Cómo descubrir Venecia al ritmo de Aznavour

Secciones Especiales

Escribe Luis A. S. Correa

Qué distinta es Venecia si me faltas tú. Una góndola va, cobijando un amor, el que yo te entregué, dime tú dónde está», cantaba Charles Aznavour en «Venecia sin ti», haciéndonos recordar que la música es capaz de transportarnos hasta los más remotos y desconocidos lugares, paseándonos por el mundo y provocándonos emociones que pueden llegar a acompañarnos el resto de nuestras vidas. En esta oportunidad, de la mano del reconocido cantante, compositor y actor francés, la música nos conduce hasta esa ciudad italiana en la que el amor y el romanticismo tienen una cita obligada, ya que con sólo evocar a Venecia la imaginación nos puede llevar a hacer un paseo en góndola, por estrechos y silenciosos canales donde sólo se escucha el golpeteo del agua contra las macizas paredes de los palacios que nos rodean.
Qué distinta es Venecia si me faltas tú. Una góndola va, cobijando un amor, el que yo te entregué, dime tú dónde está», cantaba Charles Aznavour en «Venecia sin ti», haciéndonos recordar que la música es capaz de transportarnos hasta los más remotos y desconocidos lugares, paseándonos por el mundo y provocándonos emociones que pueden llegar a acompañarnos el resto de nuestras vidas. En esta oportunidad, de la mano del reconocido cantante, compositor y actor francés, la música nos conduce hasta esa ciudad italiana en la que el amor y el romanticismo tienen una cita obligada, ya que con sólo evocar a Venecia la imaginación nos puede llevar a hacer un paseo en góndola, por estrechos y silenciosos canales donde sólo se escucha el golpeteo del agua contra las macizas paredes de los palacios que nos rodean.
Sin duda, los momentos que un turista pase en Venecia serán intensos e inolvidables. Fue erigida sobre 100 pequeñas islas en una laguna pantanosa hace más de 1.000 años y es surcada por más de 100 canales cruzados por 400 puentes. El agua la convierte en una ciudad única. Y es notorio que, a pesar de estar en ese medio, sus palacios y monumentos hayan permanecido casi intactos desde su creación, complementando la riqueza de su patrimonio artístico-cultural. En sus ostentosos edificios, iglesias y monumentos se destacan y amalgaman los estilos bizantino, gótico y renacentista.
Venecia fue dueña indiscutible del comercio con Oriente, logrando su mayor poderío económico en los siglos XV y XVI en donde logró extender sus dominios mas allá de la región del Veneto. Entre esos siglos con el arribo del Renacimiento, los grandes artistas como Giovanni, Gentile Bellini, Carpaccio, Tiziano, Veronés y Tintoretto, entre otros, colmaron, con su genio y talento, paredes, techos y altares con grandes obras.
La Piazza San Marco, el corazón de Venecia, es un lugar de encuentro en el que se recibe al visitante con animación y alegría. La música de sus cafés y las mesas dispuestas sobre la plaza armonizan el lugar para realizar un breve descanso. Cuando las primeras luces de la mañana iluminan la plaza, sus mármoles adquieren un color y brillo muy especial y la calma de esas horas permiten apreciar en su totalidad la majestuosidad del lugar. Al llegar el atardecer y las sombras de la noche la envuelven, un velo de niebla le confiere a la Piazza San Marco una rara mezcla de magia y misterio. Sus amplios espacios abiertos son delineados por gráciles columnatas que se elevan en una perfecta sucesión de arcadas sosteniendo las fachadas, produciendo la ilusión de un encaje de mármol.
Bizantino y romAnico
La imponente fachada de la Basílica de San Marcos, rematada por cinco cúpulas. Frente a ella, el campanile de ladrillos, que antaño anunciaba la llegada de los barcos y los incendios de la ciudad; la opulencia del Palazzo Ducale; la Torre del Reloj y, delimitando los casi 500 metros de la plaza, los edificios Procuratie Vecchie y Procuratie Nuove; el edificio de la Fabrica Nuove o el Ala Napoleónica (que Napoleón mandó construir en 1797 cuando entró con sus tropas en Venecia) son otros de los lugares a destacar en Venecia.
