Charlas de quincho

Secciones Especiales

Un senador de ultramar congregó a sus amigos en su festejo, aunque debió asimilar ausencias notorias. El conflicto del campo y sus posibles derivaciones ministeriales -algunas francamente poco probables- fueron temas obligados, así como la queja del electo por la falta de despacho y la insuficiencia del pago a su labor. Sin olvidar los casos de ministros municipales en problemas, posibles nombramientos en embajadas y hasta gestiones internacionales al más alto nivel. Hubo también un cóctel con un ilustre Premio Nobel de Economía estadounidense, más escuchado en el mundo que aquí. Y una reunión de inversores en arte en el Sur, desvelados tanto por los desequilibrios de ese mercado como por romances que no fueron. Cumpleaños en un hotel, por último, de la esposa de un ex ministro, sin presencia de los clientes de éste. Veamos.

  • Se imaginaba otra concurrencia, más vasta. Y conspicua. A pesar de haber triunfado en las últimas elecciones como legislador italiano («el más votado de ultramar», como presume), Esteban «Cacho» Caselli no logró las adhesiones públicas que requería. No hubo obispos del fuero que más domina, apenas sotanas de menor graduación.
    Tampoco llegó Adalberto Rodríguez Giavarini, por quien se retrasó la cena para ver si aterrizaba a último momento, y ni siquiera hubo telegramas de disculpas de los magistrados activos en la Justicia -a la que se invitó casi en masa-: sólo se acercaron retirados como Jorge Urso y Jorge Casanovas, y uno con cargo público bonaerense, Carlos Stornelli, militante ante cualquier convite social debido a la ansiedad por encuestar su destino con ajenos (se retiró, discreto, en un Passat, parece haber abandonado su humilde descapotable blanco). Faltaron otros que en el pasado se asociaron con Caselli, Carlos Ruckauf por ejemplo, como si la historia para él comenzara de nuevo desde que gana 14 mil euros por mes y consume 35 mil por viajar ida y vuelta todas las semanas entre Buenos Aires y Roma.
    Tampoco estuvo Daniel Hadad, a esa hora cenando con los animadores televisivos de su grupo y el ministro Julio De Vido en «Nectarine», todos buenos gourmets, seguramente para hablar de la gastronomía moderna del hijo de Carlos Pedro Blaquier (empresario que, por otra parte, ha hecho su tradicional aporte patriótico para el Pacto del Bicentenario de la señora de Kirchner: pidió reconocimiento para el ajuste por inflación de las empresas, pagar menos impuestos).
    Aun así, el nuevo delegado de Silvio Berlusconi reunió más de 150 personas en la Asociación de Magistrados, con muchos italianos o pseudopeninsulares no demasiado conocidos, más bien punteros de su campaña, y personajes como Juan Carlos Blumberg; Ramón Puerta (quien le aportó votantes del nordeste y del sur de Brasil al senador); Abel Posse; Juan José Alvarez; Mariano Mera Figueroa; Mariano Caucino; Diego Santilli, con su escotadísima esposa Nancy Pazos; Lily Sielecky, sin pensar en escotes para exhibir atributos; Bruno Quintana; Juan Scalesciani (dueño del Hyatt de Posadas, con quien Caselli siempre pareció vinculado); Vicente Massot, el segundo jefe de la SIDE en tiempos de Eduardo Duhalde; Oscar Rodríguez; Rodolfo Vacchiano (artesano electoral en Rosario, clave para los comicios); Lucas Marisi; Diego Guelar, el ya oscurecido Osvaldo Mércuri; y, por supuesto, los hijos del autohomenajeado: Antonio y Patricio, cultores de la actividad diplomática, política o futbolística. Según los resultados.   

