Escribe Silvia Montenegro

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Escribe Silvia Montenegro

La Argentina tiene paisajes preciosos, y en toda su geografía. Mendoza es una de mis provincias preferidas. Y también Córdoba... Hasta los ocho años, cada verano viajábamos con mi familia a Córdoba. Después empezamos a ir a Miramar. Me encantan los destinos de sol y playa», dice el doctor Leonardo Szeinman, director general de Farma Plus, cadena de establecimientos farmacéuticos ubicados en la Ciudad de Buenos Aires y en zona norte del Gran Buenos Aires. También reconoce que, si bien en la Argentina las playas son amplias, la arena caliente y hay servicios que en otros países no se ofrecen, como carpas y paradores, el producto sol y playa no puede competir todo el año con los que tienen fama internacional. Será por eso que, siempre que puede, viaja al Estado americano del sol perfecto durante los doce meses, la Florida. «Las playas de Miami son lindas. Key Biscayne es espectacular. Pasar el día junto al mar, ir a tomar un café auténticamente cubano, tienen para mí un encanto especial. Siempre me gustó el Caribe.» Fantasea: «También podría volver cien veces a París porque en cada ocasión hay algo nuevo para ver». Pero retorna a la realidad: «Creo que, en este momento, por el tipo de cambio y porque los ingresos de los argentinos se redujeron, hay que ser selectivo a la hora de elegir un destino. Hoy cuando planifico una salida al extranjero, me decido por un lugar que no conozco».
Su próximo viaje será por el Mar Báltico, y tiene pendiente conocer una exótica ciudad de Oriente Medio, llamada Petra, en Jordania, ubicada a unos 80 kilómetros al sur del Mar Muerto, reconocido por ser diez veces más salado que los océanos. De la Argentina, le queda visitar El Calafate y algunas provincias del norte, como Jujuy y Catamarca.

Periodista: ¿Cuál fue el país o ciudad que más le impactó?
Leonardo Szeinman: Egipto, en Africa, es impresionante. El río Nilo se mezcla con un contorno de vegetación completamente verde, que termina en el desierto ubicado a no más de mil metros de distancia del río. Geográficamente es impactante. Y hay más de cinco mil años de cultura concentrada en este país. Estar parado frente a una pirámide es inolvidable. También me gustó Oriente. Con mi mujer, Isabel, hicimos un crucero entre Bangkok y Pekín. Visitamos Xian, Hong Kong, Shanghai, Nagasaki. Hoy cuando se opta por viajar al exterior los cruceros y los establecimientos que ofrecen servicios all inclusive son buenas opciones. Y no sólo porque están todos los gastos considerados en la tarifa. El crucero, por ejemplo, tiene grandes ventajas. Uno se sube y se despreocupa de todo, incluso de las medidas de seguridad. En Oriente cada país tiene sus propias políticas y son difíciles de cumplimentar. Claro que también ofrece desventajas: muchas veces las paradas tienen sabor a poco. A partir de este crucero pudimos conocer parte de la cultura oriental, pero no fue posible profundizar.

P.: Se vinculó a la actividad turística cuando fue presidente de Valle de Las Leñas. ¿Extraña esa época?
L.S.: Realmente la etapa de trabajo en el valle fue inolvidable, porque es un centro de esquí muy particular. Es una empresa y, a la vez, una ciudad. Además de ser presidente de la compañía, era como una especie de alcalde. La ciudad más cerca es Malargüe y está a 70 kilómetros de distancia. Esta situación hace que el trabajo sea muy intenso. Fue una experiencia enriquecedora. Creo que todos aprendimos mucho. Y, a mi entender, el Valle de Las Leñas se vio beneficiado por nuestra conducción.

TURISTAS DE NORTE A SUR

P.: Su gestión empezó en el 98 cuando el turismo como actividad económica estaba en crecimiento y había paridad entre peso y dólar. ¿Cómo vivió la grave crisis económica de principios de siglo desde su posición de presidente del centro?
L.S.: Sí, en el 98, el turismo era una especie de boom, pero la Argentina ya comenzaba la etapa de recesión económica. Además, ese año, tuvimos un agregado terrible para cualquier centro de esquí: no nevó. En plenas vacaciones de invierno, había 25 grados de temperatura y la gente tomaba sol. En esa época Las Leñas tenía tres cañoncitos de nieve, es decir, que sólo logramos que haya un poco de nieve en la base, pero no servía de mucho... Fue un año difícil. Por el contrario, la temporada invernal 2002 -en plena crisis económica- fue excelente. No sólo por la cuestión climática, ya que tuvimos mucha nieve y una temporada muy larga de más de 125 días, sino que se sumó mayor cantidad de turismo interno. Los argentinos no podían salir al extranjero por el tipo de cambio, y veranearon en el país. Por otra parte, se recibieron turistas de la región y comenzó a aparecer mayor cantidad de visitantes europeos y americanos. El tipo de cambio ha favorecido a la actividad. Hoy nuestro país está lleno de turistas, de Norte a Sur. Pero quien ha viajado por el exterior sabe que muchos precios se han reconvertido bastante bien. En diciembre tuve la oportunidad de estar unos días en Cariló y otros en Punta del Este. Y las tarifas del alojamiento son semejantes. La diferencia está en los valores del combustible y de la comida. En la ciudad uruguaya los precios son 50 por ciento más caros que en la Argentina. Por eso al argentino medio se le hace difícil salir del país, mientras que el turismo extranjero se beneficia.

P.: Con respecto a los servicios, ¿cree que la Argentina está a la altura de los destinos turísticos de renombre mundial?
L.S.: Algunas cosas han mejorado. Algunos destinos optimizaron el servicio, ofrecen mayor calidad. Creo que el Sur ha crecido, se han tratado de aggiornar. En otros destinos... el servicio es argentino. Mejor o peor, pero argentino.

P.: ¿Qué significa?
L.S.: En Oriente existe una gran vocación de servicio, que tiene que ver con su cultura. En esto se diferencian. Acá sólo cumplimos con nuestra tarea.
Conoce países de cada continente y de cada viaje tiene una anécdota. Recuerda especialmente el hotel 6 estrellas The Palace, que se encuentra en Sudáfrica, en una ciudad vecina a Johannesburgo, llamada Sun City y considerada Las Vegas sudafricana. En su coqueta oficina de Puerto Madero, desde donde conduce Farma Plus, este abogado de amplia trayectoria que a los 54 años de alguna manera retomó a la actividad familiar
-«nací en una farmacia, era el negocio de mis padres», dice-, imagina su próximo viaje por el Mar Báltico, que seguramente le dará la posibilidad de visitar Suecia, Finlandia, Rusia, Polonia y Dinamarca...

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