Charlas de quincho

Secciones Especiales

Igual que la semana pasada, la gran cantidad de reuniones sociales que provocan las vacaciones hace necesario dividir las charlas en dos entregas. En esta primera parte le contamos la fiesta de un semanario en Punta del Este, balneario que ya va quedando semivacío (aunque falte más de un mes para el hipotético fin de temporada). Además de mirar a bellas señoritas y a no menos bellas damas, los concurrentes hablaron de una supuesta encuesta en la que un ex ministro habría caído mucho en la consideración pública, y también de los «herederos» de un ex presidente. En Mar del Plata, ciudad que se defiende mejor de la estacionalidad que derrota a los esteños, un concierto con fragmentos de ópera gratis convocó a más de 20.000 personas en la Rambla. Poco antes de concurrir al recital, una pareja de notables festejó sus 20 años juntos, y él contó que la gente a ambos lados del Río de la Plata lo insta a «no aflojar», aunque él niega enfrentamiento con el gobierno. Veamos.

• Como acta de defunción de la temporada, la fiesta de la revista «Gente» fue un exceso. Logró un gentío, en el Conrad de Punta del Este, que ya parece imposible encontrar en otros rincones del balneario, raleado de turistas, con avenidas vacías, lugares en todas partes y cierta densidad en el fin de semana con uruguayos de característica «alegría del vivir», pausados, conversadores, recoletos, casi aburridos (los más jóvenes orientales, como lo demuestra un extraño y costoso local en La Barra de música rave, parece que vienen distintos). Pesa en el ambiente, eso sí, la desazón de apartamentos sin alquilar, falta de demanda en todos los sectores, congelamiento para febrero, la realidad de que la temporada son apenas 15 días, lo que contrasta -y hace parecer falta de sentido- con la oleada de construcciones esparcidas como Miami en toda la costa. Curiosidades del sur de este continente.
A lo de «Gente» -donde hubo invitados desesperados que no pudieron ingresar porque el primer piso del hotel ya estaba colmado y hasta tuvieron litigios cuando no ofrecieron coimas a los custodios; Daniel Lalín fue uno de los convocados que no pudo ingresar, tal vez no lo ayudó el atuendo: jeans raídos, blusón oriental de seda y ojotasaterrizó un aluvión de pimpantes jóvenes, modelos o aspirantes, buscadores de fama y varios protagonistas del semanario y de los semanarios. Sorprendía espléndida Araceli González, con Pancho Dotto -su nuevo manager- haciendo de guardaespaldas, cuidándole el ajustado vestido, corrigiéndole el cabello, casi un Juancito Duarte ya que ella, como el general Perón, todo lo remitía a él con la siguiente respuesta: «Hablá con Panchito». Otra que descollaba en la cercanía era la actriz Victoria Oneto, de impresionantes ondulaciones, ataviada con un vestido que perdía el color en la memoria porque el atractivo estaba en lo que siempre mostraba o descubría, no en lo que ocultaba. Se diría que cambió la cultura en materia de atuendos.

• ¿Viste?, finalmente, la primera ciudadana y primera dama, Cristina de Kirchner, de hecho se convirtió en vicepresidente. No renunció Daniel Scioli, pero cuando falta Néstor Kirchner, a él lo derivan a tareas menores -al menos para el matrimonio santacruceño-, como el saludo a los embajadores, mientras ella se ocupa y se aplica énfasis publicitario, en la Casa Rosada (y con el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, como adlátere), a los grandes temas que le importan a la pareja, tales como quebrar las inhibiciones para votar el proyecto oficial de reforma del Consejo de la Magistratura (lo que hizo con legisladores cordobeses que responden al intendente Luis Juez). Alguien experto en mecánica parlamentaria aseguró que el gobierno obtendrá la aprobación de Diputados aun con refacciones a su proyecto, pero luego en el Senado se volverá a la iniciativa oficial y todo habrá de quedar como lo desea la señora. Así comentaba un atrevido -sin éxito de respuesta- en las inmediaciones del vip de la fiesta, donde todos se asomaban a un balcón para observar la llegada de damiselas y famosos, o el baile que permitía otro tipo de revelaciones (por ejemplo, encandiló una modelo de 17 años, argentina, exclusiva de Armani, junto a otra competidora brasileña en una danza que parecía extraída de Sex Live).
Nadie podía pedirle negocios u opiniones de economía o política al banquero Jorge Brito, ni al titular de Edenor, Alejandro McFarlane, al menos a los abogados Carlos Fontán Balestra o Marcelo Open, distraídos o entretenidos en ese mundo del se mira y no se toca (al menos para los que estaban acompañados) que según la descripción de un especialista se componía del siguiente modo: 60% de mujeres, 10% de hombres y el resto una comunidad desabrida, casi hermafrodita, pero bien vistosa. Como dos personajesvestidos, día y noche,con botas y sombreros tejanos, casi ridículos, al menos para los chascarrillos socarrones que emitía desde las alturas el empresario futbolístico Guillermo Coppola.

