Charlas de quincho

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Quinchos de verano, naturalmente, pero antes de ir a las playas empezamos con una elegante cena en Buenos Aires, en la residencia de una mecenas de las artes, en la que un grupo de diplomáticos españoles que habían asistido a la asunción de Lula continuaban tratando de descifrar una frase del canciller argentino. Viajamos a Punta del Este (añorada este año por los muchos argentinos que han debido "pinamarizarse") y estuvimos en el colorido cumpleaños de un notorio galerista (que sólo se trasladó para la celebración), donde se comió bien pero muchos bailaron por obligación. En Pinamar, donde faltan empresarios pero hay muchos políticos, compartimos una reunión en la que coincidieron un político de hoy y un reaparecido economista de ayer, mientras Córdoba festeja una de sus mejores temporadas. Finalmente, Mar del Plata, a la altura de la pesificación y con más turismo que autos, tuvo ya sus primeros escándalos faranduleros. Veamos.

• Los españoles estaban azorados. Y eso que tienen varios siglos de historia. Pero no entienden al canciller Carlos Ruckauf, quien en Brasil, en la asunción de Lula, les dijo: «Duhalde va a hacer todo lo posible para que Menem no sea presidente». Hombres de letras, finalmente disponen de una academia, se interesaron en el significado argentino o bonaerense de la palabra «todo». A lo que el ministro, no demasiado frecuente de las academias, añadió: «Todo». Esa incógnita reinaba -estamos hablando de españoles-en la comida que brindó Jeannette Arata de Erize en su departamento de Alvear y Rodríguez Peña a la delegación ibérica que presidía el vicecanciller de España, Miguel Angel Cortés, conocido en su país por ser coterráneo e íntimo del jefe de Estado, José María Aznar.

Venía el grupo de la asunción de Lula, en Brasil, acompañando al príncipe de Asturias. Y, como se han aburrido de ganar plata en la Argentina algunas de sus empresas y perderla abruptamente en el último año, se inquietan por la incertidumbre que les traspasó Ruckauf. ¿Qué es «todo» para ustedes?, inquirían estupefactos. Nadie, aunque en la conciencia tenía respuesta, se atrevió a responder al propio Cortés, al embajador Manuel Alabart, a Jaime Lacadena (en su tarjeta se presenta como Marqués de La Cadena) y al agregado cultural Luis Prados. Los argentinos reticentes eran Helena Olazábal de Hirsch, Carlos Muñiz, Guillermo Jaim Etcheverry, Marcela Krieger Vasena y el abogado Norberto Frigerio.

• Aunque el interrogante volvió a la mesa varias veces, como un implacable mosquito, la cena transcurrió por otros andariveles ante unos pejerreyes que la propia anfitriona aseguró que había pescado. Ella estaba enigmática: portaba gafas al mejor estilo Victoria Ocampo porque acaba de salir de una operación en los ojos. Más que enigmas políticos, había pasiones por desatar: de curiosidades artísticas al humor del rey de España (escuetas observaciones sobre su afición por los cuentos verdes) y al cotilleo de la asunción brasileña. También, curiosidades sobre el viaje de Eva Perón, tema que apareció cuando el embajador reconoció que vivía en la casa que fue de Dodero (quien acompañó a la mujer de Perón en aquel legendario viaje), el mismo que les enseñó la composición del revuelto Gramajo, delicia culinaria que fascina a los extranjeros.

