Charlas de quincho

Secciones Especiales

Nuevo Gabinete nacional y bonaerense (casi con tan pocas sorpresas como el anterior), recepciones y despedidas oficiales, hasta una inédita misa conjunta (con entrantes y salientes) en Luján, y también un infrecuente primer plano para los granaderos -custodios presidenciales por orden de José de San Martín, la vorágine de acontecimientos mezclados con los clásicos cócteles de fin de año, el Abierto de Polo que sigue en Palermo e, incluso, las elecciones en Boca Juniors (muy mezcladas con la política vernácula), no dieron respiro por estos días, con un clímax que se alcanzará el martes con la asunción de Alberto Fernández como nuevo presidente de los argentinos. Y, si bien ya se develaron muchas de las incógnitas mayores, quedan todavía por desmenuzar los estratégicos segundo y tercer plano donde se están librando verdaderas batallas campales dentro del nuevo oficialismo. Mucho para contar en un momento donde una noticia mata a la anterior y donde priman las despedidas, del año y del Gobierno, y los cambios de escritorio (a veces escandalosos) Veamos:

Con un poco más de calma entre los macristas más puros del Gabinete, que ya van asumiendo la despedida, y también cautela creciente en el equipo entrante, en especial, entre los funcionarios confirmados que se llamaron, en general, a un sano y prudente silencio (que incluye al otrora locuaz electo gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof), hasta el último viaje de Mauricio Macri a Europa quedó totalmente relegado por los distintos acontecimientos. Además de esto, y con excepción de la despedida en Plaza de Mayo, a la que muchos le atribuyeron bastante más que la mera despedida a un presidente de performance económica regular como Macri, y se le asignó un nuevo rol a una sociedad que, mayormente suele ser bastante parca para sus manifestaciones públicas, en el resto de los encuentros con los salientes, la asistencia fue más vale escasa, pero también con muchos comentarios tal vez alentados por la distensión que otorga estar yéndose.

En el caso del Banco Nación, el radical Javier González Fraga (que parece tener bastante buena relación con Alberto Fernández desde que era jefe de Gabinete de Néstor Kirchner), vuelve a la actividad privada y dice que insistirá con la agroindustria con un emprendimiento de licores o vino en el NOA y tampoco descarta retornar a la lechería con la que obtuvo, incluso, varios premios internacionales (con La Salamandra). Todo esto después de visitar nietos en España. A su alrededor, entre brindis y brindis en el inigualable Salón de los Mármoles, de la esquina sobre la Casa de Gobierno, los colaboradores no disimulaban el agotamiento de los maratónicos últimos días. “El banco cierra bien, con un balance ligeramente positivo, pero le sacaron muchos fondos”, reconocía uno de línea, de los que se quedan, y acostumbrado a los siempre traumáticos cambios de equipo. Muchos más calmos, en el Banco Ciudad donde, al imponerse Horacio Rodríguez Larreta, todo sigue más o menos igual, por lo que continuaron con su programa de actividades y hasta más acelerado, ya que ahora abrieron una nueva sucursal del interior, en Salta, lo que también da cuenta hacia donde cree el sector financiero que se perfilan los negocios de la etapa Fernández

Ahí, respecto al sector agropecuario, no solo llamó la atención la “gafe” del presidente electo cuando al presentar a su Gabinete, señaló que “Agricultura recupera el rango de Ministerio”, ahora a cargo de Luis Basterra, cuando esa jerarquía se le había sido devuelto a la cartera a fines de julio (lo anunció Macri en la inauguración de La Rural, en Palermo), pocos días antes de que volvieran a debilitarla sacándole la poderosa área de Alimentos que pasó a Producción. También sorprendió a algunos la callada aparición de la excombativa María del Carmen Alarcón, cofundadora a principios de los 2000 de “Pampa Sur” con el matancero Miguel Saredi, y el hermano “rebelde” de Federico Pinedo. Fuertemente opositora en la primera etapa de los Kirchner, luego dio una vuelta de campana y se incorporó al Gobierno de la mano de Cristina Fernández de la que fue funcionaria desde el 2009 hasta el final. Por supuesto que ahora, aparentemente aún sin cargo, vuelve también con Cristina y, aunque se la vio por algunas reuniones sectoriales, no se descarta que su lugar sea en algún área de Interior. Allí también se menciona a un funcionario riojano, el ministro de Planificación Rubén Galleguillo, un activo funcionario con muy buena relación con sus pares de toda la región, para ocupar una de las secretarías de la cartera que deja vacante Rogelio Frigerio. Entre los nombramientos impactantes, el de Juan Cabandié en Ambiente pelea el primer lugar, y no solo por el ¨palo” de Alberto Fernández cuando lo presentó asegurando que “no va a tener necesidad de disfrazarse de árbol”, en más que explícita alusión a uno de los tantos papelones del antecesor, el rabino Sergio Bergman, aunque algún malicioso ensayó otra interpretación: “¿O habrá querido decir que los papelones los va a cometer sin disfrazarse?”. Mientras, también generó bastante suspicacia, las intervenciones de Mercedes Marcó del Pont que, mientras prepara su desembarco en la AFIP, está mediando para proteger el sillón de la Aduana.

