2 de abril 2007 - 00:00

Charlas de quincho

Primero de dos fines de semana largos con abundancia de quinchos (que continuaremos mañana): comenzamos con un cóctel en territorio diplomático, donde se presentó el enésimo libro de un ex funcionario y animador de TV. Más allá de la farándula presente, interesaron algunos comentarios sobre dos resonantes casos policiales (uno de ellos, también político). Continuamos con singular cumpleaños del hijo de un sindicalista, prolífico en datos políticos, para terminar con una reveladora mesa peronista en un restorán del centro. Veamos.

Agape en la Embajada deEspaña por nuevo libro de«Pacho» O’Donnell. Izq,el embajador RafaelEstrella y el vicepresidenteDaniel Scioli, con la estrellade la noche. A la der., elgobernador de San Luis,Alberto Rodríguez Saá,con el autor.
Agape en la Embajada de España por nuevo libro de «Pacho» O’Donnell. Izq, el embajador Rafael Estrella y el vicepresidente Daniel Scioli, con la estrella de la noche. A la der., el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, con el autor.
  • Social, más que histórico o literario. Como la nueva Argentina. O el nuevo mundo. Así se presentó un libro en la Embajada de España, cuyo titular, Rafael Estrella, considera más importante tratar cuestiones culturales (la cultura, para él, es Joan Manuel Serrat) que el pleito fronterizo entre la Argentina y Uruguay o la ocupación accionaria de Repsol YPF por algunos con nombres argentinos y sostén económico de otras tierras (eso sí: con seguridad se llamará « argentinización»). Estos temas aburridos no le sientan al embajador, un político -¿qué es peor, político o diplomático?- dispuesto a durar. Claro, lo bien que vive alguien que percibe euros y gasta en pesos (como tantos otros embajadores). Vistió entonces la embajada para el evento cultural de la new age, casi como si fuera Punta del Este en verano, con Graciela Borges, Gino Bogani, Martha Bianchi, Enrique Llopis, Grace Wilmot, Mariana Arias, Carmen Yazalde y el gobernador de San Luis, Alberto Rodríguez Saá, ya involucrado con el sistema de la farándula -recordar que ha hecho una puntana Hollywood de estrellas cinematográficas en su provincia- como altri tempi el empresario Cristiano Rattazzi, en esta ocasión sin compañía.   

  • Para completar la reunión con buenos bocaditos y cazuela, mejor regada para la foto correspondiente con elixires que se suponen milagrosos, aun en la gente de edad, llegó Daniel Scioli, beneficiario absoluto en estas lides: ha hecho carrera, sólo para el éxito, gracias al pegoteo con estas figuras. Parecía el que más justificaba la presencia, aunque estaba irritado por la lluvia que lo empapó, a pesar de custodios y guardaespaldas. Habló poco, no quiere cometer errores y su última aparición en el programade Mariano Grondona no le granjeó sonrisas (en el gobierno, claro, ya que la gente hoy le aprueba todo).
    Mientras, el grupo Setenetos interpretó alguna muñeira que ni los descendientes de gallegos disfrutan. Hubo otras incursiones musicales, incluyendo en ese rubro los discursos del propio embajador, el del editor del libro (Pablo Avelluto), las lecturas de la Borges (todo lo que ha hecho con la boca siempre ha sido elogiado) y del derviche Lito Cruz, quien para demostrar que es un artista se olvidó los papeles. Todo para congraciar al autor, Pacho O'Donnell, quien suscribió el libro que presentaban: «Patrias lejanas» (maravilloso periplo del psicólogo quien saca libros más que los conejos crías, de todas las tierras, años, décadas o lustros).