• Hubo alabanzas a la platería de la Erize (suegra de María Julia Alsogaray en altri tempi), sólo superada -dicen-por la colección de Nelly Arrieta de Blaquier, también al piano donde ejecutaron casi todos los grandes maestros que pasaron por la Argentina (recordar que ella preside el Mozarteum). Sin embargo, lo más cautivante de la noche fue el recuerdo del viaje a Brasil, de la enorme pero atractiva desorganización que dominó la ceremonia, tanto que el propio Eduardo Duhalde evitó el saludo, también la cena, fastidiado por esa anarquía. En Lomas de Zamora esos episodios no ocurren. Si hasta se perdió, al día siguiente, la protocolar bienvenida que sí soportaron Fidel Castro, el príncipe español y el no menos singular general venezolano Hugo Chávez. Duhalde sólo pronunció: «Había tanta gente que no quise molestar a Lula». Excusa poco satisfactoria y menos paciente para quien aspira a ser el principal socio en el Mercosur.

• Mucha expectativa sobre Lula. Cortés, por ejemplo, dijo: «Dio muestras de que con la comida no se juega y nombró a un hombre del BankBoston en el Banco Central». Para agregar más elementos: Itamaraty tiene más poder que nunca, y la segunda línea de Cardoso permanece en casi toda la administración. Otro detalle: si estuviera tanto por la revolución, concedían, en lugar de salir con un Rolls Royce del Planalto, hubiera partido en un Volkswagen escarabajo. ¿Será así? O es acaso la bondad de quien teme lo peor y no quiere verlo, gratificándose con los retoques estéticos de la nueva primera dama -ya convertida en un clon de Marta Suplicy, la socialista de San Pablo-o con su capricho de traerse al mejor estilista en avión para que la mantenga bella. Como si esa inclinación estética tapara las reivindicaciones proletarias que reclama desde hace años la pareja. Sueños tal vez del establishment, verdades a medias, pero alguna esperanza. Con lo otro, con el «todo» para impedir la llegada de Menem, los españoles parecen más confundidos. La Academia no tiene sucursal en la línea Temperley.

La «fiesta» era otra en Punta del Este, no el cumpleaños celebrado en La Bourgogne. A pocos kilómetros del corazón de la Barra, en una chacra abierta, con carpas, se estacionó un ejército de jóvenes -cálculo, unos 5.000- para escuchar y bailar bajo la tutela musical de varios DJ cotizados e importados el monótono «rave», la tradicional fiesta «cream» que en otras partes del mundo, salvo Buenos Aires y el balneario uruguayo, se caracteriza por descontroles de todo tipo (producto tal vez del consumo de «éxtasis», que no es la agonía de Miguel Angel, sino la traducción en castellano antiguo de una droga o psicotrópico que produce en algunos sensaciones tridimensionales). Más modestos en desbordes, la gran mayoría de asistentes -seguramente uruguayoseste último sábado le otorgó a la zona el odioso esplendor veraniego de antaño. O sea, tardar entre 30 a 40 minutos para desplazarse en auto en tramos de 2.000 metros. A esa hora otros lugares de diversión también hervían, como si Punta del Este se negara a dejar de existir por la devaluación argentina.

• El cumpleaños, claro, carecía de esas dimensiones masivas. Era otra edad, más bien de cincuentones. Unas 80 personas festejaron la fecha de Daniel Maman, un galerista argentino con capacidad para reunir invitados diversos, con preminencia de coleccionistas. En las mesas, antes de que ingresara el primer plato (un langostino, una feta de salmón, salsa de pepinos y una ensalada) sólo se hablaba de Soldi, Fader y otros clásicos, pocos se aventuraban a la pintura contemporánea y casi ninguno admitía que las cotizaciones tuvieran algo que ver con el tráfico de obras que almacenan. Salvo Maman, claro, declarado hombre de compraventa. Y el realista Pedro Stier, el ex cambista, hoy interesado en bromear creando piezas de peltre (entre otras, el «boludiazol», para calmar el dolor de huevos que la crisis produjo en la Argentina) y con cierta visión escéptica del futuro (imagina que el sistema financiero mundial piensa en recortarles los ahorros a todos los inversores). De ahí que auspicie, con humor, el gasto como fórmula de vida utilizando una frase publicitaria de una empresa de aeronavegación alemana. Dice: «Viaje en primera. Si usted no lo hace, la que lo hará luego será su nuera».

