Aventura sobre ruedas por nuestra ''Ruta 66''

Secciones Especiales

La Ruta 40 es la más extensa del país. Representa la columna vertebral del territorio argentino, con una extensión de 5.200 kilómetros, en un recorrido por los paisajes más diversos al pie de la Cordillera de los Andes.
El trazado de esta carretera -que se encuentra en un proceso de recuperación y de promoción turística- ofrece una ineludible analogía con la mítica «Ruta 66», que une las costas este y oeste de los Estados Unidos, conectando centros económicos y culturales como Chicago y Los Angeles, desde el Lago Michigan hasta las playas de Santa Mónica. En el camino de sus 4.000 kilómetros, el paisaje único del mítico «lejano oeste» norteamericano.
La 40, nuestra «Ruta 66», une tres regiones -Noroeste, Cuyo y Patagonia- y cruza 11 provincias: Jujuy, Salta, Tucumán y Catamarca, en el Norte; La Rioja, San Juan y Mendoza, en Cuyo; y Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, en la Patagonia.
Esta carretera da acceso a cinco de los nueve Patrimonios de la Humanidad que tiene la Argentina, trepa desde el nivel del mar en Cabo Vírgenes, Santa Cruz, hasta los 5.000 metros de altura en el Abra del Acay, Salta. Cruza 236 puentes. Toca 13 grandes lagos y salares. Da acceso a 20 Reservas provinciales y Parques Nacionales. Atraviesa 18 importantes ríos, conecta con 27 pasos cordilleranos, y atraviesa 60 localidades y ciudades de las 11 provincias que recorre.
Los viñedos acompañan la Ruta 40 desde Chubut hasta Salta, de las 135 bodegas que reciben turistas, 132 se encuentran a la vera de esta mítica ruta.

DE LA PATAGONIA A «LAS NUBES»

En los Valles Calchaquíes (Salta, Tucumán y Catamarca) aun se puede ver a los pobladores, a la vera de la ruta, tejer a mano los ponchos de Martín Miguel de Güemes, con su típico color rojo punzó y una o dos franjas negras en señal de luto perenne.
Siguiendo la senda de los próceres, a lo largo de toda la cordillera se realizan cabalgatas que emulan la historia de las seis columnas de los libertadores de Chile comandadas por José de San Martín, que cruzaron los Andes por Mendoza, San Juan y La Rioja.
La Cuesta de Miranda en La Rioja, la Cuesta de Huaco en San Juan, la Quebrada de las Flechas en Salta y parte del Camino de los Lagos en Río Negro y Chubut, son otros tramos imperdibles de esta espectacular ruta.
Los principales trenes turísticos de la Argentina son cruzados por esta sorprendente ruta. En San Antonio de los Cobres -Salta- se conecta con el Tren a las Nubes, donde el viaducto Polvorilla, de 63 metros de alto y 224 metros de largo, es uno de los principales puntos del recorrido.
En San Carlos de Bariloche se cruza con el tren Patagónico, que desde Viedma, capital de Río Negro, cruza toda la estepa patagónica, uniendo pueblos e historias únicas de nuestra Argentina.
En El Maitén y en Esquel, es el histórico tren denominado La Trochita el que es sorprendido en alguna curva o recta por la Ruta 40.
Entre Río Turbio y Río Gallegos cruza varias veces el tren de trocha angosta que iniciara su recorrido en el año 1951 y hasta el día de hoy traslada la producción de carbón hasta el puerto de Punta Loyola, lo que la convierte en la línea ferroviaria comercial más austral del mundo y es un atractivo más para el turista que recorre la inmensidad de la Patagonia.
La Ruta 40 tiene su kilómetro cero en Cabo Vírgenes, punto extremo continental de la Argentina. En los más de 1.400 kilómetros que recorre en la provincia de Santa Cruz, da acceso a dos de los sitios de Patrimonio de la Humanidad que tiene la provincia; el parque nacional Los Glaciares, donde se ubica el glaciar Perito Moreno, y las Cuevas de las Manos, ubicadas en el río Pinturas y en cuyos aleros se conservan con más de 10.000 años de antigüedad, pictografías naturalistas y abstractas de los tehuelches que habitaron parte de nuestra Patagonia.

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