Charlas de quincho

Secciones Especiales

Fin de semana con quinchos signados por la amenaza de renuncia del Presidente. En una embajada, el ministro del Interior de un país vecino (de visita en Buenos Aires) se interesó vivamente por esa posibilidad. Pero también hubo tiempo para hablar de novelistas y «tours de compras». Curiosamente, en la capital de ese mismo país, un ex presidente y su esposa estuvieron en la televisión. El más grande futbolista de la historia, invitado al show, se deshizo en elogios hacia el ex mandatario. Este, en la intimidad, atacó con dureza al actual ocupante de Olivos. En sentido contrario, un cordero asado fue la excusa para que partidarios del Presidente aseguraran que nunca tuvo intenciones de renunciar. «Fue para asustar a los radicales», dijeron. Sin embargo, a pesar de que se trataba de un auditorio afecto, no faltó quien afirmara que el primer mandatario sufre de un peculiar síndrome de abstinencia. Veamos.

• ¿Qué quiso hacer Duhalde? ¿En serio renuncia o es sólo presión? Si se buscaba información, era el momento justo con la gente adecuada. El jueves, cuando estas preguntas rodaban por el centro de Buenos Aires, el embajador de Chile, Jorge Arrate, sirvió un almuerzo en la sede de la calle Tagle para agasajar a José Miguel Insulza, el ministro del Interior de su país, recién llegado desde Santiago. El dueño de casa convocó al jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof; al ministro del Interior, Jorge Matzkin; al secretario de Energía, Alieto Guadagni y a los cinco últimos embajadores en Chile: Juan Carlos Olima, Antonio Cafiero, Eduardo Iglesias, Alejandro Mosquera y Daniel Olmos.
Insulza se rodeó de otros funcionarios chilenos, llegados también a Buenos Aires por diversas reuniones internacionales: el ministro de Trabajo, Ricardo Solari; la viceministra de Hacienda, María Eugenia Wagner; y la presidenta del Consejo de Defensa del Estado, Clara Szczaranski. La presencia de las dos funcionarias dio lugar para que los argentinos elogiaran el «feminismo» de la administración de Ricardo Lagos: además de Szczaranski, la canciller chilena es una mujer (Soledad Alvear), igual que la ministra de Defensa, Michelle Bachellet.
«Duhalde no se queda muy atrás -hizo notar Cafiero- ya que tenemos ministras en Trabajo, Acción Social y una presencia muy fuerte de la mujer del Presidente.» Todos asintieron, sobre todo Arrate, quien cuenta con su propia «primera dama» de peso: la esposa del embajador, Diamela Eltit, prestigiosa novelista que hace sentir en su mesa el rigor de su sentido crítico.
Tanto que, cuando visitó la embajada, Isabel Allende se fue de la casa sorprendida: «Durante toda la comida no me dirigió la palabra; no ha de gustarle mi literatura». Toda una curiosidad la divergencia, ya que los Arrate son socialistas y el embajador participó de muy joven en el gobierno de Salvador Allende como titular de la Corporación del Cobre (entonces Arrate estaba a la izquierda de Allende, quien le reprochó simpáticamente en una reunión de gabinete si «está procurando que yo no dure en el poder» por algunas posturas ultras en la administración del mercado del cobre).