  • Hubo cuatro platos abundantes pero prescindibles -vitel toné, ravioles, pollo al horno relleno y cargado con una salsa blanca- y un clásico helado, también un cantante de tangos en el final que alteró los nervios de quienes, en general, están más cerca de la conspiración oral que de la atención musical. Aun así, infinidad de versiones sobre el litigio con el campo y, sobre todo, la eventualidad de que Sergio Massa, hoy intendente de Tigre, reemplace a Alberto Fernández en la Jefatura de Gabinete. Versión largamente repetida en la semana, pero con escasa solidez. ¿Supone alguien a Cristina de Kirchner sin su Fernández preferido en el gobierno?, es el primer interrogante sin respuesta. Otro más: ¿se puede pensar en un cambio decidido por el matrimonio cuando el matrimonio nunca cambia a nadie a menos que exista una causa mayor?
    Ciertas o no estas limitaciones, se conjeturó que el rumoreo sobre el ascenso de Massa proviene de esas intervenciones de Néstor Kirchner en Olivos, cuando juega a la pelota con un grupo selecto de mártires y, en ocasiones, le dice en voz alta al intendente: ¿No te cansaste de estar en esa Municipalidad, no es hora de cambiar? Lectores de esas nimiedades, los pingüinos «nyc» (nacidos y criados) del poder -ardientes cuestionadores de Fernández- engordan con estas palabras y han hecho prosperar la versión de un posible ascenso del ex jerarca de la ANSeS a caballo, claro, de ciertas defecciones del jefe de Gabinete (o, más claramente, de las desautorizaciones casi públicas que en el pleito campestre el ex mandatario le impuso al funcionario).
    No alcanzan esas presiones para la remoción de Fernández, insistían unos, pero eran jaqueados por otros datos: no se olviden de que Kirchner lo ha usado a Massa para negociar con Julio Grondona la comprometida situación de Racing -el intendente, como se sabe, tiene vara alta en su club, Tigre, el cual tuvo rol estelar impensado en el campeonato pasado, lo que sólo se logra con la bendición del zar de la AFA- y también participó en gestiones con gerentes del monopolio «Clarín» para morigerar la batalla del gobierno con el grupo. Y Massa, por supuesto, no actuó por su cuenta. Otra información: Fernández hoy parece excluido de la transacción entre la Administración Kirchner y las corporaciones (CGT, UIA, Cámara de la Construcción, Cámara de Comercio, etc.) que terminará, si se puede, en ese prometido pacto del Bicentenario como salvador de la actual República. Esa esperanza de la señora Cristina -que el crítico menos versado calificará de «huida hacia adelante»- para volar en una altura superior, lejos de las turbulencias que padecen los aviones de poco porte (o sea, el conflicto con el agro).

  • Había interés en la reunión por ese Massa poco conocido, quien, se dice, ruega que no lo saquen de la Intendencia: «Ya estuve en la ANSeS, en la época de las buenas noticias, ahora no sé si me conviene otro tipo de ascenso. La suerte no dura eternamente», le atribuyen. Pero su influencia en Kirchner es evidente: lo nutre de noticias y comentarios del peronismo a las que accede por ser yerno del «Pato» Fernando Galmarini, quien ha vivido de cosechar esa información partidaria, y de la multipartidaria constituida en la ANSeS luego de varias capas geológicas de distintos partidos en esa institución. Pero Massa, además, es contador, de iniciación política en la UPAU de Alvaro Alsogaray, con buena relación con economistas reconocidos de otros sectores -Roque Fernández lo ha elogiado por su prolijidad-; más de una vez ha llevado papeles que el propio Kirchner utilizó para confrontar con los de Martín Redrado y de algún otro que pase por el Ministerio de Economía. Hoy, se dice, ha recuperado otra vez la ANSeS: logró ubicar en un cargo expectante a Armado Boudou, un CEMA-boy de los tiempos de Carlos Menem, a quien él conservaba como gerente general y ahora es casi el segundo de Claudio Moroni. No es menor el dato: desde ese lugar se mantiene una red con los medios de comunicación, tema que a Massa -como a cualquier político- lo deslumbra. Por fin, para definirlo, uno de los asistentes utilizó una cruda redacción: «Es una fabricación absoluta. Fue fiel diputado de Eduardo Duhalde y, luego, incondicional kirchnerista. De vecino de San Martín pasó a ser intendente de Tigre, y de la UCeDé saltó al peronismo. Hoy, si le preguntan, puede ufanarse: «Ya no soy solamente el yerno del Pato». ¿Será ese hombre el próximo jefe de Gabinete?   