  • Claro que, entre esas 200 personas, más de dancing o entrega de los Oscar que de tertulia literaria, uno podía escuchar diálogos. Algo local, como la extendida presunción de que el caso de María Marta García Belsunce -por el juicio público- ha comenzado a tomar un cariz poco sospechado, de indudable efecto sobre la responsabilidad de la familia (no sólo el esposo de la víctima, Carlos Carrascosa, sino también su cuñado y hasta la hermana). Nadie entiende aún la suma de mentiras, deslices e imprecisiones en las que aparecen involucrados, más allá de que no se encuentre ningún elemento condenatorio. Porque, si bien es cierto que se comprobó la mendacidad de un vecino sospechoso ( Pachelo, quien dijo que no estaba en el country cuando en verdad estaba), más inexplicable se vuelve la sucesión de mentiras dentro del grupo familiar. Obvia la suspicacia sobre un extraño, con antecedentes de hurto además, tal vez entendible sus falacias; pero, los parientes, los doloridos íntimos, ¿por qué mienten?   

  • Si esta intriga policial interesa, otra más brutal y dramática relató un español. Es la historia de Juan Ignacio de Juana Chaos, el más famoso terrorista de ETA, contra quien se han realizado marchas comparables sólo con las del Papa, y tiene convulsionada políticamente a la Península. Este guerrillero-terrorista ( calificación que quizás ofende al presidente Kirchner) es hijo de un médico que, durante la Guerra Civil, sirvió como teniente de Francisco Franco y, por su coraje, hasta obtuvo cuatro condecoraciones. Luego, ingresó a la Falange y se casó con una mujer que era hija de otro comandante franquista. Ese era el hogar del combatiente de la ETA, quien además se crió entre guardias civiles -el padre tenía consultorio en San Sebastián, al lado de una dependencia de ese instituto- y fue agente policial de la Ertzanintza, organismo instruido para combatir al terrorismo por los británicos y la Mossad.

  • Luego de unos años, De Juana se esfumó en la clandestinidad, hasta reaparecer acusado y detenido por 25 asesinatos (l987). Desde entonces, la madre no volvió a verlo jamás en libertad y lo visitó más de l50 veces, cruzando toda España, sin mencionar frente a él la palabra ETA y presentándose en el penal con su hija -casada con el hijo de un militar asesinado por la organización que integra su hermano, luego viuda porque a su marido militar también le pegaron un tiro en la nuca los de la ETA-, orgullosa de su padre, de su marido, cumpliendo con su hijo (al cual, además, le pasaba una parte de su pensión). Así hasta 2005, cuando De Juana Chaos cumplió su condena gracias a las benévolas leyes de Franco. Pero, claro, en esos nuevos tiempos había otras normas más estrictas de la democracia, hubo oposición a su libertad y él, como represalia, inició una huelga de hambre. Duró hasta la extenuación, el gobierno de Rodríguez Zapatero se apiadó de su estado y decidió mandarlo al domicilio familiar, pero estalló el escándalo y el preso, además no podía salir del hospital por la fragilidad de su estado. Mientras, en el País Vasco, dicen que De Juana es un «héroe», donde hace poco murió su madre y los seguidores de ETA le escribieron poemas y notas por su abnegación con su hijo. Justamente a ella, que se prohibió colocar la palabra ETA en sus labios.   

  • Cumpleaños burrero, al menos por la sede: un stud, el Panamericano, en San Isidro. Asado provisto en un lugar exquisito de Palermo, quesos y fiambres de la zona norte, más un matambre casero con la calidad ancestral de los que se apretaban con un cajón de sifones. Claro que esa música de la cocina familiar de los 50 no era reconocida por el festejante, el treintañero Jorge Triaca, economista y político hijo del sindicalista del mismo nombre, padrino de la fiesta. Cada tanto algún relincho o la explosión de una coz contra las maderas de los boxes de los cracks equinos estacionados en el lugar -al menos es la idea de sus fanáticos propietarios- sacudía la monotonía de números fiscales y de la política (encuestas) con la que danzaban economistas ( Pablo Censón, Luis Secco), ex funcionarios (Christian Colombo), abogados (Luis Negri, Enrique Strega, Roberto Martínez), empresarios como Pablo Elías, Chiche Pelusso y Tomás Sánchez de Bustamante (OSDE), embajadores como Archibaldo Lanús, observadores como Alejandro Rozitchner, Mario Baizán, Sergio Berenstein, políticos ( Eugenio Burzaco y Daniel Trabado, íntimo de Juan Carlos Blumberg) y sindicalistas (Rubén Bassi del gremio de cantantes, Vicente Mastrocola de Plásticos y Oscar Mangone de Gas del Estado, al que Julio De Vido riega y adoba todas las semanas como a los de la electricidad o el petróleo).