El que se las está viendo negras es el titular de UATRE y del Partido Fe, Ramón Ayala, después de salto de garrocha del único diputado de este partido, Pablo Ansaloni, que rápidamente se pasó a las filas de los ganadores (tal como adelantó Ámbito hace un mes) contraviniendo el mandato expreso de Ayala, y el pedido directo de Macri, el supuesto socio político que los benefició en los últimos 4 años. “Esto a Momo no se lo hacían”, se quejaba un dirigente sindical de segunda línea aludiendo al fallecido creador del partido, Gerónimo “Momo” Venegas. El temor es justificado, por un lado, ahora el gremio deberá enfrentar la interna gremial a la que le dieron la espalda desde 2015 y, por otro, a nadie escapa el nivel de ambición personal de Ansaloni que, se teme, ahora vaya por la cabeza del propio Ayala. Mientras, en el PRO, donde se preparan para ser oposición, no terminan de digerir la baja.

Los días de despedidas del anterior Gobierno terminan hoy. Y mañana comenzará el desembarco de la nueva administración en sus oficinas, con las consiguientes sorpresas. El Congreso será uno de esos lugares y especialmente el Senado. Hay lealtades que no se borrarán tan rápido de la memoria. Manejar la comunicación del Senado pareció no ser tarea fácil para Schuster que ni bien llegó allí en diciembre de 2015 de la mano de Michetti acudió a la ayuda de Jorge Antequeda y Patricia Vaca, para ese entonces director y subdirectora de Prensa del Senado. La sintonía entre ellos fue inmediata y comenzó allí una larga relación que terminó siendo fructífera en nombramientos, ascensos, recategorizaciones, concursos de dudoso gusto que ahora deberá revisar Cristina de Kirchner. Todo ese trabajo de racionalización de puestos y cargos que Michetti pregonó a los cuatro vientos como su mayor mérito en la Cámara, raramente se vio en esa sección del Congreso, a pesar que el relato macrista allí pregonaba lo contrario. Hubo ascensos de todos los colores, Vaca hoy es Directora del área (ascendida allí por el dúo Michetti-Schuster en premio a la lealtad) y además se consolidó otro problema a revisar: la consagración del club de los hijos de muchos de esos protagonistas que la vicepresidente terminó colocando en planta y con jugosas categorías.

En ese selecto grupo debe anotarse el propio hijo de Schuster, cuyo padre, Fernando Subirats, es hasta ahora director de Radio Nacional y bien recordado también en el Senado no por su esposa Schuster, sino por la denuncia por agresiones que le hizo el senador José “Nato” Ojeda. El grupo de hijos y parientes no se limita allí. La tensión generada por el “emprolijamiento” de Michetti la hizo pagar un alto costo cuando trascendió la recategotización de su prima, la kinesióloga Alejandra Illia, y motivó que la vicepresidenta prometiera ante quien quisiera escucharla que en adelante los cargos se concursarían, no habría más pases a planta permanente, ni aumentos de categoría indiscriminados y que todo su equipo de trabajo finalizaría su ciclo junto con ella. Nada de eso hoy parece haberse cumplido: sus colaboradores se van, pero dejan a sus hijos, muchos de los concursos deberán ser revisados. Hay otros casos de primos, exnovias de la familia Michetti y hasta los hijos de los directores de prensa. Todos aparecen hoy prolijamente sentados en sus escritorios esperando que la nueva administración les dé su bendición.

