Charlas de quincho

Secciones Especiales

El clásico, que apasionó al país ayer, fue vivido de una manera peculiar en una playa colombiana por legisladores argentinos, que debieron soportar otro desplante brasileño. A falta de fútbol por TV, hubo ajedrez y comentarios sobre el futuro del Ejército y la salud de un ministro. Casi igual de masivo fue el estreno de una megaexposición de arte, en el que se comentó extensamente el rol de los medios y su relación con el gobierno, ante una arbitraria renovación de licencias. Siguiendo con el vínculo arte-fútbol, en un baile vinculado con esa misma exposición, la estrella de la noche fue un ex técnico y actual «restauranteur» (hubo idólatras que hicieron el ridículo). Allí se habló de los futuros cambios en el gabinete, que no serán pocos. Veamos.

• Clásico Boca-River en una de las islas del archipiélago frente a Cartagena de Indias (Colombia), donde se realizó la cumbre del Parlamento Latinoamericano. Sin televisión y, a falta de esa señal, una combinación telefónica y parlantes para dolor y sufrimiento de Daniel Scioli, el embajador Martín Balza y el diputadosureño Eduardo Arnold, hombre de Santa Cruz que dispone del cargo más alto en el Congreso (es vice de la Cámara de Diputados), a quien unos llaman «Chiquito», por oposición a su enorme contextura; y otros, «Sordomudo», por su inclinación al silencio a pesar de que hasta fue vicegobernador de Néstor Kirchner. Se alegraron en cambio, por el desenlace del partido, Ramón Puerta y el radical Mario Losada, hombres de Boca. Sin pestañear, neutro, miraba Alfredo Atanasof: poco podía decir, es de Gimnasia y Esgrima y su equipo había empatado. Por tanto fútbol ni siquiera se interesaron en la majestuosidad de esas playas.

• Hablar de fútbol, jugar al ajedrez (Scioli le ganó a Balza el primero, hizo tablas el segundo y perdió el tercero), andar en lancha conducida por el vicepresidente (ex campeón del mundo) o alertarse por la cantidad de guardaespaldas armados que los acompañaban (lo que les notificó la tierra de secuestros en la que se entretenían) fue casi la única alternativa a una reunión que probó, también en este caso, que Brasil sigue un camino propio: no mandó delegación, no participó ni con observadores de la cumbre, parece señalar que si no concurre a estas reuniones menos participará en un proyecto para el Congreso del Mercosur. ¿No habrá llegado la hora, entonces, de revisar el tamaño de la representación argentina en ese núcleo que lo mantiene a Eduardo Duhalde tan alejado de su casa? Pregunta que responderá Kirchner si no logra un acuerdo con el jefe bonaerense para beneficio de su esposa Cristina en las próximas elecciones de octubre. De esto, por supuesto, no hablaron los miembros de la delegación a Cartagena, menos delante de un «sordomudo» santacruceño como Arnold. Si hasta evitaron comentar la fecha en que Roberto Bendini dejará el Ejército, o si lo reemplazará el general Medina o el general Garay, temas que a Balza le interesaban más que cualquier otro en esa convulsionada Colombia.
Sí, en cambio, hubo atención por el problema de salud que tuvo Julio De Vido, ministro que a duras penas hasta ahora controlaba su diabetes, quien en el helicóptero presidencial, junto al Presidente, tuvo una descompostura que lo hizo aterrizar en el Fleni (la primera a la que se les ocurrió llegar). Fue una bacteria la que provocó la descompensación del ministro -seguramente «lavagnista», se podría decir en broma si la cuestión no fuera tan seria-, una diarrea que apenas le controlaron el sábado, cuando le dieron el alta, más por los peligros de las infecciones hospitalarias que por la recuperación del paciente. Es que la reciente muerte del titular del Colegio Público de Abogados, Carlos Alberto Alberti, ha puesto en vilo a todo el mundo: el hombre ingresó por una uña encarnada y en pocos días murió, se supone que por la transmisión de un virus en apariencia detectado en un conducto del aire acondicionado. A ese respecto, se viene una psicosis por las internaciones. Lo de De Vido, mientras, sigue delicado.