  • Resumen económico: Kirchner desestimó el semáforo amarillo por culpa del crecimiento del gasto, el aumento de la inflación, la crisis en las provincias y el descontrol de precios. Si ése es un regalo para su mujer candidata, es uno de los peores obsequios que le ha brindado. Y de lo político, la realidad de que Cristina de Kirchner y Daniel Scioli disputan el mismo espacio social, en el que el vice saca más ventajas que la primera dama (lo que no es beneficioso para el narcisismo santacruceño). Más: en ese espacio no se distingue, inclusive por las características de sus últimos viajes, que uno se postule para gobernador y la otra para Presidente. Al contrario, ambos actúan como si ya fueran jefes de Estado.   

  • Trabado, amigo y socio de Blumberg desde antaño, se inflaba cuando le decían que el ingeniero ya dispone de 20% de los votos en la provincia de Buenos Aires sin haberse aún lanzado. Agradecía los datos y, por su lado, señalaba que investigaban vida y milagros de sus futuros oponentes, una forma de confrontar a Blumberg con ellos (en ese aspecto, al parecer, han descubierto algunos lamparones en la carrera deportiva de Scioli). Más interesante fue, sin embargo, cuando se detuvo en una revelación: ¿por qué el ingeniero es tan mal negociador o, al menos, dilata tanto el cierre de sus negociaciones? Explicaba Trabado que Blumberg vive acosado por una realidad, la funesta negociación que mantuvo telefónicamente con los secuestradores de su hijo. En esa ocasión, no se perdona, le hizo caso a los policías y, según entiende, haber optado por el consejo de terceros le ocasionó el mayor daño de su vida ( resulta emocionante, a su vez, el relato del propio Blumberg sobre los últimos tres años de su hijo Axel, cuando más se vincularon entre los dos, debido a que el joven había empezado a trabajar con el padre en la fábrica). Por lo tanto, hoy por hoy, casi no acepta concesiones.

  • De ese instante al festejo con la torta y un Rozitchner que se imaginó con 20 años arrojando agua sobre los invitados, luego de sacudir botellas de soda como si fuera champagne y, él, un triunfador del último Gran Premio de Fórmula Uno. Tiempo para curiosear los regalos, libros («Diario de un genio» de Salvador Dalí y «30 mil años de arte de caballos»), algún suéter, corbatas varias y una armónica, debilidad musical del cumpleañero -atención de Mangone-, quien asegura que ese instrumento le ha servido (como si fuera Bob Dylan) para conquistar mujeres. Lo mejor de la noche fue que, al abrir los obsequios, también Triaca pretendió conocer el aroma de uno de los perfumes recibidos, el cual para su ingrata sorpresa -ni hablar de la perplejidad de quien lo había regalado- estaba casi consumido, posiblemente usado. Típico de un peronista, corearon entre todos.   

  • Un especialista en temas militares, como éstos ya no figuran en la agenda argentina -basta ver, simplemente, lo que ocurre con la seguridad aérea-, se dedicaba a la puntillosidad de ciertas anécdotas. Por ejemplo, el viaje del general Roberto Bendini al Sur -región que lo apalancó para el ascenso-, especialmente a Río Gallegos, donde mantuvo contacto con el juez Losada, magistrado que arbitró en dos causas notables: una, la eximición del militar en causas que parecían condenarlo, la otra en la eximición de culpas en los fondos de la provincia de Santa Cruz que fueron derivados al exterior. Casi un modelo de Justicia para el actual Consejo de la Magistratura. Tanta alegría por encontrarse con amigos -aunque la mayoría ya se mudaron con Kirchner a Buenos Aires- igual no le compensó un lamento que despliega en todos los rincones, casi lloriqueando: es que desde hace seis meses está privado del helicóptero de la fuerza, un Bell 212 AE 250, ahora configurado como ejecutivo, el cual se instaló en El Calafate para disposición de la pareja presidencial, que lo utiliza como propio (quienes sí están contentos, aseguraban, son los integrantes de la tripulación: cobran viáticos especiales, acumulan horas de vuelo y, en general, no tienen demasiado trabajo). Si había caras de sorpresa cuando se descubrió el perfume usado, no quiera imaginarse la conmoción en los rostros cuando se narraron estas minucias del poder castrense y del manejo de los bienes del Estado. Por fin, todos perdieron crispación, ya que los sindicalistas predilectos de De Vido sacaron guitarras y alegraron la fiesta con tangos y folclore. Triaca junior tuvo la delicadeza de no utilizar su armónica.