  • Mientras esto se discutía, Caselli jugueteaba con un rosario como si fuera un amuleto para dejar de fumar. Explicaba otra historia: «Para mí, es mágico. Perdón, milagroso, me lo regaló Juan Pablo II y estoy convencido de que me hizo ganar la elección». Había varios envidiosos dispuestos al hurto, gente que por un triunfo electoral ha cometido peores acciones que robarse un rosario. Para pecados, Caselli se lo ofreció a Puerta, «por si querés ser candidato a algo».
    Entretanto, confesaba que iba a estudiar italiano. ¿Cómo, no sabés?, le preguntaron, para escuchar su respuesta: «Y, algo me arreglo, pero en el Parlamento hay que saber hablar bien, caso contrario me van a cuestionar por no expresarme con fluidez, son gente sensible, corazón» ( expresión característica que utiliza hasta el hartazgo). Confesó que haría cursos acelerados, casi como su ex amigo Ruckauf, quien por un error declaratorio de Menem no fue embajador en España, sino en Italia. Además, Caselli reconoció que Berlusconi todavía no le aprobó el nombramiento de uno de sus hijos como subsecretario (de algo, por supuesto), a pesar de que «lo vi dos veces» (lo cual sorprende, ya que si en dos reuniones no tuvo éxito admite que su capacidad extractiva ha disminuido). Se quejaba también de que no tiene despacho (hay muchos que están sin ubicación, típico de la burocracia italiana: se preocupa más por elegirlos que por ubicarlos para trabajar) ni le alcanza el sueldo, ya que al gasto complementario de los viajes de fin de semana Buenos Aires-Roma le suma lo que le cuesta el traslado de Castel Gandolfo -allí tiene un «palazzo» al lado de la residencia veraniega del Papa- al Parlamento, un viaje eterno por el tráfico. «Voy a tener que alquilar un departamento, así no puedo vivir. ¿Me entendés, corazón?» Hay que comprender sus dificultades, sobre todo, aquellos que tenemos corazón.
    Puerta le hacía propaganda a Mauricio Macri: «Está primero en las encuestas», juraba, mientras recibía críticas por la demora en el plan de bacheo o las renuncias cotidianas de sus funcionarios. Todo cambiará pronto, cree el misionero, en pocos meses se observará el resultado creciente de su gestión. Otros, casi accidentalmente, le pronosticaban problemas al titular de Educación, Mariano Narodowski, quien no se lleva bien con los supervisores y al cual, en general, se lo cuestiona por ciertos hábitos felpudistas: como Macri firma sus resoluciones como Mauricio, aplicando luego el sello de jefe de Gobierno, este Narodowski firma como «Mariano» sus resoluciones. Guelar, para seguir con Macri, sostenía que él le recomendaba no tenerles miedo a los Kirchner y que haga política en lugar de municipalismo. Igual, Puerta replicaba: «Van a ver cómo algunos referentes de la Carrió luego vendrán con Mauricio». Aludía a propios como Leguizamón, Archibaldo Lanús y Moisés Ikonicoff, de quien varios de los presentes afirmaban que comparte psicólogo con la creadora del ARI. Después, discursos, el gesto de «Cacho» diciéndole a Puerta que sea candidato en 2011 y el planteo de que el peronismo está comprometido en 2009. Se rebela al oficialismo o pierde en Capital (Carrió), en Buenos Aires (Margarita Stolbizer) y en Córdoba (Luis Juez), por no hablar del desastre en Santa Fe, presagiaban para iniciar una discusión hasta que apareció el cantante: Hugo Marcel, un tanguero arrancado de un pasado anterior al menemismo pero que supo animar fiestas del riojano, ese escalón que también precipitó hacia arriba el destino de Caselli.

  • La música y cierto ruido impidieron que aun en los corrillos importantes se escuchara lo siguiente:

    . Aníbal Ibarra, al parecer, podría seguir como embajador argentino en Paraguay (él es nacido en esa tierra, por otra parte). Dicen que en la Cancillería ya se diseñó el pliego para que lo acepte el gobierno de Asunción.