Insulza, el agasajado, es un personaje central del escenario político chileno. Fue canciller durante el gobierno de Eduardo Frei y en esa calidad protagonizó dos operaciones delicadas. Una: el impulso a la posibilidad de que Chile realice un acuerdo de asociación con el NAFTA, que tanto escozor causó en el Mercosur y, sobre todo, en Brasil. Otra: le correspondió negociar externa e internamente la salida de Augusto Pinochet de Londres.
Insulza conoce bien Buenos Aires -vivió exiliado en la Ciudad- y estaba especialmente interesado en la posibilidad de que Duhalde abandone el poder. Los hombres del gobierno (Atanasof, Matzkin) le quitaron dramatismo al problema: «Es posible que el Presidente esté un poco deprimido pero lo que hizo fue presionar a los radicales. Ellos vinieron a refugiarse a nuestra casa para disimular que se fueron dos años antes del gobierno pero son zánganos, cuando hay que aprobar leyes complicadas se desentienden por temor a Elisa Carrió». Uno de los ministros contó que Duhalde, esa misma mañana, le comentó: «¿Renunciar? Ni loco, es algo que usé para asustarlos a los radicales con la proximidad de una elección. Es a lo que más temen, a las urnas».
Una parte de la mesa se apartó de la situación del Ejecutivo y pasó a comentar la del Poder Judicial. Todo a raíz de una indiscreción, que se quiso disimular en la embajada: es que estaba referida a la esposa del embajador argentino en Chile.Al parecer, la señora del mendocino Carlos De la Rosa pidió licencia por un año para acompañar a su esposo en Santiago. El hecho destapó que hay en Mendoza un pelotón de jueces en la misma situación y que uno de ellos disfruta de vacaciones en una playa de Cataluña, pagadas por el erario de la provincia.
«A propósito de viajes pagados por el Estado, ¿saben lo del economista del Banco Central?», preguntó uno de los funcionarios argentinos a sus vecinos de mesa. Como nadie conocía episodio alguno, el duhaldista siguió: «Un técnico del Central, que acaba de renunciar, tenía una invitación a la London School of Economics. Una vez que se apartó del cargo viajó igual, a cuenta del gobierno. Es un muchacho de la Universidad Di Tella.» Le pidieron más detalles al informante pero alegó una amnesia mientras guiñaba un ojo.
Los chilenos cubrieron esas miserabilidades con datos de su euforia. La discusión en ese país está cifrada en si crecerán 5% o 6%, según los datos del Fondo Monetario Internacional. «En alguna medida ustedes son beneficiarios de ese estado de ánimo -comentó un ministro de Lagos- porque los chilenos hacemos tours de compras a Buenos Aires para llevarnos todo. Ya se advierte, ¿verdad?»

• Los mozos bostezaban y mantenían su mirada, intimidatoria, sobre la mesa. Pero los cuatro comensales seguían charlando, ajenos a que las diez y cuarto de la noche es la alta madrugada si la reunión transcurre en Washington. Parecían amigos de años Anne Krueger, Anoop Singh y sus invitados argentinos, Roberto Lavagna y Guillermo Zocalli (representante del país ante el Fondo Monetario Internacional), la primera noche que pasó el ministro en la capital estadounidense.
La dura profesora de Stanford fue quien eligió el restorán: nada menos que «The Aquarelle», en el Watergate Hotel (parte de aquel complejo de infeliz memoria para los republicanos), con una espectacular vista del río Potomac. Lavagna y Krueger recordaron aquel congreso en el que se conocieron, en Estados Unidos, cuando ambos estaban sumergidos en la tarea intelectual que más disfrutan: el análisis de la política y el comercio internacional.
El resto de la relación entre ellos había sido telefónica y, en el caso de Singh, se había reducido a esa modalidad. «Es increíble la ventaja de que estemos en el mismo uso horario de Buenos Aires. Cuando me tocó trabajar la crisis de Indonesia tenía que esperar horas para estar al tanto de lo que ocurría en el terreno. Ahora la información es permanente. Es una mejora notable en mi trabajo» comentó Singh, lo que desató la sonrisa de Lavagna: «Para usted seguramente es así; no sé si lo es para nosotros». No hizo referencias concretas pero se sabe que Horst Köhler (titular del Fondo) recibe informes diarios en su casilla de e-mail de parte de banqueros porteños sobre la situación económica y legislativa.
Esa noche en Washington el ministro de Economía consiguió definir dos cuestiones cruciales con sus interlocutores del Fondo: que Buenos Aires tendría un tratamiento menos estricto para el objetivo de reducir el déficit en 60% y que la ley de «subversión económica» podría ser modificada y no, más drásticamente, derogada.
Lavagna mantuvo otro encuentro interesante en los Estados Unidos, aunque más relajado: fue en Nueva York con integrantes del grupo Varenike (o Kosher, como se los conoce en Wall Street. Asistieron Alberto Ades (Goldman Sachs), Javier Timmerman (Bear Stearns) y Pablo Goldberg (Merrill Lynch), entre otros economistas. Fue en el consulado argentino en Nueva York a cinco cuadras del Central Park y a media cuadra de la 5a. Avenida.
Lavagna hizo una exposición «market friendly», diciendo todo lo que el mercado financiero querría oír. Satisfacción de todos. Sólo en los últimos cinco minutos el discurso del ministro tuvo algunos brotes de «heterodoxia» y apareció la obsesión de Lavagna: la intención de liberar el «corralito» «apuntando a la producción y a la generación de empleos».