• Semana de la plástica, quinchos ad hoc. Estreno de Arte-BA, Malba con récord para presenciar exposición de Antonio Berni (que demuestra la atracción del lugar y la propuesta, ya que falta bastante obra del maestro) y, con menor despliegue, la vernissage de Enrique Burone Risso en Zurbarán con un recorrido visual en las paredes por cierta calidad estética de Buenos Aires: el Tigre Hotel (el intendente Ricardo Ubieto ya lo declaró museo), casas de San Isidro y Olivos, las canchas de Boca y River, también la Plaza de Mayo con los piqueteros incluidos. Hiperrealista si se quiere, con visitas del radical Víctor Fayad o Tomás Hess de Shell, quien a pesar de haber perdido casi 10% de mercado frente a Repsol YPF, igual elogió una conferencia del titular de esa compañía, el catalán Antoni Bufrau, en la que sugirió a los argentinos que tomen en cuenta la energía como recurso extinguible y poco suficiente (en rigor, objetó la falta de conciencia general para no desperdiciar esos fluidos). Si hasta pareció sorprenderse de cómo en este país se dilapida el agua, que también comienza a escasear y que en todo el territorio se malgasta con irresponsabilidad.
Casi un profesor en periodismo, el periodista Enrique Llamas de Madariaga expuso sobre las batallas en los medios, más precisamente en los conflictos de poderes e intereses que hoy hasta serían animados por Néstor Kirchner, en apariencia inclinado a atender las inquietudes del monopolio «Clarín». Casi una repetición del sino de sus antecesores, aunque otros empresarios del sector disimulan esa inclinación porque también se beneficiaron con la arbitraria continuidad de las licencias para radios y TV (por otros diez años) sin moverse ni respirar (se supone). De esto ni se hablaba, había curiosidad por otras novedades: se calcula que no menos de cinco proyectos editoriales (léase diarios) podrían definirse en los próximos 60 días y, si se consuman, habría un nuevo medio de Perfil los domingos, la vuelta de «La Opinión» con Luis Cetrá, y donde más actividad se observaría es en la provincia de Buenos Aires: hablan de medios localizados para ciertas intendencias y hasta de un diario gratis impulsado por un empresario de Santa Cruz. Las elecciones de octubre son una tentación para gastar plata de otros, también se advierte el intento de arrebato a ciertas estructuras de la política a través de medios de comunicación.

• Varios colegas pintores acompañaban a Burone Risso,como Rikelme, Bertani, Russo y Genovés, quienes se alegraban por la venta de un Soldi (Raúl) en 44 mil dólares (rematado en Saráchaga), casi un anticipo premonitorio de la muestra que lo tiene como protagonista esta semana en La Plata. Es que nadie entiende, hasta ahora, por qué el gobierno (vía la Secretaría de Cultura) estimula y promueve en exclusividad los 100 años de Antonio Berni y no participa ni le concede la misma estatura en el centenario a Soldi, cuando ambos plásticos son equivalentes o los más representativos de la pintura argentina de todo ese período. ¿Nadie podrá imaginar diferencias políticas en este olvido oficial, a favor de un militante de la izquierda en oposición a quien jamás se preocupó por esa actividad?
Varios gordos que no conviene mencionar, bromeando entre ellos sobre su falta de tenacidad para la gimnasia (desde «si hacés ejercicio todos los días te morís en excelente estado de salud» o «está documentado que por cada kilómetro que trotás, se gana un minuto de vida; con lo cual, quien llega los 85 años, tendrá derecho a 5 meses adicionales de vida. En un geriátrico, claro, y pagando 10 mil pesos por mes») hasta que un médico especialista los sorprendió. Dijo que a pesar de la fama que tiene la Argentina en materia de especialistas y operaciones del corazón, la posición del país en materia de intervenciones cardiovasculares es casi africana por los resultados: está ubicado en séptimo lugar en mortalidad. Cuatro veces más que España, señaló, añadiendo que la crisis o el desastre se concentra en la provincia de Buenos Aires, distrito que satura los índices, pues en otras provincias o ciudades se registran cánones razonables. Escucharon los gordos, parecían atender, pero luego volvieron a los chistes sobre el ejercicio físico. Y a los bocaditos.