Uno de los casos más escandalosos lo constituye Santiago Riobóo, abogado a cargo del control de firma de la vicepresidenta que deja de integrar la planta política para pasar a una planta transitoria que se ocupara con categoría de director A1 de los proyectos innovadores por desarrollarse en el futuro. Una dependencia con gran estructura administrativa y un pseudoperfil académico. Mucho se habla en estos días de esos nombramientos en planta permanente que la aún vicepresidente decretó en el Senado como contracara de la política de austeridad que se publicitaba, pero poco de la arquitectura que se eligió para hacerlo. Por ejemplo, le costará una investigación extra a la administración de Cristina de Kirchner en el Senado conocer todos los nombres de los ascendidos, ratificados o nombrados en planta simplemente porque en muchas de esas resoluciones sólo figura el número de legajo. De esa forma, la incógnita que comenzó en agosto, cuando se aceleró el ritmo de nombramientos (parece que Michetti no le tenía tanta confianza a un posible triunfo de Mauricio Macri) aún continúa no en números, pero si en nombres. En cuanto a los concursos, la nueva administración deberá revisar quiénes los aprobaron, pero sobre todo quiénes fueron el tribunal que tomó los exámenes. Hay denuncias internas en muchos casos que fueron los propios directivos que los proponían quienes se sentaban en las mesas a evaluar. Hubo un caso tan obsceno que el mismo día del concurso una de las integrantes del tribunal decidió declararse enferma y pedir médico para no tener que convalidar un pedido de la superioridad. La triste historia había comenzado muy distinto allá por 2016. En ese momento, Michetti anunció el reordenamiento de empleados del Senado y con ese propósito dejó sin efecto el extraordinario pase a planta permanente, que en cada turno de Gobierno engrosaba como capas aluvionales el número de empleados legislativos y que en la mayoría de los casos no reunían los requisitos establecidos por ley; las obscenas y generalizadas recategorizaciones de los estos y los favores a hijos, amantes, amigos y eventuales aliados. Al final de su mandato, la vice de Mauricio Macri parece haber hecho lo mismo y aumentado. De ahí que no llame la atención que la Casa Rosada hace rato haya frenado las bendiciones políticas sobre Gabriela Michetti. Se habían terminado las épocas en las que mientras Macri felicitaba a su vice en las reuniones de gabinete poniéndola de ejemplo por poner “la vara alta” de la reforma estatal, en el Senado sigilosamente se retrocedía de muchas medidas adoptadas y volvía a abrirse la puerta para ingresos y regresos.

Tiempo de reuniones de despedida de 2020 para las grandes empresas. Y para esto Loma Negra eligió un lugar especial: el bar al pie de la Biblioteca Nacional llamado Invernadero; el primer bar de gin tonic tirado artesanal del país. Allí, los anfitriones Sergio Faifman (CEO) y Marcos Gradín (CFO) de la cementera plantearon un escenario, curiosamente, bastante optimista sobre la Argentina que podría esperarse, al menos para su sector, durante los primeros pasos de la presidencia de Alberto Fernández. Se cree en el rubro que habrá una reactivación fuerte de las pequeñas obras públicas vinculadas a la construcción de viviendas; lo que provocaría una reacción importante en un mercado interno más que deprimido al ritmo de la demolición de los créditos UVA. Se afirma que con el mismo dinero que se destinaba para las “grandes obras del macrismo” (aún en épocas de ajuste fiscal severo tras el acuerdo con el FMI de septiembre de 2018), se podría ejecutar un plan de viviendas que comenzaría a revivir un mercado de la construcción al borde de la depresión final. Se afirmaba también que todas las empresas de la construcción y la provisión de materiales, que la proyección de una caída de 2,5% para este año y una caída inevitable de 1,5% de piso para 2020, no sería un escenario rechazable. “Firmo”, aseguraban varios empresarios del rubro, que afirmaban además que con esos datos las compañías habrían ya dejado de caer. Se aseguraba que la construcción es uno de los sectores que más rápido reaccionan a los incentivos, y que si el país creciera 1%, el rubro lo haría un 2%. Por el contrario, una caída porcentual de 1% - 2% duplicaría la crisis en la construcción. De ahí que haya tanta expectativa por el lanzamiento del plan de viviendas.