• Carlos Menem y Cecilia Bolocco pensaron en una mesa grande para celebrar la noche del sábado en el barrio Las Condes, en Santiago de Chile, el aniversario de su matrimonio, que ocurrió hace un año, trece días antes de que el juez Jorge Urso detuviese al ex presidente con un fallo absurdo. La decisión la volteó la Suprema Corte de Justicia pero antes obligó al riojano a una detención de más de seis meses que sólo aumentó la incertidumbre que terminó con el gobierno de Fernando de la Rúa apenas un mes más tarde de salir Menem de la detención en Don Torcuato.

La cena convocó, sin embargo, a pocos amigos, ya que los menemistas profesionales que suelen acompañar al ex presidente (el trío de ex diputados Mosso, Sebastiani, Mouriño o el sindicalista Cassia) prefirieron permanecer en el país a la espera del resultado de la cumbre peronista de La Pampa. Infaltables, estuvieron anoche los ex secretarios Francisco Mayorga, el editor Constancio Vigil, el gobernador de La Rioja Angel Maza (estar ahí le impidió cenar anoche en La Pampa, pero se quedó para poder llevar de vuelta al país a Menem y de ahí, en la mañana de hoy irse a Santa Rosa).
También se registró la presencia de algunos economistas llegados de Buenos Aires cuya presencia se procuró ocultar. Se habló de Roque Fernández y de los hermanos Juan y Roberto Alemann pero había anoche en La Rioja, adonde llegó Menem ya de regreso, un silencio cerrado sobre las conversaciones que mantiene con esos profesionales.

• La situación de la Argentina fue el tema obsesivo:
  Menem autorizó el envío del proyecto de adelantar las elecciones en 180 días que presentó un grupo de diputados menemistas y no menemistas (entre ellos el misionero Jorge López, que responde a la línea de Ramón Puerta) no porque crea que debe haber elecciones de inmediato. Es porque contiene la cláusula dorada para sus intereses: que se declare en ese caso por ley que el mandato de 4 años de Fernando de la Rúa ha terminado. Es una forma, le dicen, de superar el veto legal que exige que para ser reelecto pase un mandato constitucional.
  Sus críticas a Duhalde son duras. Dijo en la mesa que lo mejor sería que el mandato llegue a diciembre de 2003 pero que el gobierno no da pie con bola, habla de agonía del país, de que no se acierta en ninguna solución a los problemas y que el país se empeora día a día.
  La querella con Zulema Yoma y Zulemita Menem pasó con humor por la fiesta de Cecilia y Carlos Menem. Se comentaron algunas afirmaciones desopilantes de la nota que les dedicó la revista «XXIII», que los odia. «Con esa lógica peculiar que da el odio» (como decía Borges) allí lo acusaron a Menem de haberle «suspendido la cuota alimentaria a Zulemita». Uno de los amigos de la pareja preguntó, sonriendo: «Tiene más de 30 años, ¿todavía hay que pasarle una cuota alimentaria?».
  Se ríe también Menem cuando lee que los funcionarios del gobierno denuncian que sus males se deben a maniobras presuntas del menemismo para perjudicarlo a Duhalde. En la Argentina, dice, la única manera de crecer es pelear con él. Eso le funcionó a Ruckauf y cuando la semana anterior Elisa Carrió se vio declinar en las encuestas reflotó las denuncias por reparto de los ATN bajo su gobierno, nada más que para subir puntos en las encuestas.
  También se ventilaron algunos enconos en el menemismo, sobre movimientos que se detectan en el frente duhaldista. Culpan de muchos males al secretario de Medios, Carlos Ben: «Antes pensábamos que la culpa de todo la tenía Carlos Soria, de la SIDE. Pero nos hemos dado cuenta de que el secretario de Medios opera cada vez más agresivamente. ¿Es cierto que hay un periodista de una agencia de noticias y de radio que colabora con él para 'entusiasmar' a periodistas 'independientes'? ¿Cuántos son los recursos reservados que Ben retira mensualmente de la SIDE para conseguir ese 'entusiasmo'?» El menemismo no gasta cizaña contra el sufrido secretario de Medios.
  Se alborozó Menem el viernes cuando fue de público al Canal 13 de TV chileno, donde Cecilia Bolocco tiene un programa sobre la copa mundial de fútbol, y el invitado Diego Maradona lo identificó y fue a abrazarlo. Cuando lo reporteó Bolocco, el ex futbolista se deshizo en elogios a Menem a quien además reivindicó por su prisión que dijo había sido injusta. Dio en el blanco Maradona cuando afirmó: «Vinieron éstos y nos pesificaron, pero eso es largo de explicar».
  Desde Chile tanto Menem como Maradona llamaron el viernes a Daniel Scioli a Buenos Aires para darle el pésame por el fallecimiento de su padre, José Scioli.
Hoy, ya de vuelta en La Rioja, Menem arranca con sus actividades de campaña que lo llevarán el 30 a Sierra de la Ventana, el 4 de junio a Buenos Aires (homenaje a Julio Mera Figueroa) y el 6 de ese mes a otro acto en San Fernando, llevado por Ubaldo Rattín y Luis Patti.