• ¿Es cierto que a Kirchner le llevaron una encuesta en la que Roberto Lavagna ha bajado 20% en las expectativas de la gente? Nadie respondía ni se interesaba; en rigor, la conclusión podía ser obvia: cuando se deja de aparecer en los primeros planos, las figuras normalmente tienden a debilitarse. Pasaba la bebida a granel, burbujas que también alimentaban otras imaginaciones dormidas ante tanta carne bien proporcionada y derramada, también un servicio modelo con ensalzados trozos de ojo de bife fríos, sushi y volauvent. Algunos herederos Vigil actuaban de anfitriones, igual que el director de la revista, Luján Gutiérrez, generosos hasta en la provisión de una cantante: le permitieron entonar la apertura de la fiesta a Deborah del Corral, quien novia con un músico pero parece que éste no le ha enseñado nada. Igual, no era para escuchar, sí mirar o moverse, libar mientras no lo impidiera un torpe Felipe Rosenmuter, quien, a pesar de su estatura, igual se llevó puesto a un mozo que en su bandeja portaba tres docenas de copas repletas de champagne.
Azorados, algunos clientes del casino Conrad (high rollers) miraban a ese mundo vivaz que algunos suponen complementario al juego, mientras ellos discurrían sobre un campeonato mundial de poker en Las Vegas este año (con 60 millones de dólares de premio) y 2.000 jugadores reunidos en un mismo hotel, la venta de un sitio de Internet dedicado a esa actividad en 2.000 millones de dólares (la compra sólo incluyó un porcentaje de la totalidad del sitio) o la existencia de un banco virtual, imprescindible para los jugadores en la red, donde no se registran nombres ni se corren riesgos impositivos. Una esposa, temerosa de que su marido se introdujera en ese mundo de matemáticos y azar, cuestionó la fiebre lúdica de Las Vegas, logrando una réplica contundente: no es un negocio de juego, solamente; allí Vuitton y Ferrari -entre otras marcas de nivel- es donde más venden en todo el mundo.

• De 60% de mujeres hubo un desagregado: había casi mayoría «over» 40 en ese grupo, magníficamente conservadas y mejor producidas, tipo la González, las hermanas Giampaola (ambas con distintos Valentinos, según otras damas a razón de 15 mil dólares cada uno), Teresa Calandra, Evelyn Scheidl o Patricia Caminotti. Damas también para dialogar, lo que no era posible con varios cracks del fútbol uruguayo (caso Poyet, estrella en Gran Bretaña), casi un remedo de las modelos más jóvenes, zafias pero muditas.
Unos comentaban la nueva mentira de un play boy barrial, dueño de boliches, que ahora dice tener un helicóptero Bell y el año pasado aseguraba poseer un avión Falcon; otros se planteaban la guerra de los relacionistas públicos que llegaron hasta el secuestro del perro maltés de Gaby Alvarez -uno de los reconocidos de esa actividad-, por el cual se amagó un pedido de rescate. Esas nimiedades concentraban más atención que un temerario de la política, quien planteaba: «Yo, en este hotel, le escuché decir a Eduardo Duhalde antes de que se fuera a Brasil: 'Mis herederos son los de la foto del restaurante El General, donde aparecieron Eduardo Camaño, Juanjo Alvarez, Francisco de Narváez y Jorge Sarghini. A ellos les corresponde generar una nueva conducción y, si no lo hacen, la verdad es que perdí muchos años de mi vida formándolos en política'. ¿Qué les parece?». Ni voluntad ni tiempo para responderle a quien profería esas revelaciones,tal vez porque eso significaba replicarle a Duhalde: ¿acaso no eran otros sus herederos?, ¿se puede atribuir docencia política quien huyó cuando aún podía ser presidente y designó a alguien que hoy ni lo saluda por la calle? En el bullicio también se perdían esas certezas y otras confesiones al psicólogo del ex jefe bonaerense.