  • En la mesa peronista de «Chiquín», de pronto, apareció uno que habló bien del gobierno. Casi como sacarse el gordo de Navidad. Moisés Ikonicoff se pronunció -a su estilo, que no es el que le enseñaron para las tablas, con la dicción algo tropezada y amenazando de lluvia salival a sus vecinos- a favor de la expulsión de varios técnicos del INDEC. «Yo los sufrí en carne propia -dijo, cuando estaba en el gobierno menemista-, son unos extorsionadores, me parece bárbaro que los hayan rajado. Son todos iguales», añadió arrastrando el «son» hasta el hartazgo barrial, olvidando su raíz docente de La Sorbonne. Así de sencillo, estaba por la supresión de todos. Sin conocer caso por caso o la índole del reclamo de los técnicos (al margen de los matices sindicales del INDEC, con fuerte presencia de un sector izquierdista, la cuestión es que se expulsó gente que se negaba a modificar los índices de precios, incluyendo a un peronista como Lelio Mármora, el titular). Además, la utilización del término «bárbaro» en la boca de Ikonicoff encajaba con el invitado al almuerzo, Julio Bárbaro precisamente, quien se llevó el dominio protagónico de la palabra con definiciones tipo «estoy viejo para ser un chupamedias y viejo también para rebelarme». Entusiasmaba lo que se venía.   

  • Al responsable del COMFER lo esperaron con unos hongos rellenos, un vacío al horno con papas, luego budín de pan con crema, menú insuficiente para paliar la amargura expresada por el funcionario. Quien, apenas se sentó, en tono confidencial, reveló: «Vengo de un desayuno en el que me mataron». No le iba a pasar lo mismo en el almuerzo, en el que evitaron fulminarlo sus condescendientes compañeros, Duilio Brunello, Ana Kessler, el «Pato» Galmarini, Nicolas Weisvassing, María Teresa González Fernández (quien, como siempre, genera observaciones: una, porque no admite si irá o no en la lista de Telerman en la Ciudad y, otra, porque sostuvo que «a Felipe (Solá) no lo entiendo», como si tuviera un deber pendiente con alguien del que ya está separada hace años), Mario Burkun, Antonio Cafiero, Osvaldo Papaleo y Lucas Marisi, entre otros.

  • Dijo Bárbaro, casi sin defenderse, que en el desayuno previo le habían reprochado -como si fuera una decisión personal- que hubiera sacado del aire las señales de CNN Internacional y de BBC para introducir, en su reemplazo, la del canal oficialista «Encuentros». Más irritación había en la mesa debido a que esa nueva señal se divierte entregando a difusión un documental -entre otros cuestionables- de Pino Solanas, titulado « Memoria del saqueo», que habla de la cloaca de los 90, de la década de la entrega, de los años siniestros, cuando la mayor parte de los comensales fueron legisladores o funcionarios en ese período de la vida política argentina. Para Bárbaro, el comentario más duro de escuchar era el siguiente: «En definitiva, se pierden vínculos con el mundo -como son la CNN y la BBC- y a cambio se le deja al país una máquina de propaganda kirchnerista. No sé si ocurre esto en Cuba». Y no es porque el funcionario deteste todo lo que ocurre en ese país: si detesta, se supone, el unicato del mensaje, la efímera doctrina de un solo sector.   

