El exclusivo Caribe de las grandes islas

Secciones Especiales

Escribe Martín Garrido


Ha y un Caribe exclusivo al Este, en las Antillas Menores a partir de las islas Vírgenes. Y también lo hay al Oeste en las Antillas Mayores incluyendo Puerto Rico en enclaves elitistas dentro de territorios grandes como República Dominicana y Jamaica.
No importa hacia dónde sople el viento porque lo decisivo es la decisión de pasarla espléndidamente bien, en refugios de acceso restringido con un catálogo de atracciones especiales y tener el dinero para pagarlos. En ambos casos, el Caribe fue siempre un territorio de ricos y poderosos, aunque los cruceros y los paquetes turísticos lo popularizaron en la imaginación colectiva.

Ponce de LeOn sabIa buscar


Juan Ponce de León se anticipó a Ricky Martin detrás de la vida loca en Puerto Rico. Llevado por el sueño de Fausto ni siquiera llegó a ocupar su residencia (hoy museo) y se escapó a la selva para buscar la fuente de la juventud. No sé si la encontró pero vale la pena seguir sus pasos visitando los mejores spas que no son aburridos templos a la moda salud porque son parientes del ron más que del agua mineral. En San Juan nació la piña colada y la salsa. Porque el Caribe con su verano constante, sus playas de agua tibia, el cóctel afrodisíaco de comidas, bebidas y ritmos sensuales, con la humedad que no mata sino que lubrica los deseos, no se parece a un sanatorio. Nos envuelve en la fragancia de sus aceites tropicales en masajes sin apuro o compartidos de a dos (loving masaje) en lunas de miel al gusto. Por eso en el menú de la aristocracia hotelera se apuesta a este sentirse bien en todo sentido, desde el Ritz Carlton a las casitas con mayordomo, al Westin, Hyatt, Hilton, Marriott, al recién remodelado Sheraton o El Convento en el Viejo San Juan, etc. La lista es muy breve porque, tanto en Puerto Rico como en el resto de las grandes islas, está la mayor concentración de cinco estrellas en resorts de lujo.

Del avion al hoyo 18


El requisito básico para el éxito de todo el Caribe, en especial el que apunta al pasajero VIP, es tener un buen servicio aéreo con buenas frecuencias y confiabilidad en los horarios. La guía anual del Caribbean Gold Book, considerada la biblia por la industria de viajes, comienza la descripción de cada destino con el detalle de las aerolíneas que lo conectan desde las principales ciudades. En menos de tres horas se puede arribar desde Nueva York o las principales ciudades de EE.UU. y cambiar el portafolios por los palos de golf. La calificación de World Class se justifica en mas de 20 canchas, varias adjuntas a los hoteles, Donde compiten diseñadores del nivel de Robert Trent Jones Senior, Rees Jones, Tomas y George Fazio, Greg Norman, entre otros.

Oscar de la Renta a todo merengue


El mismo fenómeno se da en República Dominicana, la isla de mayor tamaño después de Cuba, que es una historia distinta porque la política y el relax no son complementarios. Su mejor carta de presentación es Oscar de la Renta que está asociado, lo mismo que Julio Iglesias, su compañero de inversiones, a Casa de Campo en La Romana. Es el más caro de los resorts con la cancha de Peter Dye llamada Dientes de Perro, porque parece una dentadura del mejor amigo del hombre aunque no juegue golf. Es bella y difícil, igual que las mujeres más apetecidas.
Además hay varios torneos de polo donde participan argentinos invitados junto con colombianos, venezolanos, norteamericanos y por supuesto dominicanos. Un dato antiguo pero significativo ya que uno de los mayores «latin lovers» fue Porfirio
-Ruby- Robirosa
que tendría bajo handicap pero se casó con las herederas Doris Duke y Barbara Hutton.
Y como no sólo de spas, playa y deporte estamos hechos, la vida nocturna se muda a los Altos de Chavón, una réplica de una villa española en la colonia. Casas de piedra, calles con desniveles, mirada a la selva y al río con un amplio repertorio de restoranes y discotecas.
La gastronomía es un capítulo básico del placer donde se suman los ingredientes locales con el arte de cocineros famosos en los lugares de origen de sus clientes. En algunos algunos sitios conseguir una reserva es tan difícil como en un lugar de moda en París, Los Angeles o Buenos Aires. A propósito, Giacossa, un lugar con toque italiano propio de un dueño argentino en el exterior, tiene en sus paredes imágenes de Mar del Plata. Aunque los comensales de estos sitios no son cazadores de autógrafos, es difícil no mirar la mesa vecina con el presidente de la república agasajando al matrimonio de Bill e Hillary Clinton junto a Oscar de la Renta. Y el cierre, no será un habano, pero sí un puro dominicano porque cada vez es mas respetada la calidad del tabaco de Santiago de los Caballeros que puede entrar sin problemas a Estados Unidos, donde los cigarros cubanos están prohibidos.
La música funcional por supuesto es el merengue con Juan Luis Guerra y sus seguidores en Santo Domingo, Punta Cana, Puerto Plata, Sosua con su estándar de cinco estrellas o el primitivo Cayo Levantado, donde no hay electricidad a propósito para los amigos de la virginidad ecológica.
El regalo indicado para el regreso es el ámbar, la piedra semipreciosa que da su nombre a la costa norte que es una meca del windsurf en el reducto de Cabarete.
La parte oeste limita con Haití, cuyas vicisitudes institucionales la postergan como destino turístico. Pero el afán de exclusividad es tan alto que la Royal Caribbean posee allí una isla para el uso de sus pasajeros sin ningún riesgo para conocer algo de su paisaje, artesanías excepcionales por sus pintores naïf y escuchar su música en conjuntos for export y sin vudú.

