una silla de montar, responde una a una las preguntas de todos los concurrentes, quienes quedan admirados por su trabajo.
Otra Andrea, pero Cabral -también de Córdoba- vende fantasías... o creencias (depende de qué lado se mire) tanto para grandes como para chicos. Hadas, duendes y ángeles cuelgan del techo del stand, cada uno con su nombre y su consigna, como «Casimiro, el duende feliz» o «Jazmín, la bruja viajera».
Al término del pabellón se llega a los stands por provincias como los de Misiones, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Tucumán, Chaco, Jujuy y Catamarca. Para el final, se recomienda acercarse hasta el sector de los productos típicos, en donde se puede conseguir desde jamón crudo hasta dulce de leche fabricado en los monasterios.
Cabe destacar que la feria fue declarada de interés cultural por las provincias de Catamarca, Córdoba, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, Misiones, Neuquén, Salta, Santa Fe, Tucumán, Buenos Aires, Mendoza, Chaco y Tierra del Fuego, además de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Andrea Fernández

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