No estaba Carlos Pedro Blaquier (con tres barcos en el Este), habitual comprador del galerista, sí el emprendedor Sergio Groskoff -hacedor del Milenium, única obra importante en Punta del Este-, su yerno Diego Mazer (crítico con sus propios negocios en el fútbol, entusiasta con su negocio de tango en el Abasto), el apasionado menemista Daniel Lalín, Guillermo Oks, gente de Louis Vuitton, el pintor Nicolás García Uriburu, otros plásticos menos famosos, el empresario de seguros Julio Raele (orgulloso con la restauración de una casa en Córdoba al 1400 y penando por la muerte de su amigo íntimo Lorenzo Miguel), Sergio Trepat,Adolfo Stanislavski (dueño de Stani), el transportista Alfredo Román y Michel Tifain, un ex hombre del sistema financiero que ha devenido en coleccionista y casi en experto reconocido sobre autenticidad de obras. «Heredé la debilidad de mi padre, quien me dejó algunos cuadros que valían más que el departamento en que vivía. Yo no digo qué cuadro es legítimo, simplemente -si me preguntan-expreso si me gusta o no me gusta.» Es decir, que hay que leerle los labios.

• Ya pasaba el segundo plato, dos tipos de carnes (ternera y cordero) asadas con una salsa, también las charlas bucólicas del veraneo esteño. Alguien comentó sobre la nueva casa de Susana Giménez que, entre otras cosas, le construye el arquitecto Pepe Peña, otro que el abogado Fernando Burlando le alquiló, en Punta Ballena, la casa del empresario Carlos Spadone, al parecer interesado en otros lugares de esparcimiento. Y un tercero pareció asombrarse de que Zulema y Zulemita Yoma estuvieran en el Conrad y no en la casa de su hermano y tío, Emir, recién partido hacia Nueva Zelanda. Problemas de familia, quizás. O en otra casa en la 20 de la Brava, que adquirió cierta notoriedad como un inmueble del barrio Beverly Hills que se atribuye al ex mandatario brasileño Collor de Mello. Antes de la torta, gigantesca «instalación» con obvio despliegue de velitas y fuegos de artificio, aterrizó un conjunto de «capoeira» (algo así como un kung fu con música) portugués, brasileño o de Maldonado que hizo bailar a muchos por obligación, entre otros al ex funcionario y economista Miguel Kiguel, quien luego reconocía que lo suyo era el tango (también, aparte, más en serio, explicaba que el rally de la suba de acciones en Wall Street es una costumbre de enero y febrero de los fondos para presentar un buen récord anual, al tiempo que lamentaba la posible suba de las retenciones para paliar dificultades fiscales en la Argentina). Ni tiempo para escuchar esas observaciones, ya que pimpantes damas ocuparon la pista, deslumbraban no sólo por el baile, incluyendo una colada que nadie sabía cómo explicarle que la fiesta no era para ella. Claro, rubia de dos metros exactos de altura, proporcionada y espléndida, dueña de un idioma europeo, se suponía con razón de otra galaxia.