Naomi Campbell y James Bond


Naomi Campbell no había nacido cuando surgió James Bond pero está tan asociada a Jamaica como el agente secreto con permiso para vivir bien. Es una tierra de madera y agua, el significado de Xamaica que le daban los Arawaks que llegaron 400 años antes que Colón.
Lugar de peregrinaje para las ricos y famosos que la adoptaron como su segunda residencia cuando hace frío en el Hemisferio Norte. La top modelo nació en Londres pero su madre (tan linda que parece su hermana y le gusta competir con ella) es natural de Kingston donde está el museo que recuerda a Bob Marley que idolatró el reggae.
La capital no es lo mas atrayente de Jamaica pero está al pie de las Montañas Azules de 2.256 metros, donde se cultivan los granos de café prestigiosos (es el preferido de los japoneses). A siete minutos de helicóptero se llega a Strawberry Hills con la mansión que evoca a las plantaciones de azúcar rodeada sólo de 12 cottages, un restorán gourmet de gusto local y un spa de Aveda. En un pliegue de la montaña está la Laguna Azul donde filmó Brooke Shields.
Jamaica es menor que República Dominicana y un poco mayor que Puerto Rico. Su naturaleza, en una extensión que es la mitad de Tucumán, es una mezcla de playas, selvas y montañas.
En esta isla, tan cerca de Haití como de Cuba, tiene 120 ríos que bajan de las alturas convertidos en rápidos. Los raftings fueron difundidos por Errol Flynn en los 50 cuando saltaba del barco pirata al paseo romántico.

De Morgan a Ian Fleming


Puerto Rico es el estándar norteamericano con estilo latino, en República Dominicana predomina la ascendencia española y en Jamaica, la tradición inglesa encarnada por el escritor Ian Fleming. El ex funcionario del espionaje británico, luego de la Segunda Guerra, se radicó en la isla donde escribió las doce novelas del 007. El nombre lo tomó de un ornitólogo porque le sonaba corto y muy masculino. Su pequeña casa se llamaba Goldeneye frente al mar en Orabessa, que hoy es un hotel de tres habitaciones rodeado de cuatro villas, poco más de 20 huéspedes en total.
Muy cerca tiene su refugio Naomi Campbell, no lejos de Firefly, en lo alto de una colina que habitó Noel Coward. Allí está enterrado, próximo al mirador que usaba Morgan para buscar sus presas como pirata y luego para disfrutar el paisaje cuando se retiró de su antigua profesión ya convertido en sir. La casa se mantiene como en vida de Noel, hasta con sus dos pianos y su colonia preferida en el baño. Y en las paredes están los recuerdos de sus amigos que fueron a tomar el té.
Desde la Reina Madre del Reino Unido a Lawrence Olivier o Katharine Hepburn.

Luna de miel en una balsa


Las celebridades son una presencia constante aunque pocos pueden cruzarse con habitués de la isla como Paul McCartney, Whoopi Goldberg o el Clan Kennedy porque la privacidad está asegurada. Lo mismo que en el yate Zien de 30 metros que Aristóteles Onassis les regaló a Grace y Rainiero de Mónaco para su luna de miel.
Los lugares no son aptos para curiosos, desde el legendario Halfmoon de Montego Bay, uno de los 300 hoteles mejores el mundo según Frommers, con cancha de golf de 18 hoyos apta para PGA. La discreción es similar a los alojamientos donde la ropa es opcional, por no decir nudismo, como Hedonism III en St. Ann que sigue la línea de Hedonism II en Negril, un paraje mas bohemio de estilo europeo. Los hoteles todo incluido, que cubren 70 por ciento de la oferta, predominan en las cadenas de Sandals y Beaches.
Un tema a recordar son los programas especiales para parejas o de luna de miel en lugares donde no aceptan niños. No sólo hay champagne sino desayuno en la cama y masajes para dos con aloe recién cortado debajo de las cascadas y rodeados de una vegetación enriquecida por 200 especies de orquídeas. Hasta los pájaros, y hay 250 especies, les cantan a los enamorados. Es recordable el tema de Harry Belafonte «Day-O» (Banana Boat Song) mientras navegan por los rápidos en balsas de caña de 10 metros de largo para sólo dos pasajeros (pareja, obviamente aunque sean del mismo sexo). Durante el día y más de noche iluminados por antorchas mientras los guía un capitán con experiencia para no estrellarse en el camino. Porque el eslogan de Jamaica y por extensión de todo el Caribe, en las islas grandes como en las pequeñas, es disfrutar del «no problem».

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