• Sorprendía en ese ambiente la debilidad casi admirativa por los asaltantes del Banco Río en Acassuso, prodigios de logística, lo que derivó en observaciones críticas a las declaraciones de los funcionarios policiales que cubrieron el hecho (afirmación cargada de sutileza). Entre ellas, la responsabilidad que les atribuyen a hombres de otras fuerzas, no a las propias, casi una devaluación de la inteligencia de sus integrantes más corruptos. Eje de las observaciones: el ministro León Arslanian, también algún colaborador al que le atribuyen haber perdido a su mujer -sobrina de un connotado político- y dos valijas. Detalle a consignar de la fiesta: parece que no había baños ecológicos suficientes y, los más urgidos, como un conde veneciano de apellido Foscari, apelaron a filtrarse tras una carpa donde se preparaban las comidas y en esas oscuridades vaciaron sus necesidades. Varios caballeros siguieron al conde en el ejercicio fisiológico y hasta se dijo que alguna dama, plagiando a las cholas bolivianas, incurrió en esas desventuras. Pero no hubo confirmación, agua va.

• Si veinte años no son nada, igual cierta mirada febril había entre los festejantes (sea porque ya encargaron un nene o fijaron fecha de boda). Era en Mar del Plata, en el Hermitage, donde Daniel Scioli y Karina Rabolini celebraron dos décadas de estar juntos -salvo algún estornudo en el medio- junto al intendente Daniel Katz, el ex senador radical Mario Losada, otro ex de la misma Cámara, el correntino Alberto Di Filippo, la cantante Carmen Flores y algunos familiares. Mesa ofrecida por el propietario, Aldrey Iglesias, y los comentarios de rigor sobre el inicio del romance. «Nos conocimos en la Costanera, en la Capital, pero empezamos a salir aquí, cuando corrí mi primera carrera en motonáutica». Se cortó la lírica del recuerdo cuando precisó, ante la sonrisa del intendente: «En verdad, en esa carrera salí último, fui un desastre».
Sigue ufanándose Scioli de que la gente, también en Mar del Plata, le dice que pelee, como si él tuviera un conflicto con alguien. No aclara, pero se sabe que en el gobierno le desmintieron que algún organismo de inteligencia le pinchara sus teléfonos. Tampoco hubo cumbre, como se insinuó, entre el vicepresidente y el gobernador neuquino, Jorge Sobisch, instalado en el hotel como si ambos, además de veraneantes, fueran conspiradores. «Sólo nos saludamos, ni siquiera tomamos un café», explicaba Scioli. O sea, todos ya están convencidos: no hay ninguna pelea entre él y el gobierno. Pero igual la gente le dice -«lo mismo me pasó en Punta del Este», confesó, igualando un mismo sentimiento para dos sectores sociales diferentes- que no afloje.
Contingencias del verano, sin duda, donde no hubo romances de nota, divorcios escandalosos ni se registraron traiciones, al menos públicas. Debe ser la cultura kirchnerista.

• La feliz pareja número dos había participado, un rato antes, de un memorable concierto de ópera con 20 mil personas que enmudecieron para escuchar partes de Tosca sobre un gran veredón alrededor de las piletones de Playa Grande. Todo un fenómeno de concurrencia (habilitaron 5.000 sillas), el resto se distribuyó en escalinatas y hasta asistió de pie, en una noche helada, para el servicio musical de la Sinfónica de Mar del Plata que dirige José María Ulla (heredero de Washington Castro en la ciudad, hermano a su vez de Juan José, uno de los mayores directores que tuvo el país). Poco antes, hubo un cóctel en el Hotel Costa Galana (su nombre deriva de una carta que Juan de Garay le escribió al rey de España desde la ciudad de Santa Fe, a la que había fundado, en la cual le relataba su recorrido por la campaña bonaerense y de una «costa muy galana» que por la descripción sería Punta Mogotes, en 1581).
Estaban los Scioli, Katz, Mirtha Legrand, varios periodistas, Santiago del Sel (CEO del Grupo Zurich que auspició el concierto), dominando la charla la diva rubia que hoy todavía hace sus almuerzos desde el hotel, como en sus mejores tiempos, cuando asediada por la gente, a veces le pedía la terraza a Adela Leloir para poder tomar sol con tranquilidad. Scioli, refiriéndose a Chapadmalal, señalaba lo oscuro que es el ingreso a esa ciudad, cuando ya se sabe -como él lo demostró en el Abasto- que las luminarias morigeran el delito. Gobernar es poner luz, repetía casi alberdiano, precisando que el haz trae público, la gente camina y hasta invierte.
Inclusive, como si fuera poco el consejo, dijo que está en tratativas para importar una tecnología china de iluminación de costo ínfimo para la vía pública.