• Otro mundo fue el baile en el Malba, donde con la excusa de comprar más obra de ArteBA -a 120 pesos la entrada- se convocó a gente variada que comió brochettes de lomos, pescados y vegetales (luego una bourguignon imprescindible para el frío) para luego danzar hasta la madrugada como Marta Minujin, Teresa Costantini, el banquero Alex Reynal, Corinne Abadie, Pacho O'Donnell, Santiago del Sel, Teresa Anchorena y, sobre todo, aunque él no lo quisiera, el personaje de la noche: Carlos Bianchi, el ex técnico de Boca Juniors. Opacó, por supuesto, a la escenografía de nubes blancas y destellos de plata de Gloria César y a los poderosos (en dinero, claro) invitados internacionales que aterrizaron en el país para comprar bisoño arte argentino, naturalmente barato.
No era Bianchi un ajeno a ese universo, aunque uno lo asocie más con la platea de Vélez todos los domingos o, en itinerante periplo nocturno, recorriendo sus restoranes familiares en Núñez o en la Recova de Posadas. También parece que, por vivir en Barrio Parque, con su esposa Margarita, se vinculó a Costantini y allí recrudeció su interés por la plástica. Eso explicaba la presencia del entrenador, quien para colmo de brillos y enceguecimientos, compartió varios minutos de escena privilegiada con Claudia Stad, tan cargada de diamantes que semejaban la exhibición ambulante de su propia joyería. No de barrio, claro.
Al pobre Bianchi lo asediaban las radios y también los fanáticos con mínima educación o escaso respeto por su interlocutor (uno llegó al extremo de llamar por celular a su hijo, se le colgó del saco al técnico pidiéndole que saludara a su párvulo por ese medio). Hombre de aguante soportó el acoso, luego se sintió un héroe ante muchos de los que estaban en su cercanía: es que, justificando la feria de ArteBA, gran parte de esos participantes y organizadores no habían parado, tarde a tarde, noche a noche, de saltar -desde el jueves pasado- entre cócteles y cenas, entre fiestas y bailes, sea para atrapar a un artista, un coleccionista, una aventura o, al menos, la instantánea fotográfica que para esta gente son « instalaciones» de vida.

• ¿Había novedades de gobierno en esos sucesivos encuentros? Por supuesto y con detalles. Como ejemplo, uno precisó que Kirchner se ha hartado de su ministro de Justicia, Horacio Rosatti (va como candidato a diputado en Santa Fe), a quien quizás le reprocha demasiada prescindencia en la cuestión judicial (se dice que Rosatti «no para ni al 60» frente a la evolución de ciertas causas o a la extrema eficacia de otros operadores para eliminar causas contra el Presidente o desviarlas a Santa Cruz), pero no le admite la ignorancia de ciertos hechos. Por ejemplo, se indignó porque de la excarcelación de María Julia Alsogaray se enteró por un cable de agencia. Y de la excarcelación de Omar Chabán, también.
Su ira parece justificada: el Servicio de Penitenciaría, otrora uno de los organismos de inteligencia más importantes, sabía con anticipación de estas dos decisiones y el ministro no se enteró o, si se enteró, no lo transmitió.
Tanto lo sabían que 48 horas antes de que se conociera oficialmente la novedad de que Chabán quedaría libre, éste invitó a los guardiacárceles a brindar por su pronta salida. Como muchos miraban alelados al confidente, éste remató: «¡Cómo será la bronca de Kirchner con Rosatti que, para exculparse, dice: 'Este fue un regalito que me hizo mi esposa'!» (por la recomendación que ella realizara como jurista a quien conoció en la Constituyente de Santa Fe).

• ¿Quién reemplazará a Roberto Lavagna? Pocas dudas sobre el desenlace -previsto por muchos para octubre, luego de los comicios-, pero ya hay certeza de que Martín Redrado no figura en la lista de sucesores: permanecerá en el Banco Central. ¿Vendrá Javier González Fraga?, quien hace tanto oficialismo que hasta arenga -en reuniones más o menos públicas- «hay que ayudarlo a Kirchner». ¿Y quién sucederá a Rafael Bielsa? Otro que perdió antes de empezar es Jorge Taiana, hombre respetado hasta hace poco por el Presidente y a quien poco conoce, reemplazante casi natural del canciller. Si no es él, ¿será Jorge Argüello, el diputado ahora versado en relaciones exteriores? «Bueno -juró el infidente-, sé que Argüello no va a ser, pero temo que quien hoy figura en la primera línea tampoco lo sea: Archibaldo Lanús, embajador en París. Es que a él también lo recomienda Cristina y, después de lo de Rosatti, ya no debe tener la vara alta de antaño.»
Parecía cerrado el caso, pero había quedado una grieta en la vacante de Rosatti: también ya se sabe que no irá a ese cargo Alberto Iribarne -rozado por la cuestión de los sobresueldos, como tantos otros, a los cuales Kirchner decidió no moverlos y, mucho menos, promoverlos-, quizás lo convoquen de nuevo a León Arslanian, hoy bajo el mando de Felipe Solá. Claro, comentó otro, es probable. Además, en Buenos Aires a Arslanian le han quitado la posibilidad de contratar sin licitación. Quien hablaba al principio se acercó para ser más preciso: al ministro bonaerense el duhaldismo le renovará esa facultad, son siempre pródigos y solidarios en esa materia, no piensen que esa disposición lo atornillará al cargo en contra del ascenso al ministerio nacional. Delicia de periodista escuchar tanta información derramada, cierta o no. ¿O no?