• Se sirvió un cordero que, dijo el dueño de casa, le mandaron desde la Patagonia. Ginés González García, el ministro de Salud, ofreció un asado ayer en su casa de fin de semana, en Escobar. Junto al dueño de casa, todo el equipo de Salud y el diputado Daniel «Chicho» Basile. Se comentó el asalto a mano armada que sufrió el Observador Social, la fundación que tienen EduardoAmadeo y el jefe de Gabinete de González García, Leonardo Di Pietro. Entraron al local de Salta y Avenida de Mayo, en la Capital Federal, dos asaltantes disfrazados de empleados de un correo privado y les explicaron, quizá sabiendo de que los dueños eran profesionales de la asistencia a los pobres, que los asaltaban porque tenían que darle de comer a los hijos. «¿Cuánto hay?», les gritaron.

Cuando les dieron $ 1.000, los ladrones se quejaron. «¡Qué poco!» «Somos pobres», se disculpó Di Pietro, «es todo lo que hay». Escaparon sólo con eso.

• Con tanto experto en duhaldismo que había en lo del ministro de Salud no fue posible saber si es cierto o no que Duhalde está deprimido. Sus voceros más fieles insisten en que está en su peor ánimo; sus críticos creen que es una manipulación para que cuando llegue a La Pampa no le griten fuerte.
Pero para otros, Duhalde sufre de síndrome de abstinencia de spa. Hasta que lo designaron presidente iba cada mes a algún centro de descanso en el país o en el extranjero. Ahora debe consolarse con las facilidades que había en Olivos, que no son las que tenía Menem, desmontadas por De la Rúa. Hasta ha pensado en usar el gimnasio del que es propietaria su ministro de Desarrollo Social «Chichí» Doga en la entrada a la ciudad de La Plata.
Nadie cree, sin embargo, que quiera irse del cargo como amenaza ante cada problema. Más bien hace todo lo necesario para quedarse y por eso cada gesto es para halagar a su entorno. Hasta a funcionarios que prefiere ocultar, como a Hugo Toledo (agazapado en un cargo de asesor presidencial para las obras públicas) lo reconoce al punto de que lo mandó a hablar ante un congreso de ministros de obras públicas de todo el país a quienes les debieron explicar lo inexplicable, que maneja el sector pero que no tiene cargo porque el presidente no quiere exhibirlo.