Interesó en las mesas otra discusión. Como el monopolio «Clarín» atribuye a un complot la detención de la señora de Noble y desliza que la conspiración -como si los hijos adoptados de la editora supieran cuál es realmente su filiación y hubieran respondido al pedido del ADN reclamado por sus presuntos familiares-ejecutada por el juez Roberto Marquevich ha sido impulsada por un «comerciante», un «empresario periodístico» y un «animador de televisión», se interrogaban los invitados por el ADN de los presuntos involucrados. Un especialista, sin necesidad de la pericia, precisó los nombres: «animador de TV»: Hugo Sofovich; «comerciante»: Marcelo Open; «empresario periodístico»: Daniel Hadad. Todo producto, según la misma fuente, de una reunión pública de los tres personajes con el magistrado en el café Museo Renault. Muchas preguntas sin respuestas por esa insinuación del matutino. ¿Quién provee esa información maliciosa? ¿Tal vez el propio jefe de la SIDE, Miguel Angel Toma, construyó ese gráfico de contactos, él tan afín a la empresa, ya que sólo basta recordar al hoy funcionario como legislador promoviendo a favor del grupo la Ley de Quiebras que, una vez sancionada, debió anularse por disparatada según presionó el Fondo Monetario Internacional? ¿Se puede concluir en un complot ese tipo de encuentro social? ¿Qué habría que esperarse, entonces, de las reuniones secretas del propio Hadad con Alberto Rendo, uno de los ejecutivos de «Clarín», quizá para tramar picardías o deslealtades comerciales con otras empresas del sector? Además, si el monopolio imagina conspiraciones judiciales de este tipo, ¿tal vez sepa de otras que también supusieron en su momento la detención poco clara de otras figuras políticas de la Argentina? Más que confusa o insidiosa, la actitud de «Clarín» parece encaminada a suponer intrigas de todo tipo para ocultar lo que hace tiempo le reclaman Estela Carlotto y las Abuelas de Plaza de Mayo (no las Madres, claro, silenciosas como nunca).

• En Pinamar, una ciudad invadida por turistas y marcas, pocos empresarios y bastantes políticos -del pelaje bonaerense, claro, tipo Osvaldo Mércuri-, también por los ladrones (ya roban hasta en las terrazas del golf, la Policía debió apelar a que los taxistas hagan de centinelas por si ven algo raro), y la violencia física que se observa a la salida de los boliches (donde los custodios evitan entremeterse), sorprendió la reaparición pública del ex ministro Roberto Alemann, quien luego de la agresión en Diagonal Norte que mostró la TV (y a su propia casa en Belgrano R, donde todavía quedan marcas en el frente) se había recluido en el anonimato. Fue en la muestra del retratista y pintor figurativo -demasiado, para algunos-Juan Lascano, pieza maestra de Ignacio Gutiérrez Zaldívar, quien, agotado el mercado en Punta del Este (se ven Lascanos hasta en casas que se alquilan), ahora busca horizontes de comerciantes o exportadores beneficiados por Duhalde. La burguesía, como se sabe, también sueña con un retrato del patriarca industrial como la nobleza. Pausada rentrée de Alemann, casi dominado por la nostalgia en una charla con un ex ministro de Carlos Menem, Antonio Salonia, ambos devotos de una figura argentina llamada Arturo Frondizi. Para Daniel Scioli, un asistente al tête a tête, casi fue un aprendizaje de curso acelerado.

A Scioli lo felicitan por lo del turismo como si él hubiera sido responsable de la devaluación, aunque, para ser justos, participó en la breve administración de Alberto Rodríguez Saá y sigue en la de Duhalde. El responsable de Turismo hace doblete: auspicia la temporada y, de paso, alienta el local que abrió su mujer de lencería en Cariló (tierra que alberga personajes en común como Juan Sourrouille, Roberto Lavagna y Dante Caputo). Tan contento está Scioli que partió con Karina para comer en Chapadmalal con el Presidente, lugar que no visitaba desde que tuvo que huir con Rodríguez Saá a campo traviesa el día que éste re nunció por amenazas. Con la vocación deportista que lo caracteriza, Scioli quien reincorporó a su staff a Horacio Larrosa, vuelto de Miami, y a quien trataba de los tiempos de la motonáutica- le relató al matrimonio oficial que lo saluda cada vez que sale a correr y, con humor, señaló que suma tanto entusiasmo que se añaden otros runners a su emprendimiento aeróbico. «Casi diría que me persiguen. Parezco Forrest Gump -le contaba a Duhalde-, ya que me besan, me piden autógrafos, pero esos añadidos de adherentes a veces me hacen desconfiar. No vaya a ser que me ocurra como al cantor Alberto Castillo que, una vez, como era pedante con el público, lo ovacionaron, lo sacaron en andas y, una vez en un descampado, lo cagaron a trompadas.» El mandatario escuchaba atento y, luego, cómo Scioli habló de las encuestas y de lo bien que aparece rankeado, que hasta podrían hacerlo candidato si prospera lo de la ley de lemas. Al mejor estilo Menem, Duhalde respondió: «¿Y por qué no? Si sos una figura nacional».

