Cómo sigue el plan para ampliar el país eléctrico

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Luego de la ejecución de un plan de obras que apuntó a alejar del riesgo del colapso eléctrico a varias regiones del país con altos requerimientos de energía eléctrica, el gobierno nacional proyecta la construcción de varios nuevos electroductos, con lo cual se pretende cohesionar todo el sistema en extraalta tensión, permitiendo el flujo sin condicionamientos de la energía desde los generadores hasta los centros de consumo.Este plan, denominado Plan Federal de Transporte Eléctrico, se financia con recursos provenientes del mismo sistema a través de un recargo sobre todas las transacciones de energía, con el cual se constituyó un fondo que a marzo de este año acumulaba aproximadamente 190 millones de pesos. La Secretaría de Energía identificó las llamadas "ampliaciones elegibles" bajo el criterio de que estas obras fueran de beneficio para el sistema eléctrico por mejoras en calidad y seguridad o resultaran en menores costos de despacho. Otro de los criterios fue identificar las líneas que no serían realizadas exclusivamente por el sector privado "por razones de escala".
De ese modo, el Plan seleccionó, para una primera etapa, las interconexiones Comahue-Cuyo, NOA-NEA, la interconexión entre el mercado eléctrico mayorista y la Patagonia (la línea Choele Choel-Madryn) y la interconexión entre la región de Cuyo y la zona minera cordillerana, hoy en fuerte expansión.
De estos trabajos, la línea que unirá a Choele Choel (Río Negro) con Puerto Madryn (Chubut) fue la que tomó la delantera y está en plena construcción. El objetivo allí fue interconectar las dos grandes regiones eléctricas del país, asegurando la provisión de energía para el complejo Aluar (que hoy depende exclusivamente de la energía que produce Futaleufú), y a partir de allí de las industrias que eventualmente se emplacen en la Patagonia. Esta obra también era reclamada por la totalidad de las provincias al sur de Chubut, que aspiran a constituirse, en el futuro, en netas exportadoras de energía de origen renovable, como la eólica. El parque eólico más grande de Sudamérica se encuentra, precisamente, en Comodoro Rivadavia.
La línea Choele Choel-Puerto Madryn debería estar terminada para fines de este año, aunque expertos estiman que habrá un atraso no menor que cinco meses.
El segundo gran electroducto que seguirá es una línea que unirá Neuquén con Mendoza, y desde la cual se pretende abrir otra fuente de exportación de energía eléctrica a Chile. En Neuquén hay más de diez grandes generadores (como Piedra del Aguila y el Chocón) que con frecuencia no pueden introducir toda la energía producida al mercado por falta de grandes líneas de alta tensión. Al conectarse esta región con Cuyo, la idea es poder generar más y además llegar con esa energía a Buenos Aires, a través de la línea ya existente que parte de Embalse Río III. Luego le seguirá, según el plan definido, la conexión entre Mendoza y San Juan y La Rioja, esta última una de las regiones con mayor déficit de energía y además con mayores perspectivas de crecimiento, por el fuerte impulso que ha tenido la actividad minera en los últimos años.
El Plan Federal también prevé la conexión entre el Noroeste y el Nordeste del país (hoy desvinculados en 500.000 voltios), ambos con posibilidades de exportar energía a Brasil. Aunque el Plan Federal preveía originalmente cinco nuevas líneas, la que parece haber quedado en el camino (de hecho no está entre las primeras identificadas como "elegibles") es la que conectaría el gran nodo de Abasto (a las puertas de la Capital Federal) con Mar del Plata, donde también las restricciones al abastecimiento son frecuentes. En cambio, el lugar de preponderancia en los análisis lo ocupó la línea Madryn-Pico Truncado, de más de 200 millones de pesos y producto de un fuerte compromiso político del actual gobierno nacional. Aunque esta obra quedaría para una segunda etapa.

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