• Katz parece que sonrió, en un aparte, cuando algunos periodistas le comentaron que Kirchner y Felipe Solá ya han decidido desplazar a Arslanian el mes próximo. Parece que a él, como a otros, no le sienta el funcionario. Mientras se deslizaba este anticipo, corrían versiones y nombres de reemplazantes posibles, los otros asistentes se dedicaban a precisar dónde va la gente en esta Mar del Plata fría. Al teatro, al cine, claro, también a tres shopping (uno ubicado en la ex Tienda Los Gallegos), y la sorpresa: visitan las ferias comunitarias -la más concurrida, en pleno centro, San Luis entre San Martín y Rivadavia-, ya que este tipo de experiencia, tan común en la provincia y en la Capital Federal hace unos años, jamás existió en Mar del Plata. Casi una réplica, más modesta, de fiambrerías, verdulerías, carnicerías y hasta ferreterías, como en ciertas ciudades de Europa.
El otro tema que movió el avispero de la reunión fue la polémica generada en la Defensoría del Pueblo marplatense, entre la titular y la adjunta. Es que la funcionaria de menor rango objetó un contrato municipal para que el estadio polideportivo sea rentado para «fiestas electrónicas». Su justificación: ese tipo de reuniones facilitan el consumo de drogas, sobre todo el éxtasis, ya que según ella -y varios más- esa música fue pensada para escuchar con asistencia de pastillas, con un liviano antidepresivo (como antes se decía que era más fascinante «2001: Odisea en el espacio», de Stanley Kubrick, si se la miraba con ayuda de un cigarrillo de marihuana). La cuestión es que la titular enfrentó la medida y se ha generado un pleito político, ya que la mujer que vetó las fiestas electrónicas pertenece a la agrupación de Luis Patti.

• La vida en los balnearios y en las reuniones se alimenta de diálogos sobre «un verano que no parece verano» por el continuo mal clima y el frío nocturno. Como hay poca playa, una multitud siguió este sábado la maratón que convocó a correr a casi mil personas. Hay reuniones sólo de mujeres y muchos asados como el realizado en casa de Julián de Diego con Jorge Shaw, nieto del fundador de Pinamar, y su esposa Tessi; el destacado abogado cordobés Altamira Gigena, su colega laboralista Gonzalo Vázquez. (A propósito de este apellido: le aclararon a los periodistas de este diario que Mario Vázquez y no el conocido Amadeo Vázquez está en Pinamar. También que el restorán «La Carreta» es de Cristina Altieri). Muchos chistes cordobeses tras deglutir una entrada de ventisca de atún, un asado completo y de postre frutillas con crema, tortas y frutas. Se habla de las ausencias de Pinamar esta temporada, por caso el ex gobernador radical de Río Negro Pablo Verani, que encabezó un fracasado intento alfonsinista de disputarle la conducción del partido al mendocino Roberto Iglesias. Verani este año alquiló su casa y enfiló para otros lados, como Eduardo Duhalde, que la vendió directamente.
Se habla del espectacular desfile del creador de moda Roberto Piazza, de la presencia de Natalia Fassi -fue belleza en el programa «Polémica en el bar» de Gerardo Sofovich y novia por días del futbolista Carlos Tévez-. Hablando de Sofovich, desde Punta del Este vigila sus exitosas obras montadas en Mar del Plata mientras deglute asados (no le gustan los que los organizan sin chimichurri) y se lamenta que son nocturnos y tiene que andar mirando de reojo los partidos en que juega Boca.

• Siguen siendo exitosos los programas de Chiche Gelblung que graba en un balneario a metros de su carpa. Esta vez llevó al médico Alberto Cormillot, que admitió para la TV que a los que no tienen voluntad para comer poco y seguido les recomienda una pastilla que el toma, «Orlistan». Otras novedades de este médico -se siente satisfecho porque uno de sus discípulos hizo adelgazar a Susana Giménez- son que las almendras son anticancerígenas e insiste en comer poco pero seguido. Otra novedad es un médico, Alejando Besteiro, que arremete con kayak en pleno mar.

• Vamos a terminar con un chiste sutil. Un hombre amasa una gran fortuna, pero es tan avaro que en su lecho de muerte obliga a su mujer a prometerle que lo enterrará con todo su dinero. La mujer asiente. Poco tiempo después, el hombre fallece, y antes de que se cierre el ataúd la esposa coloca una pequeña caja adentro. Termina la ceremonia, la mujer vuelve a su casa y la acompañan sus mejores amigas. Una de ellas le dice:

-No habrás sido tan bruta de cumplir con la promesa...

-¡Claro que sí! Yo soy profundamente cristiana, y no podía violar una promesa hecha a un moribundo. Por eso conté la plata y eran 14.327.823 dólares.

-Pero en esa cajita que pusiste no entra semejante monto...

-Exacto: después de contarla la deposité en mi cuenta e hice un cheque por toda la cantidad, y lo puse en la cajita: si este mal nacido puede cambiarlo en el lugar adonde va, que se la gaste toda...

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