•Córdoba también es una fiesta: ya invadieron los valles más de 200 mil turistas y se esperan, por la rotatividad de este tipo de veraneantes, más de 3 millones de visitantes. La gente gasta, medida, pero va a los teatros que trabajan casi todos a sala llena (lo más notable es el boom de Los Nocheros que, en Carlos Paz, auspiciados por «La Mañana», ya han vendido las entradas de dos semanas en un auditorio con más de mil localidades). Quien más disfruta con este revival cordobés es José Manuel de la Sota, el que abiertamente cabalga en dos monturas: la presidencial y la de gobernador.

Así confiaba uno de sus principales asesores, a la salida de Los Nocheros, quien revelaba: «Es cierto, José no marca en las encuestas nacionales, se desgasta, pero igual vamos a seguir con el intento, al menos por varios fines de semana. Si sale lo de la ley de lemas, nos bajamos, es nuestra mejor excusa, ya que siempre pedimos internas. Por ahora, confiamos en que los 3 millones de turistas le expliquen al resto del país lo bien que está Córdoba (parte del supuesto, claro, de que el veraneo hace distraer de ciertas observaciones críticas sobre el estado de la provincia). Mientras les dejamos a los turistas esta tarea de promoción política, él se dedicará a Córdoba para ver si en el caso de abandonar la competencia nacional se puede repetir lo de la Gobernación. Al diablo lo que dijo que no se presentaría, él no es Duhalde». Después, por si confronta el 8 de junio en la provincia, reconoció que sólo hay dos rivales: Ramón Mestre y Rubén Martí, radicales que definirían la postulación a través de una megaencuesta, aunque se sabe de la escasa vocación de Martí por presentarse a ese cargo.

• Después, ya con otros comensales de distinta filiación partidaria, empezó un debate sobre la llegada de Juan Carlos Maqueda a la Corte Suprema. Se empezó con el interrogante de si Maqueda aterriza como hombre de De la Sota o como soldado de Duhalde. Más bien prevaleció la última teoría, ya que ni el Excalibur registra llamadas entre los dos cordobeses. Luego siguió sobre otra cuestión de más nivel: ¿Maqueda accede como hombre de Derecho o como hombre de la política? Claro que el nuevo miembro quisiera representar lo primero, pero la verdad -se concluyó- es que significa lo segundo. Es más Rodolfo Barra que Carlos Fayt, ya que el del Derecho es el que debe y el político el que puede. Después, se aceptó, a quienes defienden el ingreso de Maqueda tal vez les interese el lobby o ciertos vínculos, tan interesados como los del gremio que lo cuestionan por no estar afiliado al sindicato corporativo. Casi en empate terminó la charla sobre este personaje infrecuente pues ha ocupado los tres primeros cargos (breve, es cierto en algunos casos) de los tres poderes, casi como José Figueroa Alcorta, recordaban, entre el alcohol consumido y las febriles necesidades masculinas que nacen a partir de las tres de la mañana. Sobre todo en Córdoba, con tanta influencia de los astros y turistas que de 7 días de estadía en ocasiones gustan guardar el recuerdo de alguna aventura.