Muchos quedaron sorprendidos en la ceremonia donde el Senado de la Nación le otorgó al tres veces ministro de Defensa de la Nación Horacio Jaunarena el premio a la trayectoria Domingo Sarmiento. Respetado por su honorabilidad y compromiso con la República y las Fuerzas Armadas fue homenajeado por Juan Manuel Casella, Rafael Pascual, Marcelo García, Jesús Rodríguez, Elva Roulet, Adalberto Rodríguez Giavarini, Daniel Larriqueta, Mónica Almada, Liliana Barela, Ángel Rosas, Ricardo gil Lavedra, José Ignacio López, Luis Borsani, José María Lladós, los generales Luis Pierri y Julio Hang, intelectuales como María Sáenz Quesada y Marcos Aguinis, Jorge Vanossi, conservadores como Manuel Solanet y Enrique Pinedo, peronistas como Rodolfo Díaz y Miguel Ángel Toma. Todo había sido organizado por Julio Martínez que, como hombre de Defensa, invitó también al nuevo ministro Agustín Rossi. En realidad, la sorpresa llegó allí de la mano de Eduardo Duhalde. Cuando todos esperaban que se refiriera a Horacio Jaunarena, se paró, solicitó un banquito, ya que por su estatura no alcanzaba el micrófono, y realizó un panegírico de su trayectoria política, como si hubiera olvidado de que se trataba la ceremonia. Siguiendo las declaraciones efectuadas con motivo de la muerte de Fernando de la Rúa, donde explícitamente sostuvo... “que tal vez algo tuve que ver con la caída de ese Gobierno”..., abundó refiriéndose a su larga sociedad política mantenida con Raúl Alfonsín, quien lo llevó a gobernar en conjunto durante 8 años la provincia de Buenos Aires y, en 2002, acatar su pedido sin aceptación de negativa para asumir como presidente de la República. Faltó que agregara que sus ideas “productivistas” habían sido desechadas en las urnas por la ciudadanía.

Literalmente dijo que Alfonsín lo llamó 9 veces, contabilizados por Chiche cominándolo a aceptar el cargo y que él puso condiciones: un acuerdo parlamentario para aprobar las leyes, repartirse el gabinete y aceptar la oposición de la corte sobre las medidas a tomar. O sea, podría interpretarse como la descripción del golpe civil que terminó con la Convertibilidad, la reforma laboral, los marcos legales y contratos vigentes en el país y obviamente el Gobierno de De la Rúa. Una vez más Duhlade dijo que la situación actual es peor que la de 2002, que los políticos que no avanzan en pactos son estúpidos y que él se define como el presidente más comprometido con la producción y el trabajo. Preguntó cuanto tiempo tenía para seguir hablando, algunos estuvieron tentados a decirle que si era sobre Jaunarena, lo que deseara.

Vamos a terminar con un chiste rural.

Un granjero quería obtener un buen gallo para que pisara a sus diez gallinas, de modo que un día va al mercado a comprarlo. Al llegar le explica al vendedor que busca un gallo fuerte y joven.

-Aquí tiene a Metralleta -le dice el vendedor-. Lo llamamos así por su energía y porque es el gallo más caliente del lugar.

El granjero lo compra, lo lleva a su granja, y antes de soltarlo en el gallinero le dice:

-Metralleta, acá te dejo. Espero que hagas lo que debes.

Al soltar al gallo, éste sale corriendo tras la primera gallina, y luego pisa a otra, y luego a dos juntas. Y después a las demás, desesperadamente, varias veces. Las plumas vuelan por el aire y los cacareos se vuelven ensordecedores.

-¡Metralleta, calmate! -le grita entonces el granjero-. ¡Tenés tiempo, despacio!

Pero Metralleta sigue hecho un trueno y, cuando termina con las gallinas, sale corriendo al establo y monta una yegua tras otra.

-¡Metralleta, pará, pará, loco! -le grita el hombre, pero no hay caso. Y cuando el gallo termina en el establo, va al chiquero y se pone a pisar a una chancha tras otra.

-¡Te vas a morir, Metralleta! ¡Pará, pará! -sigue gritando el granjero, sin éxito.

Incapaz de detenerlo, y como ya es tarde, el hombre va a su rancho y se pone a dormir.

A la mañana siguiente se asoma por la ventana y descubre a Metralleta tirado sobre el césped, las patas en alto, los ojos cerrados y la lengua hacia un costado. Y un buitre que se aproxima.

-¡Metralleta, te lo dije! ¡Te ibas a morir!

Pero al llegar junto al gallo, éste le guiña un ojo y le dice:

-Callate, que ya tengo cerca al buitre.

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