    . Aunque los pagos prenseros de Carlos Slim afirman que el tema no se comentó, los conocedores aseguran que el millonario mexicano le pidió a Cristina de Kirchner -cuando la entrevistó la semana pasada- que apoyara su proyecto de instalar al español Felipe González como presidente de la Unión Europea, un cargo superlativo que debe imponer la nueva Constitución del viejo continente. Garantiza Slim que Nicolas Sarkozy apoya esa iniciativa, lo cual podría ser bienvenido por Cristina: hoy Francia plantea que la Argentina debe ser portavoz del continente sudamericano, ya que Brasil ha desarrollado demasiado poder (obvio, y guarda mejor vínculo económico con los alemanes). Como se sabe, el ex premier socialista español se gana la vida como asesor de Slim desde hace varios años y, si lo nominan, será una suerte de emperador para ejercer presiones y conseguir negocios. No es lo que busca Slim, claro, sólo un mejor lugar para su empleado -compite hoy contra el británico Tony Blair-, quien departe intereses con un argentino también relacionado con el mexicano: el embajador Carlos Bettini, quien por supuesto no se ha formado en la carrera ya que en esa actividad no suelen permitirse ciertas facilidades que sí ha ejercido el representante argentino en Madrid. No se sabe si Cristina, a cambio, le reclamó algún favor a Slim, el hombre más temido por la corporación de «Clarín» como competidor.   

  • Conferencia y cóctel, poca difusión de una visita que tal vez merecía otro cuidado: Edmund Phelps, Premio Nobel de Economía en 2006, más escuchado en el mundo que Joseph Stiglitz, ese otro Nobel que ilumina a Cristina y al cual no sólo objetan por la cordura los liberales: también Guillermo Moreno, en su mejor estilo, suele calificar a Stiglitz. A Phelps lo convocó, casi extrañamente, una universidad pública (la maestría que dirige el abogado Juan Sola), disertó justamente en la Facultad de Derecho y con exposiciones previas de Mariano Grondona, Juan Carlos Conesa y Rosendo Fraga. Interesante: Phelps está contra los controles de precios, quizás una de las razones por las cuales no se entrevistó con la Presidente.
    Grondona planteó la línea institucionalista de Phelps (sólo esa vigencia permite un desarrollo económico sostenido), Conesa -apoyándose en Max Weber- adhirió señalando que el gobierno argentino iba en contra de esa corriente, y Fraga destacó tres puntos de la tesis del Nobel: 1) las expectativas son clave para la tasa de inflación; 2) las formas corporativas frenan la economía; y 3) es mejor subsidiar a los indigentes que imponer controles en la sociedad. Con esos datos, tal vez, Moreno también estaría en contra de Phelps. Es probable que esté en contra de todos los Premios Nobel de Economía.

  • Mucha teoría tal vez, datos en cambio en el cóctel. Había quienes sostenían que un banquero le dijo al ex mandatario Kirchner que, de seguir la salida de dólares -y la no renovación de depósitos-, quizás la Argentina asistiera a una crisis financiera en pocos meses. Dependiendo de la velocidad, claro. Alguna discusión al respecto, poco temor porque la sola posibilidad de un arreglo con el campo provoca suba de títulos y cierto desistimiento en la compra de dólares. Pero, naturalmente, si prosigue el conflicto, la cuestión puede complicarse. Otros banqueros insistían en que el gobierno debía asumir una batalla contra la inflación para no lastimarse -en el sentido de Phelps, obvio-, mientras otros aseguraban que ya no hay mayoría en el Congreso para condenar al campo, aunque sí para designar a jueces subrogantes (con lo cual, de hecho, 40% de esos nuevos es colocado por el Ejecutivo). En contra de lo que propiciaría Phelps, aunque debía aceptarse que sus consejos se vertieron en un aula pública, estimulada por el propio Estado.   