• Variadísima la concurrencia que rodeó a Luis María Ureta Sáenz Peña, el presidente de Peugeot, en la Embajada de Francia, para la ceremonia en que recibió la Orden de la Legión de Honor en grado de caballero. Convocados por el embajador Paul Dijoud, desfilaron por allí Jorge Campbell, Emilio Cárdenas, Chrystian Colombo, Torcuato Di Tella, Javier González Fraga, Jorge Hugo Herrera Vegas, Pedro Lacoste, Beatriz Nofal, Ramón Puerta, Enrique Nosiglia, Cristiano Ratazzi, Felipe Solá y José Alperovich, entre otros. Mucha información parisina (gracias a la llegada de Jean Louis Chamla, el director de asuntos internacionales de la empresa automotriz) que comenzó por la meteorología: la capital francesa ofrece todas las estaciones en un día para estas fechas: llueve, hace frío y sale un sol fortísimo con pocas horas de diferencia. La otra novedad es el cambio en la ru-tina de seguridad, especial-mente con motivo de la llegada de George W. Bush. Hubo dispositivos muy severos en torno a la imponente torre de Montparnasse, de 56 pisos, y cuidados especiales hasta en la feria de verduras ecológicas y en la toldería de artesanos, con ofertas tanto más interesantes que las de Plaza Francia, en Bue
nos Aires. Varias estaciones del metro estuvieron cerradas en los últimos días (la de la Asamblea Nacional, la de la Concorde, etcétera). Los europeos que asistieron a la vieja mansión de los Ortiz Basualdo se compadecían del «mal argentino»:
«Antes a ustedes los identificaban con Maradona. Ahora uno escucha Argentina y se agarra la cabeza. Mire lo que me tocó presenciar hace dos tardes, en 'Les Deux Magots'. Había un norteamericano sentado en la vereda y lo enchastró una paloma.
Otro lo consoló diciendo que 'no se preocupe, trae suerte'.
El afectado le preguntó al comedido de qué país era y se enteró de que se trataba de un argentino. Con un francés muy neoyorquino, le advirtió: 'Entonces usted necesita de una bandada de palomas'». En contraposición, el francés admitió que gracias al buen momento que atraviesa el euro, su optimismo se ha vuelto casi insoportable.
«Hasta pensamos en ganar el Mundial», dijo, dándoles la razón a los que le observaban -argentinos, obviamente- que tanta euforia resulta irritante en estas pampas: «Que lo diga si no Duhalde, que debió soportar el maltrato de (José María) Aznar, como si fuera un sindicalista o un socialista español».


• En otro rincón de la sala, el ex jefe de Gabinete Colombo llevaba a sus contertulios hacia otro rincón de Europa. Como su hermana vive en Salzburgo, el economista relató las bondades que ofrece el convento de los agustinos de esa ciudad, donde se instaló un restorán en el que se sirve la mejor cerveza de Austria. «Hay un patio gigantesco y un sistema de self service que se extiende también a algunos salones para cuando hace frío. La charcuterie es sabrosísima y el lugar todavía conserva los vestigios del poder económico eclesiástico en la ciudad», relataba Colombo, cuya erudición histórica sorprendió hasta a quienes lo conocen desde hace años. «En el casco histórico se encuentra el palacio Mirabelle, una especie de Versailles en menor escala, que lo construyó el arzobispo para su amante, con la que tuvo 15 hijos, además de otros dos que tenía con otra pareja. ¿De qué vivían? Del monopolio de la sal, que llegó a valer en algunos ciclos casi lo mismo que el oro», terminó don Chrystian su conferencia.

• Vamos a terminar con un chiste escuchado en el quincho del Club Náutico Hacoaj. Un padre, desesperado por los magros resultados que obtiene su hijo en la escuela, decide sacarlo de la entidad judía a la que lo manda desde jardín y probar con la mayor disciplina que -según le cuentan- rige en los colegios católicos. Y se lo informa a su chico:

-Ari: desde la semana próxima vas a ir a un colegio de curas.Aunque protestes, patalees y chilles, la decisión ya la tomé: así como estás, no podés seguir.
El chico comienza a ir al colegio católico, y ya desde la primera semana se ven los resultados positivos del cambio: diez en matemáticas, nueve en geografía, diez en inglés y -sobre todo- la mayor sorpresa: excelente conducta.
Cuando el padre ve las calificaciones de su hijo, no cabe en sí de alegría pero también de asombro.
-Nene: ¿qué pasó? ¿Por qué este cambio?
-Mirá viejo: el primer día el cura me hizo recorrer el colegio, me presentó a los demás chicos, a los profesores, y después me llevó al templo de ellos, que llaman capilla. Ahí, al frente, estaba la figura de un tipo colgado de una cruz, con clavos en los pies y en las manos, todo ensangrentado, con cara de haber sido torturado hasta morir.
-¿Y?
-Y le pregunté al cura quién era ese señor. «¿Ese?», me contestó con una sonrisa. «Era un judío, igual que vos». Entonces me dije: «Acá no se jode...».

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