• Despedida para una mujer, ahora embajadora en Venezuela: Nilda Garré. Una compensación a su militancia cercana a Montoneros (fue esposa de Juan Manuel Abal Medina), también una excusa en el Museo Evita en Palermo para realizar un recuento globular de lo que queda, en personas, del proyecto transversal del kirchnerismo. Allí estaba el hermano de la viajera, Raúl (cercano a Iribarne en Seguridad), Eduardo Curia (quien abruma con cierta frecuencia a Julio De Vido), Carlos Campolongo, Juan Pablo Schiavi (antes tan cercano a Mauricio Macri), Julio Aren (ex director de la ANSAL), Miguel Gallardo (interventor en el Registro de Propiedad del Automotor), Julio Bárbaro, Eduardo Valdez, Félix Borgonovo, Osvaldo Devries (asesor de Daniel Filmus), Manuel Urriza, Rodolfo Urtubey (ex camarista federal), Gabriel Fuks y el ex intendente de Avellaneda Oscar Laborde, un socialista habilitado en la Cancillería que hacía procesiones con el hoy arzobispo de Luján, Rubén Di Monte. De todo, claro; no sólo oficialismo o, como el oficialismo, con una mezcla de todo.
Amable encuentro piloteado por el hermano de la Garré (ella, una de las mujeres con más años al servicio del Estado), cena de la memoria de episodios reconocidos y otros que aumenta el recuerdo y algunas observaciones actuales interesantes. Por ejemplo, cierto reproche al cambio de domicilio de la embajada argentina en el Vaticano: se pasó del Palacio Patrizzi, porque lo había alquilado Esteban Caselli, a un departamento anodino en la vía de la Conciliazione que tomó el embajador sindical Carlos Custer. Se perdió calidad y se paga el mismo precio. Como había referencias eclesiásticas -inclusive allí se afirmó que Ginés González García todavía no recibió la carta del cesanteado obispo Baseotto-, el dato más singular de toda la reunión fue una historia uruguaya. Parece que el mandatario de ese país, el oncólogo Tabaré Vázquez, ha hecho carrera por su propensión a la izquierda, pero que en esa marcha política no lo acompaña del todo su esposa, una ardiente católica. Tanto que ella, hace poco, se cruzó a Buenos Aires para escuchar una homilía de Jorge Bergoglio, también para solicitar su bendición cuando se celebró la misa por la muerte del Papa. Entonces, le dijo a Bergoglio: «Quiero darle mis condolencias porque nosotros, en Montevideo, no tenemos cardenal». Está claro que ella no debe ser de izquierda como su marido pero como él debe cuestionar la tradición anticlerical del hasta hace poco dominante Partido Colorado del Uruguay.

• Más de mujeres, de la primera dama Cristina en Israel, donde se entrevistó con 6 ministros, dialogó con Ariel Sharon -éste le pidió vínculos más cercanos a la Argentina-, se sorprendió ante una ministra de Justicia de 48 años que, en media hora, le explicó todo el conflicto árabe-israelí y en un almuerzo en la Universidad de Jerusalén, acompañada por Héctor Timerman (cónsul en Nueva York, de quien se habla como un ascenso traerlo al país para ubicarlo como enlace con la prensa, tema vacío hoy en día), preguntó como era obvio por la excelencia de unos tomatitos cherry. Nada de casualidad en el convite tampoco: allí estaba el biólogo que convirtió en comestibles -a través de un toque de ADN-los tomatitos que hasta entonces sólo servían como adorno. Allí, la mujer de Kirchner también compartió espacio en la mesa con otra argentina, médica de la UBA, que se ha convertido en la mayor experta internacional en la investigación de células reproductivas (las mismas que prohibió George W. Bush por temor a la manipulación genética). Aunque veía con un solo ojo por culpa de una úlcera y disfrutó en la visita a Ramallah y a los lugares santos, la vida nocturna de Tel Aviv terminó por azorarla: jóvenes bailando, bebiendo, pasando de un boliche a otro en la madrugada, como si no hubiera guerra o como si ésta ya hubiera concluido. No en balde les advierten a los turistas: vengan ahora, el año próximo esta ciudad estará llena.