  • No sólo la pintura argentina está barata, también la del continente, por no hablar del vino. Así, al menos, se expresaban algunos inversionistas que viajaron a Bariloche para observar una colección en el hotel El Casco. Difícil traslado (debieron hacer 500 kilómetros por tierra), ya que los aviones se suspendieron (dejaron de recibir 150 vuelos, 28 mil pasajeros perdidos) por culpa de las cenizas. Las compañías, furiosas debido a que para algunas ese viaje representa 50% de su actividad (LAN) y, además, porque deben pagar el alquiler de los Airbus (220 mil dólares todos los meses). Claro, una turbina cuesta un millón y medio de dólares y, por las cenizas, se recalientan, se corroen, se les achica la vida útil. En Bariloche hasta el Llao Llao penaba -le dio vacaciones a parte del personal y a otros les hizo usar el spa para que se entrenaran-, y también El Casco padeció lo suyo, aunque los invitados le vaciaron parte de la bodega. Inversores que esta semana, en Manhattan, pugnarán por 600 lotes de arte latinoamericano cuyas expresiones más cotizadas son Rivera, Matta, Botero, Bravo y Pettoruti, que valen 10% de lo que cuesta un Bacon, Rothko, Freud, Hirst o Gris.
    Desequilibrio total, hablando de técnicas y contenidos, pero los mercados -como saben los Kirchner- son otra especialidad, otro negocio.
    De esta cuestión, algunas damas hablaban en la comida para recaudar fondos para el Centro Cultural Recoleta, una de las tantas fiestas previas a la de arteBA. Comida en el auditorio (a 350 pesos una ensalada verde con queso de cabra, luego pollo con salsa de hongos y pistacchio; por suerte hubo distintos platos para abandonar la melancolía del menú) con estrellas del arte hasta inversores, de las hermanas viudas Giovampaola a Edgardo Giménez, de Mauricio Macri y novia a Julio Crivelli ( siempre atento a los oídos del jefe de Gobierno), bailarines de rumbas u otros ritmos como Adriana Rosenberg y Paolo Rocca, quien demostraba en su cadencia que poco le importa -¿será así?- lo que Hugo Chávez le hizo a su empresa Sidor. Bailó, sí, pero lo caribeño no le sienta.
    Había amigos de Isabel Menditeguy que le aseguraban a este diario la infundada versión de que ella había tenido un affaire sentimental con Guillermo Coppola, inclusive que no sólo lo desmentía, sino que haría juicios si fuera necesario. Macri ni escuchaba, ése es terreno olvidado. Hubo donaciones varias, de Norah Hojman -una de las más aplaudidas al respecto-, Ignacio Liprandi -explicando, como lo hizo ante inversores en una función especial, su ojo clínico al haber comprado una obra de León Ferrari en tres mil dólares, en 2003, la misma que ahora vendió a 75 mil-, Claudia Stad, Jorge Aufiero, Julio Werthein, Cynthia Cohen, entre otras. Muchas, las mujeres, hablando de una viuda reciente: si el difunto le dejó la herencia, ¿por qué ella ahora vende su piso de Gelly y Obes?

  • Menos enigmas en la fiesta de cumpleaños de la esposa del ex ministro Roberto Dromi, Laura, quien al revés de su marido no engorda porque come como una modelo mientras él lo hace como si estuviera en un feed-lot. Amable reunión en el Sheraton con invitados del mundo editorial (ella maneja una desde hace décadas) y casi ninguno de los clientes que cultiva el marido, a quien le atribuyen servir al gobierno y al monopolio «Clarín». Guarda silencio el imputado, prefiere hablar de sus servicios a la Iglesia, a la Universidad Católica o a ciertas intendencias. Era el día de su esposa, por otra parte, con un imaginativo dúo de saxofonistas (hombre, con look de Gato Barbieri, y mujer), también de su hijo Nicolás, que lo emula en humor, organizador de la cena (un souflé y luego cordero salseado) y de la inmensa torta de cumpleaños.
    Había quien objetaba la forma en que Ignacio de Mendiguren reparte becas y subsidios en una fundación estatal, otro que mencionaba las reuniones quincenales del gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, en la casa de la provincia para conseguir jóvenes adherentes (finalmente, dicen, piensa en postularse en 2011, se considera un «candidato joven» para alegría de los Kirchner). Como el tema vuelve esta semana a los diarios, alguien interrogó por el curso de la investigación del caso Siemmens: nadie parecía saber nada, salvo un infidente que mencionó la curiosidad de que Alemania había respondido un exhorto enviado por la Justicia argentina. ¡Qué raro! ¿Alemania contestando un exhorto y, además, a un país subdesarrollado como la Argentina? Debe tener su propio interés; lo cierto es que imputa a un gobierno pasado por las coimas que pagó la empresa para realizar un proyecto.
    Muchos se enredaban en cuestiones futbolísticas, tipo el futuro de Racing, casi condenado a la promoción. Curioso, con Kirchner en el poder.
    Bueno, habrá que ver qué ocurre con Gimnasia de La Plata el próximo campeonato, con Cristina en el poder. No son hinchas de fortuna, por lo visto. También se aludía a los escándalos en River, a cómo sus dirigentes cuestionados ya le empezaron a buscar reemplazante a Diego Simeone (si no sale campeón), y que le han puesto el ojo a Américo «el Tolo» Gallego. De Simeone, explican, nunca imaginó situaciones particulares y controversiales (ya el club tiene antecedentes varios en su historial), les molesta el estado de excitación que promueve y del que participa, ese histerismo insólito que practica como casi ningún otro técnico en el mundo (por no hablar de las divisiones que instaló en el plantel). Hablaban más de ese club, en verdad podrían hablar dentro de dos o tres cumpleaños más, siempre dispone de temas que exceden la normalidad y rozan las fronteras legales.   