Amalgamando el arte bizantino y románico, en una obra maestra de arquitectura, la Basílica de San Marcos luce como una joya en esta plaza. Considerada una de las más bellas del mundo, fue el símbolo de riqueza y poder de Venecia. Los tesoros que los almirantes y mercaderes traían de Oriente solían engalanarla y por eso se ganó el apodo de la Ghieda de Oro (Iglesia de Oro). Los cuatro caballos de bronce que luce la portada central, copias de originales que se exponen en el Museo de San Marcos, fueron traídos por victoriosos venecianos desde Constantinopla en 1204.
Como una expresión de prosperidad y poderío, majestuoso se levanta el Palazzo Ducale en un estilo gótico renacentista construido con mármol rosa y blanco. Siempre fue más que un palacio, ya que funcionó como Palacio de Gobierno, Senado, cárcel y cámara de tortura. Sus salas y escaleras están suntuosamente decoradas con bellísimas pinturas que cubren sus techos y paredes realizadas en su mayoría por Veronés y Tintoretto. Desde el ala Este del Palazzo Ducale, el Puente de los Suspiros, revestido de mármol, se curva sobre un angosto canal. Su nombre deriva de los suspiros que exhalaban los condenados camino al cadalso.
Por los canales
La ciudad se divide en varios barrios cruzados por una infinidad de canales. Sus calles y callejuelas angostas invitan a caminarlas, ya que es la única forma de descubrirla, deambulando por este laberinto, cruzando puentes y explorando los rincones. Algunos canales son recorridos por vaporetos y los motoscafos de pasajeros, otros sólo por barcas de remos y por las góndolas, antiguas embarcaciones de remos que son conducidas por uno o dos gondoleros de pie, dándole al paisaje uno de sus elementos mas poéticos.
El Gran Canal es la arteria principal de la ciudad, una cinta de agua de tres kilómetros de longitud, que la cruzan como una ese invertida desde el embarcadero de San Marcos hasta la estación de ferrocarril, dividiendo la ciudad en dos partes de tres barrios cada una unidas por tres puentes peatonales: Academia, Rialto y los Descalzos. El puente de Rialto atraviesa el Gran Canal en su punto más estrecho, es el más famoso de Venecia, con tiendas y arcadas con hermosas vistas de la ciudad.
Un paseo por el Gran Canal nos permitirá admirar los 100 palacios que, construidos entre la Edad Media y el siglo XVIII, surgen de las aguas desde ambas orillas. Las familias más pudientes hicieron construir estos espléndidos palacios que, con el realce del agua, son la manifestación más elevada de la opulencia, fantasía y lujo. Las actividades artesanales, turísticas y culturales están a cargo de importantes instituciones: la Academia de Bellas Artes, el Ateneo Veneto, la Bienal y la Fundación Cini.
La Bienal de Arte, dedicada al cine, el teatro y la música, es un espacio importante para la cultura, así como la lírica y conciertos del teatro La Fenice, la tradicional Fiesta del Redentor, y la histórica regata de góndolas y la grandiosa Vogalonga. Pero, sin duda alguna, la fiesta más popular que caracteriza la ciudad es la celebración del carnaval, en el que generalmente se utilizan los acontecimientos históricos como fuente de inspiración, de tal forma que la historia se mezcla con la realidad, formando parte del ingrediente festivo.
El carnaval alcanzó su punto máximo en el siglo XVIII y a él acudían viajeros y aristócratas en busca de diversión y placer. El carnaval se caracteriza porque sus participantes usan elaboradas máscaras para cubrir sus rostros, con fantásticos trajes y movimientos puramente románticos. Durante esos días el desfile de personas con magníficos trajes por las calles y los canales en góndolas es incesante, dándole a la ciudad pinceladas de color y fantasías medievales.
Con la caída del sol, las luces de la Piazza San Marco se van encendiendo y los grandes reflectores la convierten en el gran salón de un magnífico palacio. Sobre el escenario una gran orquesta comienza a tocar. La música y los trajes crean una visión y atmósfera fantástica, suavemente las parejas se van enlazando y girando mientras se entregan al compás de hermosos valses vieneses. Y otra vez la música nos envuelve en Venecia.

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