• Cena original en la sede San Isidro del Jockey Club. Por un lado, la radio «Amadeus» (103.7), del grupo Daniel Hadad, cumplía su primer año. La originalidad estuvo en que, durante la cena, los cantantes del Teatro Colón Enrique Folger y Federico Sanguinetti, y la joven soprano no vidente Lucía Marchetti entonaron seis momentos salientes de óperas tradicionales, acompañados por la pianista Cecilia Varela, y cada una de éstas estuvo representada por un caballo en una carrera cercana a la medianoche en la pista iluminada del mismo hipódromo de San Isidro en cuyo tercer piso se desarrolló la soirée.
Los comensales apostaban a una de las piezas interpretadas o a su número en la montura, desde la uno, que correspondía a «La donna è mobile» de «Rigoletto», al famoso y conocido brindis de «La Traviata», que tuvo el número 6. El ganador recibía como premio un reloj pulsera de hombre de Jean Pierre (lo ganó el representante de AOL y CNN en la Argentina), y la radio del festejo dispuso que recaudación obtenida fuera destinada a la Asociación Argentina de Musicoterapia. Como cena de beneficencia fue un hallazgo porque combinó aporte de los invitados a la entidad, arte en las voces de los cantantes del Colón y un espectáculo visual con el desarrollo de la carrera hípica observada desde lo alto y tras gustar una buena comida.

• Muchas figuras dispuestas a colaborar apostando. Se vio al galerista Daniel Maman, al banquero Jorge Brito, al intendente de San Isidro, Gustavo Posse, personas apasionadas por la música como Eleonora Pueyrredón, Teresa Bulgheroni, que ahora preside la Fundación Teatro Colón, y Paula Torres, Daniel Hadad presidente y Santiago Chotsourian, director de «Amadeus», Mirtha Legrand, Cecilia Züberbuhler, empresarios como Cristiano Rattazzi, Juan Manuel Lardizábal, José Barbosa, Martín Cabrales, Germán Neus, Guillermo Stanley, Mario Montoto, Fernando Peralta Ramos, los diplomáticos Hugo Llorens de Estados Unidos, y el embajador de Rusia Yuri Korchagin, jueces y ex jueces como Fernando Archímbal, Mariano González Palazzo, Alberto Santa Marina, abogados como Carlos Fontán Balestra y Jorge Anzorreguy, Graciela Busiñani del Banco Nación, directivos del Jockey Club como Esteban Cornejo Murúa, hombres de medios como Oscar González Oro y Pancho Ibáñez que condujo las actuaciones de la noche. Que la asociación beneficiada actúe socialmente ayudando con la música a enfermos, niños con problemas y hasta actúe en cárceles provocaba esa noche especial cariño porque era poco conocida hasta ahora.
Diálogos de todo tipo pero poco de política. Mirtha Legrand confirmó que el 20 de junio conducirá la entrega de los Martín Fierro por «Canal 9». El intendente Posse dice que su grupo de intendentes radicales rebeldes por ahora sólo sabe que no pueden ir a la próxima elección junto a Federico Storani y Leopoldo Moreau, figuras que cierran la interna del partido para perpetuarse como postulantes vía los empleos públicos que les lograron a sus «punteros» que les arrastran gente.

• Vamos a terminar con un chiste breve, de un personaje clásico. La profesora de literatura les pide a sus alumnos que escriban un cuento corto, que contenga los siguientes elementos: relaciones personales, monarquía, religión, misterio. Al cabo de pocos segundos, Jaimito levanta la mano y dice:

- Señorita, señorita: ya está. Ya hice el cuento.


La maestra, desconfiada, le pregunta:


- ¿Tan rápido, Jaimito? ¿Y qué dice tu cuento?


- «Violaron a la reina; Dios mío, ¿quién habrá sido?».

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