  • Pero lo más jugoso de la reunión fue, sin embargo, el relato de un especialista sobre las tribulaciones de la médica argentina que vive en Cuba, Hilda Molina, a quien Fidel Castro le impide abandonar la isla (el fin de semana, en cambio, pudo hacerlo su madre para ver a sus nietos en la Argentina). Según contaba el diplomático, la Molina participó activamente en la rehabilitación, hace unos años, de César «Chacho» Jaroslavsky, quien gracias al tratamiento que le aplicaron pudo caminar con un bastón. Decía que este querible hombre del radicalismo, al dejar La Habana, insistió como recompensa en la cesión a la Molina de 10 mil dólares, obsequio que ésta rechazó hasta que el Jaroslavsky cargoso terminó convenciéndola; ella, entonces, le trasladó el dinero al comisario del PC del Ministerio de Salud, y con esos 10 mil dólares se compraron viandas, ropas y obsequios para el personal en la Navidad. Se hizo el reparto el 23 de diciembre y el 4 de enero a la Molina el gobierno le instruyó un sumario por «emplear métodos capitalistas de incentivo al personal». Un delito, claro, más para esa tierra. Al margen de que fuera cierta la anécdota, un interlocutor preguntó: «Pero, como vos mismo debés saber, ¿no es esa la razón por la cual Fidel Castro le impide salir de la isla a Hilda Molina? «Mirá -contestó el otro-, yo no sé, lo que sí te puedo informar es que Hilda Molina en menos de dos semanas, cuando pida el pasaporte en Cuba, podrá viajar a la Argentina.» Y viajará. Silencio, sorpresa, mientras el saxo tenor seguía como si fuera Stan Getz o Gerry Mulligan. No lo era, por cierto, pero era una noche para imaginar.

  • Más que con un chiste, terminamos con una reflexión misógina, seguramente criticable en estas épocas de género, pero de indudable valor aritmético.
    Después de cinco años de matrimonio, Paul McCartney tuvo que pagarle a Heather Mills 49 millones de dólares para obtener el divorcio. Si suponemos que ambos tuvieron relaciones sexuales cada una de las noches de esos cinco años -aunque cualquier hombre casado sabe que las cosas no funcionan de esa manera-, el costo de cada una habría sido de 26.849 dólares, gastos de abogados y otros de carácter judicial aparte, claro.
    Por otro lado, recordemos el caso de Elliot Spitzer, quien debió renunciar como gobernador de Nueva York cuando se descubrió que le pagaba 4.000 dólares por hora a la callgirl Kristen. Considerando esto, si McCartney hubiese empleado a Kristen cada noche de esos cinco años, habría gastado 7,3 millones de dólares en total, ahorrándose la apreciable cantidad de 41,7 millones de dólares. Con el beneficio, además, de haberlo hecho con una muchacha de 22 años, dulce y profesional, sin que se le hablara de dolores de cabeza ni se le ofrecieran otras excusas. Mejor aún: con un menú de cama abierto, bien diverso, al que daría gusto volver cada noche para un nuevo round. Y, por si fuera poco, siete veces más barato y sin costos legales.
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