Algebra marplatense de la pesificación: a mayor cantidad de gente, menor cantidad de vehículos. El balneario dispone en enero de mayor cantidad de turistas que años anteriores, con la capacidad hotelera y de alquiler completas, pero igual se consigue lugar para estacionar y se circula con comodidad. Es que la gente, perfil medio o empobrecido, llega en ómnibus o en tren, sale poco y gasta menos. Radiografía de la nueva Argentina de Duhalde, a la que se debe agregar una característica propia: los baches. Como su antecesor Elio Aprile, el actual intendente Daniel Katz debe considerar ecológico mantener y agrandar los agujeros de las calles, tanto que en el oficialismo piensan rebautizar la ciudad: «Mar del bache».
 
•También hay que soportar a los limpiavidrios, en aludes en algunas esquinas, a los que el intendente no pudo expulsar porque se opuso la Legislatura (está bien quitarlos con la Policía, aceptaron, pero ¿adónde se los envía a trabajar o a que se ubiquen? Sin respuesta, hay que llevar monedas para evitarse conflictos). Estuvimos en la exposición dedicada a Evita, completa y bastante buena para ser justos, con el poceado Katz y el gobernador Felipe Solá, a quien le reconocen cierta tentación desde que se anunció que podría ser candidato a presidente (a pesar de que él admite, con algún fundamento, que ésta pueda ser una trampa del duhaldismo para sacarlo de la provincia y dejarlo a la intemperie nacional). El premio mayor igual lo fascina, casi como para un pobre diablo una noche con la reina del pop: si hasta habló de este tema, la creación de un sublema, con su visitante Jorge Remes Lenicov, aquel ministro inolvidable que premiaron con una embajada en Europa. Fue el único político que apareció -inclusive, ni se corrió a Chapadmalal para saludarlo a Duhalde-y se espera la llegada de Elisa Carrió y de Alberto Rodríguez Saá como si fuera el festival del cine. Algo para escribir, ya que hasta ahora sólo circula el camión con la propaganda del santacruceño Néstor Kirchner.

En la exposición nos enteramos de otra comidilla típica del balneario: las rencillas teatrales, como el debut y despedida en la misma jornada de la extraordinaria Silvia Süller, quien abandonó el elenco de «Quilomberos» (la versión griega, claro) bajo todo tipo de excusas y acusando de «drogadictos» a su competencia. Primer escándalo del año mientras Nito Artaza, como siempre, encabeza las recaudaciones: no sólo lo van a ver los ahorristas que tienen su dinero encadenado en los bancos y que, por no promover un amparo y pagar 30% o 40% de coima, siguen allí varados. Pocos chistes hace Artaza en su espectáculo sobre el tema: a nadie le gusta burlarse de sí mismo. Tanta gente en los hoteles que ni el entrenador de las famosas Leonas del hockey consiguió ubicación; lo salvó a la noche con una pieza Graciela Lombardi de Manantiales. Ni la fama parece contar en Mar del Plata, donde dos balnearios son estrellas por encima de los demás: uno, La Reserva, pasando el Faro, donde no se permite el ingreso de cámaras de TV; otro, cercano, Abracadabra, donde casi es obligación ingresar con una cámara por la cantidad de modelos y actrices incipientes que se exhiben. La doble Argentina, ¿otra tipicidad de Duhalde?

• Vamos a terminar con un chiste castrense, de la línea fuerte:
En un cuartel, había un oficial que estaba enloquecido con una oficial de menor rango, y que hacía mucho tiempo quería ascender. Una tarde, se acercó a ella y le dijo, de manera sugestiva: «Mañana me ascienden a coronel. Vos me gustás mucho. Si querés que te ayude en tu ascenso, hay una forma muy fácil de que lo logres». La mujer aceptó de inmediato. En medio de la pasión amorosa, la oficial (mucho más fría de mente), le pregunta al hombre: «Y decime, ¿a qué grado me vas a ascender?». El oficial, fogoso, le contesta: «A cabo primero». «¿Estás loco?», se enojó ella. «¿Cómo que a cabo primero? ¡Si yo ya soy oficial!». «¡Que acabo primero y después vemos!!».

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