  • Por suerte para aquellos menos apasionados con lo que transfiere la TV -Bárbaro se permitió también alguna información cierta sobre dificultades de acefalía en el monopolio «Clarín»-, a medida que avanzaba el almuerzo hubo sabrosos diálogos sobre el peronismo y sus integrantes, pasados y presentes, casi siempre ausentes. Quizás lo más delicioso de la historia peronista. Por ejemplo, algún viajero contó que María Estela de Perón, la misma que cada l5 días debe concurrir al juzgado por su proceso de extradición, padece un cuadro depresivo complicado, ya que si bien podría retirarse hacia las playas de España, donde sería menos observada por el periodismo, se resiste y permanece encerrada, muda, en Madrid. Y agregó: tiene trastornos bipolares agudos (novedad médica que, en rigor, para los presentes -y el resto de los argentinos- ya había sido descubierta cuando estuvo al frente del gobierno en la década del 70). Bárbaro, a pesar de su reconocimiento inicial sobre el chupamedismo y el vacío de rebeldía, no tuvo empacho en expedirse sobre dos personajes cuya sola mención no deben compartir la Casa Rosada. Primero, calificó a Carlos Grosso -entre otras ponderaciones- como «un gran peronista», mientras sobre el embajador argentino en el Mercosur, Carlos Chacho Alvarez, emitió una definición no demasiada elaborada ni sutil: «Ese es un pelotudo». Más que asentimientos, arrancó aplausos, tal vez porque uno en Montevideo cobra todos los meses, en dólares, juega al tenis la mayor parte de los días y en sus ratos libres, cada tanto, hace docencia con ciertas figuras del gobierno,mientras la mayoría de los comensales cultiva obligadamente la actitud del famélico que, tras el vidrio de la rotisería, apoya su nariz sobre el vidrio observando el pollo asado que no se podrá comer.

  • Después se escuchaban anticipos sobre los próximos comicios, desde «el flaco se lleva todo», es imbatible, a si Telerman (Jorge) y Macri ( Mauricio) terminan en una segunda vuelta en la Capital, el curso de las elecciones luego puede ser diferente: habrán triunfado opositores (como dice Ricardo López Murphy) y entonces la población advertirá que el kirchnerismo no es la única salida, teoría ésta que despertaba más optimismo que fe. Luego, anécdotas atribuidas al Presidente, como su reacción ante la opinión de un funcionario al que muchos, por su eficacia, consideraban imprescindible.

    - ¿Y por qué es imprescindible?, habría reclamado Kirchner.

    - Bueno, porque el ministerio o la oficina no funcionaría sin él.   

  • Respuesta que, al parecer, desató su ira: «No entienden nada, ¿cómo puede ser que el ministerio no funciona sin él? Eso quiere decir que en todo este tiempo no fue capaz de organizarlo para que sus funciones sean prescindibles. Lo que quiere decir que se dedica a una sola actividad: a la extorsión, a la extorsión de que en esa área no se puede vivir sin él.

  • Vamos a terminar con un chiste de la línea suave.

    Néstor Kirchner descubre un día que la Casa Rosada está repleta de cucarachas y ratas. Desesperado, les dice a sus colaboradores que convoquen al mejor desinfectador (varios habían fracasado antes) y le ofrezcan lo que él quiera si es capaz de dejarla limpia. A los dos días llega un hombre, pide que le muestren el lugar, y luego le reclama al edecán que le busque la cucaracha más chiquita que encuentre. El edecán se la trae, el hombre la toma entre sus manos, le habla al oído y la deja en el piso. La cucaracha se encamina hacia la puerta, y detrás de ellas todas las cucarachas de la Casa Rosada.

    Kirchner, que había presenciado el experimento, está encantado, y le pide al hombre que haga lo mismo con las ratas. El desinfectador vuelve a reclamar la rata más chiquita, le habla al oído, y todas las demás desaparecen detrás de ella. Kirchner besa al hombre, lo abraza y le dice que le pida lo que quiera. Y el hombre dice: «Tráigame al peronista más chiquito que encuentre».
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