Cada vez se destina más dinero para gastar en turismo

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Cuando era chico, con mi familia siempre veraneábamos en Punta del Este. Pasábamos los dos meses completos y, aunque a mis amigos les gustaba estar todo el día en la playa, yo prefería practicar deportes, tenis, voley, fútbol, incluso realizar largas caminatas por la playa, pero nunca quedarme mucho tiempo quieto, sin hacer nada. Punta del Este era el único balneario que conocía. La costa argentina la visité recién de grande», dice el licenciado Sebastián Planas, director ejecutivo de Colonia Express, una novel empresa que se dedica al transporte fluvial de pasajeros. Seguramente esa inclinación por realizar actividades varias, lo llevó a llegar a sus actuales 33 años con amplia experiencia en la compleja operación naval, una licenciatura en administración de empresas y dos maestrías -en Finanzas y en Política Económica-, y actividad como profesor universitario -dicta la materia Mercado de Capitales de Finanzas Internacionales en la Universidad de Belgrano-. Dice que también le gusta el esquí y que, en pos de conocer nuevas pistas, ha viajado no sólo por la Argentina y Chile, sino también por Europa. Se define como un esquiador intrépido, que aprendió a puro accidente que «no se puede esquiar rápido en pistas que uno no conoce». Confiesa: «He terminado internado varias veces. El peor accidente lo tuve en la curva de una pista en Andorra. Me llevaron a un sanatorio hipercomplejo en donde estuve una semana internado por la fractura de varias costillas». Su ciudad preferida es Barcelona porque su familia es oriunda de allí y también porque es maravillosa: «Tiene todos los condimentos para vivir. La playa para el verano, y la montaña para el invierno». Reconoce que le gusta recorrer los pueblos del interior de España, Italia o Francia: «Me alquilo un auto chico, despliego el mapa Michelin grande para ver bien los detalles, y manejo por las rutas internas. Así he encontrado pueblitos increíbles, como uno que está cerca de la ciudad de Perpiñán, al sur de Francia. Es muy pequeño y está rodeado de montañas. Sus construcciones son del siglo XIX, palacetes de cuatro o cinco pisos. Increíble. De Francia, también recuerdo al único pueblito medieval del mundo, que está protegido por la UNESCO, y se encuentra camino a Suiza. Nunca fue afectado por guerras, está intacto. No se puede entrar en auto, hay que recorrerlo a pie. Tiene unos pequeños restoranes y bares que parecen de duendes. Carísimo.»

Periodista: ¿Estuvo en Uruguay últimamente? ¿Cómo lo encontró?
Sebastián Planas: Sí, estuve en Colonia hace pocos días. La ciudad ha crecido mucho, especialmente en hotelería y gastronomía. Hace 20 años había unos pocos hotelitos pequeños y rústicos. Ahora en cambio están el Radisson, el Sheraton, el Kempinski, y además los hoteles más chicos se encuentran reciclados. En Montevideo ha mejorado mucho la hotelería, pero creo que la ciudad no ha acompañado el desarrollo turístico. Reciclada, es una de las más lindas que tiene Sudamérica especialmente por la arquitectura de los edificios, muy art déco, y por las grandes urbanizaciones que ha hecho Carlos Thays. Pero Montevideo no avanzó. Punta del Este históricamente ha estado muy bien administrada y tiene una gran infraestructura que acompaña el crecimiento turístico. Más allá de su historia como balneario para público de alto nivel económico, el municipio se ha abocado a mantener la obra pública, con doble vía en los caminos, aeropuerto nuevo, un sistema cloacal moderno. También se destaca la hotelería. Con el Conrad y los demás hoteles le han dado una vida que antes no tenía. Además existe un montón de proyectos edilicios. Creo que Uruguay tiene mucho potencial para crecer.

P.: Dijo que conoció la costa argentina «de grande». ¿Qué le pareció?
S.P.: Cariló me encanta, con esa innovación de pequeños hoteles. Antes, la costa argentina apuntaba a un público de clase media, y Punta del Este captaba a la clase media alta. Creo que se ha aggiornado y actualmente muchas ciudades compiten por el mismo target VIP de Punta del Este. Cariló, Mar de las Pampas, Pinamar... Hoy Mar del Plata surge cada vez más como una ciudad muy turística, con hotelería y gastronomía de alta gama. Creo que la tendencia ahora es que todo el público destina más ingresos al gasto turístico. Antes se gastaba plata en turismo para viajar a Miami, por ejemplo. Pero si se elegía un balneario de la Argentina o de Brasil, se destinaban menos recursos. El consumo en turismo subió en todo el mundo, y todos los destinos quieren formar parte de la tendencia y captar esos ingresos.

P.: ¿Cómo nació Colonia Express?
S.P.: Hace dos años decidimos buscar alternativas e ingresar al negocio del turismo. Conocíamos la operación del Río de la Plata y entendíamos que, año tras año, se iba a incrementar el volumen de negocios, especialmente hacia Colonia. Evaluamos que hoy en este mercado estaban dadas las condiciones para que ingresara un operador más -además de Buquebus-. Había que buscar un nicho. Debía tener envergadura adecuada, cierta frecuencia, estructura operativa en función del costo, barcos de bajo consumo, mínimo mantenimiento, motores más estandarizados. Había varios interesados pero llegamos primero. Nuestro objetivo es incluir otro barco antes de fin de año.

P.: En marzo zarpó el primer catamarán de Colonia Express. ¿Podría hacer un balance de estos primeros meses?
S.P.: Nos estamos acomodando en el terreno y esperamos estabilizarnos en 15.000 pasajeros por mes, para llegar a los 180.000 pasajeros por año. Hoy estamos alrededor de 8.000. Nuestro desafío es instalar la marca. La idea original era comenzar antes de la temporada estival, pero por motivos de índole gubernamental y condiciones de mercado, tuvimos que arrancar en marzo. A pesar de esto, estamos tomando cada vez más mercado. Nuestro barco de origen noruego es muy moderno y operativo, porque tiene capacidad para 228 pasajeros y es de bajo consumo. Tanto las autoridades uruguayas como las argentinas, han exigido altas medidas de seguridad. En esta materia, la Argentina siempre ha sido muy exigente en sus estándares de calidad, por eso todo el mercado de barcos ha tenido siempre muy bajo nivel de problemas. El barco es de bandera uruguaya. Creo que los uruguayos son exigentes y estrictos pero muy profesionales, diría que no existe la corrupción.

P.: ¿Cuál es la estrategia de posicionamiento? ¿Ofrecen algún servicio diferencial?
S.P.: Apuntamos mucho al turismo de Colonia y, en segundo lugar, al de Montevideo, Punta del Este y el resto de la costa atlántica. Esta es la estrategia de nuestro negocio. Además nos concentramos en pasajeros solos, es decir, no transportamos autos. No nos abocamos sólo a la venta de pasajes, sino que ofrecemos los paquetes turísticos que siempre refuerzan la motivación del viaje y le ofrecen valor agregado a todo el pasaje. Por ejemplo, una vez que llega a Colonia, nuestro viajero tiene disponible una guía turística que lo lleva a recorrer la ciudad. Es un servicio más, y una forma de diferenciarnos de la competencia. Además nuestro barco tiene livings. Es una característica de las naves noruegas, que por ser un país tan frío, optan siempre por incluir calidez. Los barcos son tipo boutique, con muy buena atención a bordo. Otra diferencia es la puntualidad, nuestro objetivo es salir siempre en hora.

Entrevista de Silvia Montenegro

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